Amelia Bayo Arán
LAEFF-INTA
Anoche fue la primera vez que vi las estrellas desde el hemisferio sur y la sensación es difícil de explicar. Llevo muy poco trabajando en astrofísica (soy estudiante de doctorado de primer año, y la licenciatura la hice en matemáticas), y las sorpresas van aumentando a medida que pasan los meses: la primera campaña de observación no quería cerrar los ojos para no perderme detalle... ¿cómo pueden manejarse esos "bichos" tan enormes con tantísima precisión?, y que tú sólo dando a un par de teclas y esperando unos minutos ya tengas tu imagen lista para empezar a trabajar (imagen de un grupo de estrellas que uno no puede ni soñar con ver sólo con sus ojos).

Imagen tomada por Claus Masden (ESO) de una región en torno a la Cruz del Sur. Se aprecia claramente la Vía Láctea. La estrella con tonalidad amarilla es Alfa Centauri (centro-izquierda), la segunda en proximidad al Sistema Solar. En las siguientes campañas nuevas primeras experiencias: la frustracion de no poder hacer nada durante toda una noche debido al mal tiempo, la humedad,... (esa frase a la que hacía mención Benjamín en su entrada
"He ido a observar y no he podido abrir"), el cierto orgullo de llevar tú por primera vez la campaña, tomando decisiones acertadas o no tanto, pero contenta de que te confíen la responsabilidad.... Y unos meses después, de repente, el cielo te muestra la mejor de las sorpresas en una noche clara, sin apenas luna (en la parte del mundo donde la luna no miente): Un manto impresionante de tintineos, donde un ojo inexperto como el mío puede distinguir la Vía Láctea, Las Nubes de Magallanes ... y ¡qué curioso!, claro, las constelaciones que uno conoce, cuesta algo más reconocerlas al revés de como estamos acostumbrados. Y ante este impresionante espectáculo uno sólo puede sentirse muy pequeño y muy privilegiado de poder contemplarlo.