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jueves, 16 de febrero de 2006

David Barrado y Navascués

Desde la famosa y desdichada frase de Miguel de Unamuno ha pasado largo tiempo.  Casi un siglo. Ciertamente las cosas han cambiado mucho en España. ¿O no?...

Comento con mis amigos José Ramón e Inma la obra de Santiago Ramón y Cajal "Los tónicos de la voluntad". Si actualizásemos algo el lenguaje, casi cualquiera de sus paginas se podría subscribir en la actualidad. Dan ganas de llorar.

Al menos ahora en España hay bastante medios materiales. Pero desde mi punto vista existen dos problemas muy graves de difícil solución: la gestión y la carrera científica.  El primero es totalmente nefasto. Los recursos públicos se dilapidan sin sentido debido a la falta de sistemas más ágiles. Es un problema endémico de la administración española. Tal vez se solucione cambiando el estatuto legal de los Organismos Públicos de Investigacion (OPIs) por Agencias Nacionales, cambio proyectado por el gobierno.  En cuanto a la carrera del investigador... ¿qué puedo decir que no se haya dicho ya?

Como investigador del programa Ramón y Cajal que se encuentra en su último año de contrato, el problema me atañe directamente. Cuando solicité el contrato se daba por entendido que si superaba las evaluaciones (cuatro hasta el momento) se me estabilizaría en el sistema de Ciencia y Tecnología. Pero el anterior gobierno no dijo cómo, y el actual, aunque ha habilitado un programa específico, el "programa I3",  no ha tenido en cuenta todas las casuísticas y las limitaciones legales de entidades tales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Así que es posible que el próximo mes de diciembre tenga que dejar mi equipo de investigación, mis estudiantes, mi proyecto. Es posible incluso que tenga que regresar a Estados Unidos, abandonándolo todo. Hace unos días, la ministra de Educación y Ciencia, durante la firma de la incorporación de España al Observatorio Austral Europeo, comentaba que el gobierno está haciendo un esfuerzo en I+D. Ciertamente, hay que reconocer que así es.  Sin embargo, afirmó  que la situación de los contratados del programa "Ramón y Cajal" estaba resuelta gracias al nuevo "programa I3".  Sí, el esfuerzo inversor del MEC es real, el interés por mejorar la carrera investigadora está ahí. Pero reclamo algo mas de imaginación, de flexibilidad.  Porque en mi caso, y no soy el único, este programa no se puede aplicar a pesar de haber superado la evaluación sin ningún problema. No, señora ministra, el "problema" sigue existiendo.


ENLACES:
Los investigadores del programa Ramón y Cajal en el área de Astrofísica
Réquiem por un investigador
Francia y España: diferentes tipos de carreras científicas
A golpes: los investigadores RyC, su estabilización y los jueces
Más sobre los investigadores del programa Ramón y Cajal 
"¡Que inventen ellos!". Sobre la investigación y los contratados del programa "Ramón y Cajal"

15:21 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (25)

DAvid Barrado y Navascués

¡Campaña de observación a la vista en el observatorio del Roque de los Muchachos, en la Isla de La Palma! Mañana vuelo junto con mi estudiante de doctorado y otros dos compañeros. Compartimos telescopio y dos noches, sábado y domingo 18 y 19 de febrero. Os contaremos cómo van las cosas.


Mañana vuelo a la isla de La Palma. Amelia, una de mis estudiantes de doctorado, y yo, disponemos de un par de noches en el Telescopio Nazionale Galileo. En realidad solo son medias noches, compartidas con nuestros amigos Benjamín y Carlos.

¿Qué tiempo nos hará? Nunca se sabe con antelación. Se prepara una propuesta de observación, te la aceptan, se trabaja sobre la campaña y se vuela hacia el observatorio con la incertidumbre de qué va a pasar. Hay que seleccionar la muestra de estrellas, obtener las cartas de búsqueda para poder identificarlas correctamente durante la campaña, calcular los tiempo de exposición, planificar el tipo de calibraciones que serán necesarias... Mucho trabajo, que he de confesar que en este caso está haciendo Amelia. Y llegas al aeropuerto de la Isla Bonita para mirar hacia arriba, a la montaña (en realidad la caldera apagada de un volcán), esperando que no haya nubes.  De hecho, suele haberlas, pero más abajo del telescopio, retenidas por una capa de inversión. Según vamos subiendo las nubes se convierten en niebla espesa, en el bosque de laurisilva, formación subtropical característica de Tenerife, La Gomera y La Palma. Pero de pronto, entre los jirones de los bancos de esta bruma, aparece el Sol, majestuoso, prometiendo una gran noche de observación. Eso sí, puede estar despejado y que la alta humedad no te deje observar, ya que hay que proteger a los espejos. O lo que es mucho peor, que las condiciones sean óptimas y que el instrumento falle. Esto es siempre lo más frustrante. Esperemos que en esta ocasión la fortuna nos favorezca y no tengamos problemas, y regresemos con datos de gran calidad. Si no es así, ¡habrá que volver a intentarlo!

La fotografía muestra parte del Observatorio del Roque de los Muchachos, a 2426 metros de altura, al borde de la Caldera de Taburiente.

14:50 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (5)