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domingo, 19 de marzo de 2006

David  Barrado y Navascués

 

Siempre es agradable ver que los medios de  comunicación, especialmente periódicos y cadenas de televisión, se hacen eco de las noticias relacionadas con descubrimientos científicos. Lamentablemente, no siempre  de una manera adecuada


No creo ser un purista. Reconozco que el lenguaje periodístico es bien distinto al que utilizamos los científicos, en el cual prima la precisión y concisión frente a cualquier otra consideración. Pero en ocasiones  nos encontramos con  artículos periodísticos plagados de sensacionalismo. Incluso son  perniciosos por la imagen que dan de la Ciencia. Como muestra, se puede ver el comentario de Benjamín Montesinos de hace unos días en este "blog" sobre los "planetas habitables", o una reciente noticia que se centra en las  enanas  marrones, objetos cuasiestelares que tendrían propiedades entre las propias  de los planetas y aquellas de las estrellas (tema sobre el cual he centrado gran parte de mi actividad investigadora). Este artículo ya  comienza con inexactitudes en el primer párrafo, al referirse al tamaño de las enanas marrones. En el tercero y en el cuarto confunde la masa con el tamaño. En el quinto afirma que los eclipses de las enanas marrones  son un fenómeno muy común, a pesar de ser ésta la primera vez que se detecta este tipo de sucesos. Más adelante se dice que las estrellas de menos de diez millones de años se agrupan en la Nebulosa de Orión, lo cual no es cierto; y, para terminar, se cierra el artículo dando temperaturas en grados Celsius, cuando en  realidad son en grados Kelvin (existe una diferencia de 273 grados entre ambas escalas).

 

Todas estas inexactitudes, medias verdades  o, sencillamente, mentiras no tendrían gran importancia si no revelaran el escaso cuidado que se presta al redactar el artículo,  la escasa formación científica de gran  parte de la sociedad, y la casi inexistente participación de los científicos en la  divulgación. ¿Les cuesta  tanto a los periodistas contactar con científicos para contrastar sus informaciones o pulir sus escritos?

 

Al igual que a Benjamin, me entristece pensar que si detecto tantos errores en un artículo periodístico de unas escasas líneas en un tema que conozco, ¿cuántos errores aceptaré en aquellos temas que me son más lejanos, dentro y fuera de los ámbitos científicos?  

 

19:51 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (17)

David Barrado y Navascues

Leo en "Nature" un artículo de mi colega Keivan  Stassun, donde anuncia el descubrimiento de la primera enana marrón binaria eclipsante. Pero, ¿qué es una enana  marrón? ¿qué importancia tiene el hecho de que  ésta sea eclipsante?




Desde antes de su descubrimiento hace ya más de 10 años (ver las imágenes adjuntas de Gl229, correspondientes a una estrella de baja masa y a una enana marrón que está físicamente asociada a la primera; junto a una representación artística de esta  última) por otros colegas españoles y americanos, las enanas marrones me han fascinado. Son objetos cuasiestelares, caracterizados por su baja masa, de manera que la presión y temperatura en sus interiores no son lo suficientemente altas para que el hidrógeno se fusione, generando energía. Sin embargo, sí emiten radiación, principalmente en el rango infrarrojo, utilizando la reserva de energía térmica y gravitacional que poseen (esto es, se van contrayendo y enfriando con el tiempo). Dada la dificultad de su estudio, debido a que son muy débiles, sus características son bastante elusivas. Las principales propiedades de una enana marrón (y de una estrella) son su masa, su temperatura, su tipo espectral (esto es, la distribución de energía según la longitud de onda, relacionada con su temperatura), sus colores, su radio y su edad. De éstas, solo los colores, la temperatura y el tipo espectral son fácilmente derivables. Los colores requieren el uso de telescopios de tamaño moderado y la toma de  imágenes   con distintos filtros, técnica que denominamos fotometría. El tipo espectral implica el uso de telescopios más grandes y bastante tiempo de observación. El resto de las propiedades se derivan de distintas maneras, casi siempre complejas, y que en algunos casos requieren el uso de modelos teóricos, que no son siempre los más idóneos. Afortunadamente hay técnicas para evitarlos.

 





Keivan y sus colaboradores han sido capaz de identificar una enana marrón  en el cúmulo estelar de la nebulosa de Orión utilizando la fotometría. Además, mediante el seguimiento del sistema de manera sistemática durante bastantes meses, han detectado  que la curva de luz (la dependencia del brillo con el tiempo)  no era constante, sino que presentaba dos mínimos periódicos, que se  repiten cada  diez días aproximadamente. Este fenómeno es debido  a que en realidad no estamos frente a un solo objeto, sino ante una enana marrón binaria, con dos componentes que orbitan una en torno a la otra,  y a que  la órbita está prácticamente en nuestra  línea de visión. Por ello, se eclipsan mutuamente cuando están alineadas. Con estudios complementarios que implican la obtención de espectros, han sido capaces de derivar por primera vez de manera muy precisa no solo los radios de ambos objetos, sino también  las masas. Estos resultados son de gran importancia y permitirán a los astrofísicos teóricos perfeccionar sus modelos, que a su vez nosotros, astrónomos observacionales, utilizaremos para realizar nuevos descubrimientos y entender mejor otras fenomenologías.    

 

Mi enhorabuena a este equipo americano, aunque se nos haya adelantado a un equipo de astrofísicos españoles que intentábamos hacer lo mismo utilizando un telescopio en la isla de Tenerife.

 

PD: Esta noticia ha tenido cierta repercusión en los medios de comunicación. Me alegra extraordinariamente.  Sin embargo, he de decir que en este caso el redactor encargado de la  noticia no se ha esmerado mucho. En mi próxima entrada del cuaderno de bitácora pondré unos pocos ejemplos. Más ejemplos pueden encontrase en: 


Noticias de Astrofísica.

18:35 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (0)