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miércoles, 02 de abril de 2008

Staphylococcus aureus

Las bacterias del género Staphylococcus son microorganismos ubicuos difíciles de eliminar que colonizan ambientes muy dispares formando parte de la microbiota habitual de la piel, la garganta y las fosas nasales de sus hospedadores vertebrados. Staphylococcus aureus es un coco Gram positivo aerobio o anaerobio facultativo que produce fermentación láctica y es catalasa y coagulasa positivo.  Posee numerosos factores de virulencia, en su mayoría componentes de la pared celular, y una variedad de exoproteínas que facilitan la colonización de nuevos hábitats.  Estas propiedades, hacen que los estafilococos sean la causa de numerosas infecciones en mamíferos, que van desde afecciones superficiales de la piel a patologías severas como neumonías, meningitis, intoxicaciones alimentarias, shock séptico y desórdenes autoinmunes. De gran preocupación, es el hecho de que S. aureus sea un importante agente de infecciones nosocomiales fulminantes.


La mayoría de las cepas de estafilococos son productoras de enzimas (nucleasas, proteasas, lipasas, hialuronidasas y colagenazas) y citotoxinas (las denominadas hemolisinas α, β, δ y γ) que contribuyen a transformar los tejidos del hospedador en substrato para su crecimiento y desarrollo.  Algunas especies de estafilococos son productoras de una familia de proteínas no glicosiladas de bajo peso molecular (Mr 22-31.000) conocidas como enterotoxinas estafilocócicas (SEs). S. aureus produce alrededor de 11 serotipos distintos de SEs, además de otras toxinas de gran virulencia para los mamíferos denominadas toxina del síndrome del shock tóxico-1 (TSST-1) y toxinas exfoliativas ETA y ETB.  Estas enterotoxinas son causa de intoxicaciones alimentarias por la ingesta de productos contaminados de origen cárnico y lácteo.  La patología de la intoxicación cursa inicialmente con síntomas similares a la gripe, fiebre alta, eritema dérmico, hipotensión, nauseas, vómitos frecuentes y diarrea, pudiendo llegar a desencadenar un shock tóxico orgánico el cual, en un 5% de los casos, es causa de defunción.

Las SEs y la TSST-1 reciben la denominación de superantígenos por su capacidad para activar policlonalmente a los lifocitos T de mamíferos. Los superantígenos se unen simultáneamente a las cadenas α o β de los antígenos de clase II (MHC-II) del principal complejo de histocompatibilidad de los macrófagos y a la región variable (Vβ) del receptor del linfocito T CD4+ (TCR Vβ) entrecruzándolos, lo que dispara la activación policlonal de entre un 20% y un 50% de los linfocitos T (un antígeno convencional activa el 0,001% de las células T CD4+).  Semejante activación desencadena la secreción masiva de citocinas proinflamatorias: interleucinas 1 y 2, factor necrosante tumoral, interferón-γ, y otras, por parte de los leucocitos entrecruzados que dan origen a las patologías asociadas con las intoxicaciones alimentarias y el síndrome del shock tóxico.               

            Controlar las infecciones por S.aureus no es tarea fácil debido a su patogénesis multifactorial y a la constante aparición de cepas resistentes a los antibióticos, en particular a meticilina y vancomicina.  Por otra parte, en la infección por S. aureus el sistema inmunitario del hospedador esta deprimido por las alteraciones que los superantígenos causan al sistema inmunitario.  En la actualidad, se sabe que algunos antígenos de esta bacteria como el polisacárido capsular y las proteínas que unen colágeno y fibrinógeno inducen potentes respuestas inmunes al ser inoculadas en un contexto antigénico diferente al bacteriano.  Con este fin, se realizan ensayos vacunales de fase III con inmunógenos conjugados de los serotipos 5 y 8 del polisacárido capsular y el toxoide de la exotoxina A de P. aeruginosa (Staph VAX).  Otra vía prometedora la constituye la sueroterapia basada en antisueros policlonales y en anticuerpos monoclonales humanizados dirigidos a dianas bacterianas como el factor aglutinante (ClfA) para inhibir su adherencia a las células del hospedador.

         Dadas las actuales dificultades para controlar las infecciones por S. aureus, cobran importancia las medidas preventivas encaminadas a la detección de este patógeno en alimentos e instalaciones nosocomiales.  Algunas de las técnicas existentes resultan poco sensibles (inmunodifusión, aglutinación) y otras costosas (PCR).  En un intento de aportar métodos alternativos de detección de las enterotoxinas estafilocócicas, en el Servicio de Inmunología del Centro Nacional de Microbiología (ISCIII) de Majadahonda en colaboración con el Laboratorio de Vigilancia Sanitaria (VISAVET), hemos desarrollado inmunoensayos de captura basados en anticuerpos monoclonales de ratón que permiten detectar y cuantificar en poco tiempo nanogramos de la enterotoxina estafilocócica B (SEB) y la toxina TSST-1. Estos inmunoensayos constituyen herramientas útiles en la prevención de estas infeccionnes, siendo la inmunoterapia pasiva otra posible aplicación de los anticuerpos monoclonales obtenidos frente a estas toxinas.

Referencias:

An antidote for Staphylococcus aureus pneumonia?. The Journal of Experimental Medicine. Frank R. DeLeo and Michael Otto. 2008 Feb 18;205(2):287-94

Vanessa Fernández Gómez
Servicio de Inmunología
Centro Nacional de Microbiología
Instituto de Salud Carlos III

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