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martes, 23 de mayo de 2006

En fechas muy recientes he tenido la oportunidad de asistir al  II Curso de Comunicación y Salud que Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid) ha desarrollado, en co-organización con la Fundación General de la Universidad Complutense y la Fundación Abbott.

 

Dentro de los contenidos abordados en las distintas sesiones del curso, cabe destacar algunas de especial relevancia en este asunto; Es el caso del papel de los medios de comunicación en la prevención y promoción de la salud, en la imagen social del fumador y del problema del tabaquismo, en los cambios en la relación entre la medicina y la sociedad, etc....


      

Especialmente interesantes me parecen dos cuestiones que me gustaría plantear a efectos de opinión y debate:

 

1.      La gestión de crisis sanitarias (reales y/o percibidas). En los últimos años hemos asistido a diversos episodios que pudieran ser calificados como tales, en la medida de la aparición de una situación incidental de riesgo real y/o percibida por el ciudadano; Valgan como ejemplos los casos de aceite de colza, las “vacas locas”, la meningitis, el SARS, la gripe aviar, etc... por no citar las diversos episodios puntuales de toxiinfecciones alimentarias. Es cometido de la salud pública prever, anticipar y detectar precozmente los eventuales indicadores al objeto de adoptar las políticas de predicción y prevención pertinentes. También es función de las autoridades y colectivos profesionales implicados gestionar estas crisis adecuadamente, aspecto que, en opinión del que escribe y en lo referido a la comunicación, no siempre se ha realizado de la mejor manera posible.

 

2.      El papel de las nuevas tecnologías de comunicación (fundamentalmente internet) y su impacto en la salud. No cabe duda de las enormes ventajas y potencialidades de esa tecnología (imparable) y de su influencia marcadamente positiva en el acceso a información, globalización y democratización del acceso al conocimiento, etc... pero también resulta conveniente evaluar e intentar corregir los inconvenientes y desviaciones potenciales [difusión de información intencionadamente errónea, amplificación no intencional de información incorrecta, dificultad para asimilar eventuales “excesos” de información y problemas asociados (ejemplo de la ya visible variación en la relación médico-paciente). Parece evidente que no se puede (ni sería conveniente)  poner freno a internet y a la información pero que ciertos problemas hay que abordarlos.

 

Os invito a opinar sobre el asunto

 

Saludos cordiales

 

 

JM Cámara

 

UTCV_Salud Ambiental

Madrid Salud

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