LoginRSS 2.0 Feed

lunes, 27 de abril de 2009

La Influenza Porcina (también conocida como “gripe porcina”) es una enfermedad respiratoria aguda de los cerdos causada por virus de la Influenza tipo A. La enfermedad se caracteriza por su súbita aparición, con presencia de tos, problemas respiratorios, fiebre y decaimiento, seguida de una rápida recuperación de los animales. La mortalidad, generalmente, es muy baja. La influenza como enfermedad de los cerdos fue reconocida por primera vez durante la pandemia de los años 1918 y 1919, la conocida como “Gripe Española”.

Los subtipos del virus que generalmente circulan entre la población porcina mundial son H1N1, H3N2, H1N2 y H1N3. No es infrecuente que los virus porcinos infecten a los seres humanos (se trata de una enfermedad profesional, que afecta, normalmente, a personas con ocupaciones relacionadas con el sector porcino), aunque, hasta el momento, no parece que en los casos surgidos estos días en México y los EE.UU. con la variante H1N1 exista un vínculo epidemiológico que pueda relacionar a los cerdos con la aparición de este proceso. De hecho, no hay indicios de que haya habido contacto alguno entre los pacientes y el ganado porcino. Tras el análisis genético del virus implicado en estos brotes, se ha determinado que posee segmentos típicos de virus influenza humanos, además de porcinos y aviares norteamericanos. Además presenta secuencias de virus porcinos euro-asiáticos. Esta cuádruple combinación genética es la primera vez que se describe en el mundo.

Lo que sí se ha podido demostrar es la relación espacial y temporal entre los casos de México y los EE.UU. En cualquier caso, estos hechos son ciertamente inusuales, por lo que es lógico establecer las medidas de vigilancia adecuadas, no sólo en los países afectados, sino, también, globalmente. Debido a la más que probable transmisión persona-persona de este virus, y a la rapidez con la que se viaja en estos días, la introducción del virus en países muy distantes a los mencionados puede producirse en cuestión de horas. Las medidas adoptadas a raíz de la experiencia adquirida tras la aparición del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo y Severo) en noviembre de 2002 y su rápida difusión, y de la Influenza Aviar por el subtipo H5N1 en los años 1997 y 2003 y siguientes, ha permitido reaccionar de forma rápida y eficaz a las autoridades sanitarias nacionales e internacionales. Ahora sólo queda adaptarlas a las necesidades actuales.

Lo que hay que destacar es que no se ha demostrado que este virus se transmita por vía alimentaria y, por lo tanto, el consumo de productos derivados del cerdo sigue siendo tan seguro como siempre. Además, si en algún momento este virus fuera transmitido desde algún paciente humano a los cerdos, y se llegara a extender desde ese hipotético momento entre nuestra cabaña porcina, los mecanismos sanitarios de control de enfermedades animales establecidos en España (y en el marco de la Unión Europea) impedirían que ningún producto derivado de un animal infectado pasara a la cadena de consumo. Además, este virus es muy lábil al calor, por lo que un cocinado normal lo inactivaría rápidamente.

Por lo tanto, el hecho de que denominemos al proceso descrito estos días en México y los EE.UU. como “gripe del cerdo” es debido, simplemente, la historia de la evolución de este virus, además de que se ha detectado que esta variante H1N1 incorpora, entre otros, elementos de virus que, tradicionalmente, se han aislado del cerdo. Además, el hecho de que no se sepa cómo ha aparecido este tipo de virus en los seres humanos, y que no exista una vinculación entre los enfermos y el ganado porcino, hace que desde el punto de vista epidemiológico nos debamos referir a este agente exclusivamente como un virus Influenza A H1N1, sin mencionar el término “gripe porcina”.



18:57 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (77)

lunes, 20 de abril de 2009

El 12 de mayo de 2009, en la Sala de Grados de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, tendrá lugar la Jornada sobre Amenaza Biológica: Enfermedades de Transmisión Vectorial ¿Casualidad o Bioterrorismo?.


La Jornada está organizada por el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria VISAVET con el patrocinio del Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa.

 

La inscripción es gratuita pero se requiere confirmar la asistencia.

 

Confirmación de asistencias e información: www.vigilanciasanitaria.es/jornadas

 

 

Sergio González Domínguez

 

Servicio de Informática y Comunicación

Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)

Universidad Complutense

8:49 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (3)

jueves, 16 de abril de 2009

 

Del 22 al 24 de abril de 2009 se celebrará la XIV edición de CYTALIA: Jornadas Anuales de Ciencia y tecnología de los Alimentos, que este año tendrán como sede el Salón de Actos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.


Las jornadas, organizadas por ALCYTA: Asociación Española de Licenciados y Doctores en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, están dirigidas principalmente a profesionales tecnólogos de alimentos, ofertando un completo programa donde se debatirán temas de gran interés en el ámbito científico y social. Los actos se dividen en varios bloques temáticos:

  • Culinología
  • Cáncer y Nutrición
  • Tecnología de los Alimentos: Ingredientes y Aditivos
  • Análisis Sensorial
  • Dietética y Nutrición

Más información: http://www.cytalia2009.es

 

 

Sergio González Domínguez

 

Servicio de Informática y Comunicación

Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)

Universidad Complutense

11:10 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (0)

jueves, 05 de marzo de 2009

Entre los días 3 y 6 de junio de este año el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) de la Universidad Complutense y el Instituto de Salud Carlos III van a celebrar el “5th Med-Vet-Net Annual Scientific Meeting” en San Lorenzo de El Escorial, Madrid.


La reunión se realiza dentro del marco de MED-VET-NET, red de excelencia europea formada por 15 centros europeos de investigación cuyo objetivo es promover la investigación, prevención y control de las zoonosis, especialmente aquellas de origen alimentario,  integrando las actividades de médicos, veterinarios y especialistas en los distintos campos científicos.

 

Este encuentro constituye, gracias a la asistencia de los mejores especialistas europeos, una excelente oportunidad como foro de discusión de cuestiones y difusión de novedades relacionadas, habiéndose confirmado la impartición de las siguientes conferencias.

 

El plazo para la inscripción se abrirá en breve, existiendo precios reducidos para estudiantes y becarios. Si desean más información pueden consultar la web: 5ª Reunión Científica Anual MED-VET-NET 2009 o contactar con gestion@visavet.ucm.es para tratar temas de publicidad y patrocinio.

 

 

Sergio González Domínguez

 

Servicio de Informática y Comunicación

Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)

Universidad Complutense

 

7:38 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (2)

lunes, 23 de febrero de 2009

La tuberculosis en ganado bovino es una zoonosis ocasionada fundamentalmente por Mycobacterium bovis, aunque se han descrito casos en esta especie animal causados por M. tuberculosis y M. caprae. En general, nos referimos a la tuberculosis bovina como a la enfermedad causada por cualquiera de las especies incluidas dentro del complejo M. tuberculosis, y no exclusivamente a la originada por M. bovis. La respuesta inmune innata se produce en los animales tras la infección y previamente al desarrollo de una respuesta inmune adquirida. La relevancia de este tipo de respuesta viene dada por su capacidad para neutralizar el avance de la infección.


   La principal ruta de entrada de la bacteria en el ganado bovino es aerógena, mediante  inhalación (incluso con una carga bacteriana baja), y en menor medida por ingestión de organismos, pastos, agua o fómites contaminados. Otras rutas de infección posibles, aunque muy poco probables, son la vía venérea y la transmisión vertical. Diversos factores como la edad, el régimen de explotación o el clima pueden afectar a la probabilidad y modo de infección.

   Por estudios desarrollados en animales de experimentación se ha observado que el tipo celular más importante en el primer contacto entre el sistema inmune innato del animal y la micobacteria es la célula fagocítica, que en el caso de una exposición vía aerógena es el macrófago alveolar, el cual a su vez forma parte del grupo de las células presentadoras de antígeno (APC). Estas células tratan de fagocitar la bacteria y de destruirla mediante la formación de fagolisosomas. La capacidad para eliminar la bacteria dependerá de factores relacionados con el sistema inmune del animal y de factores de virulencia propios de la bacteria. Como consecuencia de este proceso se puede provocar la destrucción de la micobacteria (en este punto la infección sería neutralizada y el animal no presentaría respuesta positiva en pruebas como la intradermotuberculinización) o bien puede conseguir sobrevivir, multiplicarse y generar la lisis del macrófago alveolar infectado. Cuando esto se produce acuden otras APC: células dendríticas y los monocitos, que volverán de nuevo a intentar la fagocitosis de la bacteria. Resulta paradójico que la APC sea una célula efectora clave en la destrucción de la micobacteria y que, al mismo tiempo, ésta sea la célula hospedadora preferida para su multiplicación.

   Diversos estudios han permitido determinar los receptores involucrados en el reconocimiento antigénico y la fagocitosis de micobacterias del complejo M. tuberculosis por parte de las APC. Entre estos receptores cabe destacar a los receptores tipo Toll o TLR (Toll-like receptors), un grupo de receptores filogenéticamente conservados e importantes mediadores de la inmunidad innata. De los TLR cabe destacar que no están sólo presentes en la superficie de la APC sino que también se encuentran en los fagosomas, por lo que el reconocimiento inmune se produce con o sin fagocitosis previa. Los fagosomas formados se fusionan posteriormente con lisosomas para constituir fagolisosomas. Los lisosomas son vacuolas que contienen potentes enzimas hidrolíticas cuya actividad óptima se desarrolla a pH ácido, condición que se da en el interior de los fagolisosomas (4.5-5) y que es mantenida gracias a una bomba de protones dependiente de ATP. La destrucción de la micobacteria en su interior conlleva la activación de una quinasa que activa el factor de transcripción NF-Κb (factor nuclear kappa B), provocando la liberación de diferentes citoquinas (IFN- γ, TNF- α, IL-12…) que juegan un papel muy importante en la respuesta inflamatoria y en el desarrollo de la infección, pues regulan, entre otros fenómenos, nuevas activaciones macrofágicas que permiten destruir a las micobacterias.

Artículo completo en:
Español:
Reconocimiento antigénico y respuesta inmune innata en la tuberculosis bovina
English:
Immune recognition and innate response in bovine tuberculosis: summary


Javier Bezos Garrido

Servicio de Micobacterias
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense

8:00 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (0)

viernes, 20 de febrero de 2009

El complejo Mycobacterium avium engloba dos especies de gran importancia, M. intracellulare y M. avium, la última de las cuales está dividida en cuatro subespecies (M. avium subsp. avium, M. avium subsp. paratuberculosis, M. avium subsp. hominissuis y M. avium subsp. silvaticum). Todas ellas se caracterizan por tener un amplio espectro de hospedadores susceptibles de ser infectados. Además, mientras que algunas de estas especies/subespecies son patógenas estrictas y se encuentran con poca frecuencia fuera de un hospedador (M. avium subsp. avium, M. avium subsp. paratuberculosis, M. avium subsp. silvaticum) otras son bacterias saprofitas capaces de sobrevivir en el medio ambiente y con una amplia distribución en el mismo (M. intracellulare y M. avium subsp. hominissuis). Estas últimas suelen originar procesos infecciosos menos graves en los hospedadores, aunque pueden causar cuadros clínicos severos y la aparición de lesiones macroscópicas en situaciones específicas (fundamentalmente en hospedadores inmunocomprometidos o en situaciones de estrés).


En la especie porcina, son fundamentalmente dos de sus miembros los que han sido descritos con mayor frecuencia como agentes patógenos de cierta relevancia:

·  M. avium susbp. avium: Es la especie causal de la tuberculosis aviar, por lo que se considera que las aves son su hospedador preferente, aunque también puede infectar otras especies. Así, se ha aislado de un gran número de especies animales incluyendo ciervos, ovejas, vacas, roedores, cerdos y seres humanos. Sin embargo en el caso de cerdos y en el hombre normalmente el porcentaje de hallazgos de esta subespecie es inferior al de los de M. avium subsp. hominissuis. Al ser esta especie un patógeno estricto la posibilidad de que los animales se infecten a partir del medio ambiente es más reducida.

·  M. avium subsp. hominissuis: Es sin duda la subespecie más heterogénea de M. avium, ya que la aplicación de técnicas de caracterización molecular detecta una mayor variabilidad en ella comparada con los patógenos estrictos M. avium subsp. avium y M. avium subsp. paratuberculosis. Su impacto más relevante se da en la especie porcina, donde puede originar lesiones granulomatosas, fundamentalmente en los linfonodos situados en la cabeza y mesentéricos. A pesar de que los cerdos no muestran signos clínicos, el hallazgo de estas lesiones en el matadero puede dar lugar a un importante descenso en el valor económico del animal, habiéndose descrito casos en todos los continentes. La ubicación de las lesiones indica que la vía de infección es normalmente oral, aunque se han descrito lesiones circunscritas a linfonodos bronquiales.

En situaciones de brotes por estos patógenos es fundamental el aislamiento bacteriológico del agente causal, ya que el aspecto macroscópico de las lesiones a las que dan lugar las bacterias de ambas subespecies puede confundirse, entre otros agentes patógenos, con las producidas por los miembros del complejo Mycobacterium tuberculosis, agentes causales de la tuberculosis humana y animal, zoonosis de gran importancia a nivel de Salud Pública y Sanidad Animal. Por ello el cultivo in-vitro del agente causal del brote es la única manera de confirmar de forma inequívoca la presencia de las cepas del complejo avium implicadas. La ubicuidad de algunos de los miembros del complejo avium hace que en ocasiones sea difícil establecer con seguridad cuál es la procedencia de la infección en el ganado porcino, ya que normalmente existen varias potenciales fuentes de infección. La única forma de establecer con seguridad el origen del brote es la realización de un estudio epidemiológico en busca de factores de riesgo que hayan podido dar lugar al proceso; posteriormente, debe realizarse el cultivo bacteriológico del agente implicado a partir de las posibles fuentes de infección, para después proceder a la comparación mediante técnicas de biología molecular del agente cultivado de las potenciales fuentes de infección y del aislado en el proceso clínico de los animales; el resultado de dichas técnicas puede confirmar o descartar la hipótesis de que el brote se originara a partir de los elementos estudiados.

Artículo completo en:
Español:
Micobacteriosis porcina por miembros del complejo avium: Importancia, diagnóstico e identificación de las posibles fuentes de infección
English:
Mycobacteriosis due to members of the Mycobacterium avium complex in swine: Significance, diagnosis and identification of possible sources of infection


Julio Álvarez Sánchez


Servicio de Micobacterias
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense

 

13:36 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (0)

lunes, 09 de junio de 2008

Alicia Aranaz Martín
Servicio de Micobacterias
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense


9:21 | gestionado por Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVE | Enviar comentario (0)

miércoles, 02 de abril de 2008

Staphylococcus aureus

Las bacterias del género Staphylococcus son microorganismos ubicuos difíciles de eliminar que colonizan ambientes muy dispares formando parte de la microbiota habitual de la piel, la garganta y las fosas nasales de sus hospedadores vertebrados. Staphylococcus aureus es un coco Gram positivo aerobio o anaerobio facultativo que produce fermentación láctica y es catalasa y coagulasa positivo.  Posee numerosos factores de virulencia, en su mayoría componentes de la pared celular, y una variedad de exoproteínas que facilitan la colonización de nuevos hábitats.  Estas propiedades, hacen que los estafilococos sean la causa de numerosas infecciones en mamíferos, que van desde afecciones superficiales de la piel a patologías severas como neumonías, meningitis, intoxicaciones alimentarias, shock séptico y desórdenes autoinmunes. De gran preocupación, es el hecho de que S. aureus sea un importante agente de infecciones nosocomiales fulminantes.


La mayoría de las cepas de estafilococos son productoras de enzimas (nucleasas, proteasas, lipasas, hialuronidasas y colagenazas) y citotoxinas (las denominadas hemolisinas α, β, δ y γ) que contribuyen a transformar los tejidos del hospedador en substrato para su crecimiento y desarrollo.  Algunas especies de estafilococos son productoras de una familia de proteínas no glicosiladas de bajo peso molecular (Mr 22-31.000) conocidas como enterotoxinas estafilocócicas (SEs). S. aureus produce alrededor de 11 serotipos distintos de SEs, además de otras toxinas de gran virulencia para los mamíferos denominadas toxina del síndrome del shock tóxico-1 (TSST-1) y toxinas exfoliativas ETA y ETB.  Estas enterotoxinas son causa de intoxicaciones alimentarias por la ingesta de productos contaminados de origen cárnico y lácteo.  La patología de la intoxicación cursa inicialmente con síntomas similares a la gripe, fiebre alta, eritema dérmico, hipotensión, nauseas, vómitos frecuentes y diarrea, pudiendo llegar a desencadenar un shock tóxico orgánico el cual, en un 5% de los casos, es causa de defunción.

Las SEs y la TSST-1 reciben la denominación de superantígenos por su capacidad para activar policlonalmente a los lifocitos T de mamíferos. Los superantígenos se unen simultáneamente a las cadenas α o β de los antígenos de clase II (MHC-II) del principal complejo de histocompatibilidad de los macrófagos y a la región variable (Vβ) del receptor del linfocito T CD4+ (TCR Vβ) entrecruzándolos, lo que dispara la activación policlonal de entre un 20% y un 50% de los linfocitos T (un antígeno convencional activa el 0,001% de las células T CD4+).  Semejante activación desencadena la secreción masiva de citocinas proinflamatorias: interleucinas 1 y 2, factor necrosante tumoral, interferón-γ, y otras, por parte de los leucocitos entrecruzados que dan origen a las patologías asociadas con las intoxicaciones alimentarias y el síndrome del shock tóxico.               

            Controlar las infecciones por S.aureus no es tarea fácil debido a su patogénesis multifactorial y a la constante aparición de cepas resistentes a los antibióticos, en particular a meticilina y vancomicina.  Por otra parte, en la infección por S. aureus el sistema inmunitario del hospedador esta deprimido por las alteraciones que los superantígenos causan al sistema inmunitario.  En la actualidad, se sabe que algunos antígenos de esta bacteria como el polisacárido capsular y las proteínas que unen colágeno y fibrinógeno inducen potentes respuestas inmunes al ser inoculadas en un contexto antigénico diferente al bacteriano.  Con este fin, se realizan ensayos vacunales de fase III con inmunógenos conjugados de los serotipos 5 y 8 del polisacárido capsular y el toxoide de la exotoxina A de P. aeruginosa (Staph VAX).  Otra vía prometedora la constituye la sueroterapia basada en antisueros policlonales y en anticuerpos monoclonales humanizados dirigidos a dianas bacterianas como el factor aglutinante (ClfA) para inhibir su adherencia a las células del hospedador.

         Dadas las actuales dificultades para controlar las infecciones por S. aureus, cobran importancia las medidas preventivas encaminadas a la detección de este patógeno en alimentos e instalaciones nosocomiales.  Algunas de las técnicas existentes resultan poco sensibles (inmunodifusión, aglutinación) y otras costosas (PCR).  En un intento de aportar métodos alternativos de detección de las enterotoxinas estafilocócicas, en el Servicio de Inmunología del Centro Nacional de Microbiología (ISCIII) de Majadahonda en colaboración con el Laboratorio de Vigilancia Sanitaria (VISAVET), hemos desarrollado inmunoensayos de captura basados en anticuerpos monoclonales de ratón que permiten detectar y cuantificar en poco tiempo nanogramos de la enterotoxina estafilocócica B (SEB) y la toxina TSST-1. Estos inmunoensayos constituyen herramientas útiles en la prevención de estas infeccionnes, siendo la inmunoterapia pasiva otra posible aplicación de los anticuerpos monoclonales obtenidos frente a estas toxinas.

Referencias:

An antidote for Staphylococcus aureus pneumonia?. The Journal of Experimental Medicine. Frank R. DeLeo and Michael Otto. 2008 Feb 18;205(2):287-94

Vanessa Fernández Gómez
Servicio de Inmunología
Centro Nacional de Microbiología
Instituto de Salud Carlos III

11:10 | gestionado por Laboratorio de Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (115)

viernes, 08 de febrero de 2008

Los métodos rápidos y automatizados en microbiología de los alimentos requieren un tiempo reducido para la obtención de los resultados en comparación con los métodos “convencionales”, y son fáciles de usar, precisos y económicamente rentables. En la primera parte de este blog se describieron las innovaciones introducidas recientemente en los métodos empleados para el recuento de las células viables y la medición de la biomasa. En esta segunda parte, se tratan las referidas a los sistemas miniaturizados y kits de diagnóstico, y a los métodos inmunológicos y genéticos.


Sistemas miniaturizados y kits de diagnóstico

Los sistemas miniaturizados surgen a partir del concepto de la placa microtituladora (96 pocillos, formato 8x12), que permite reducir el volumen de reactivos y medio a emplear en los ensayos, así como estudiar en un formato manejable el efecto de un compuesto sobre un gran número de aislados o el de una serie de compuestos sobre un aislado determinado. Esta línea de investigación ha permitido desarrollar algunos de los medios de cultivo selectivos que se encuentran en el mercado actualmente. Entre los sistemas miniaturizados de identificación microbiana disponibles en la actualidad, basados en el metabolismo de sustratos específicos por parte de los microorganismos y su detección mediante diversos sistemas indicadores, destacan los siguientes: tarjetas desechables para la identificación sencilla de colonias sospechosas mediante pruebas bioquímicas rápidas (O.B.I.S., Oxoid); galerías que permiten la identificación de más de 800 especies de bacterias y levaduras (API, bioMérieux); tubos de plástico con compartimentos que contienen agar con distintos sustratos y con una aguja en su interior que posibilita la inoculación del tubo de forma rápida y sencilla a partir de una única colonia (BBL Enterotube y Oxi/Ferm Tube, BD); y soportes plásticos con pocillos de fácil inoculación que contienen sustratos cromogénicos y/o fluorogénicos en estado deshidratado que se rehidratan en contacto con la muestra (BBL Crystal, BD; RapID systems y MicroID, Remel; Biochemical ID systems, Microgen).

Dr. Fung

El Dr. Fung, pionero de la miniaturización en microbiología de los alimentos

Uno de los sistemas miniaturizados y automatizados más conocidos y sofisticados es el sistema VITEK (bioMérieux) que, basándose en cambios de color de los sustratos o en la producción de gas de los cultivos inoculados en los pocillos de una tarjeta plástica que contiene los sustratos bioquímicos en forma deshidratada, puede identificar un cultivo típico de Escherichia coli en 2-4 h. Una rapidez similar en la obtención de resultados puede obtenerse con el sistema Biolog (AES Chemunex) que detecta la capacidad de los microorganismos para oxidar 95 fuentes de carbono. Los 295 (4x1028) patrones metabólicos posibles permiten, además de la identificación, el establecimiento de relaciones filogenéticas entre distintos aislados. El empleo de un único cromógeno como indicador rédox, el violeta de tetrazolio, que se reduce de forma irreversible a formazán (color violeta) como consecuencia de la actividad metabólica bacteriana, facilita la lectura visual de los resultados. En cualquier caso, la mayoría de los sistemas citados en esta sección ofrecen la posibilidad de lectura e interpretación de resultados de manera automática.

Métodos Inmunológicos

Los métodos inmunológicos se basan en la reacción específica entre un antígeno y un anticuerpo policlonal o monoclonal. En microbiología de los alimentos, el método inmunológico más empleado para la detección de microorganismos o sus toxinas es el ensayo ELISA (Enzyme-Linked Immunosorbent Assay) tipo sándwich. En los últimos años, se han desarrollado sistemas que permiten realizar el ensayo ELISA de manera automatizada, dirigidos fundamentalmente a la detección de Salmonella, E. coli O157:H7, Listeria monocytogenes, Campylobacter spp. y toxinas estafilocócicas (Assurance EIA y TRANSIA PLATE, Biocontrol; TECRA VIA, Biotrace International; Salmonella UNIQUE, Tecra; Detex, Molecular Circuitry Inc.). Un número considerable de laboratorios de microbiología de los alimentos emplea instrumentos automatizados basados en una variante de la tecnología ELISA conocida como ELFA (Enzyme-Linked Fluorescent Assay), en la que el producto final de la reacción es fluorescente en lugar de cromogénico, para la detección de los patógenos alimentarios mencionados (VIDAS, bioMérieux).

Métodos Inmunológicos

La separación inmunomagnética (1) emplea partículas paramagnéticas recubiertas de anticuerpos específicos. Puede utilizarse para separar y concentrar los microorganismos presentes en los alimentos antes de realizar un ELISA (2)

En ocasiones, se utiliza la técnica de separación inmunomagnética (SIM), que emplea partículas magnéticas recubiertas de anticuerpos específicos (Dynabeads, Dynal), para concentrar el antígeno de interés como etapa previa a la realización del ELISA. La SIM permite reducir el tiempo requerido para el enriquecimiento de la muestra, así como obtener suspensiones que contienen menor cantidad de partículas del alimento, lo que facilita su procesado posterior mediante distintas técnicas (hibridación con sondas génicas, PCR, etc.). Para laboratorios con un volumen moderado de muestras a analizar existen kits de diagnóstico basados en el principio de la inmunocromatografía de flujo lateral caracterizados por ser rápidos, sencillos y no requerir instrumentación especial (VIP, Biocontrol; Reveal, Neogen; RapidChek, Strategic Diagnostics). Otro tipo de ensayos inmunológicos rápidos y listos para usar son los basados en la inmunodifusión en un vial de agar para la detección rápida de serovares mótiles de Salmonella (1-2 Test, Biocontrol) o en la aglutinación reversa pasiva con partículas de látex para la detección de microorganismos patógenos (Microscreen, Microgen Bioproducts) y toxinas microbianas (RPLA kits, Oxoid).

Métodos Genéticos

A diferencia de los métodos citados en las secciones anteriores, que detectan características fenotípicas sujetas de manera natural a variación, los métodos genéticos se dirigen a la detección de características celulares mucho más estables contenidas en los ácidos nucleicos. Una técnica para detectar dichas características en ausencia de instrumentación especializada es la hibridación de ácidos nucleicos. Los ensayos comerciales actuales emplean sondas genéticas (oligonucleótidos sintéticos) marcadas enzimáticamente que, tras hibridar con regiones específicas del ARN ribosómico (una célula bacteriana puede contener hasta 10.000 copias de ARN ribosómico frente a una única copia de ADN cromosómico), catalizan una reacción que da lugar a un producto coloreado a partir de un sustrato cromogénico, lo que es indicativo de la presencia del microorganismo en el alimento (GeneQuence, Neogen). En los últimos años es cada vez más frecuente en los laboratorios de microbiología de los alimentos el empleo de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para amplificar el ADN de los microorganismos diana y disponer así de una cantidad suficiente que permita su detección. Se trata de una técnica específica, sensible (en teoría, puede detectar una única copia del ADN diana en el alimento; en la práctica se necesitan unas 103 ufc/ml para una detección reproducible) y rápida, a lo que contribuye el desarrollo de metodologías alternativas de detección de los productos de PCR que evitan el procesamiento post-reacción. Dichas metodologías están basadas en el empleo de agentes intercalantes (por ejemplo, SYBR Green) o sondas específicas con doble marcaje fluorescente que, además de posibilitar la “visualización” del progreso de la reacción, facilitan la automatización del proceso y permiten la cuantificación de la cantidad de DNA diana presente inicialmente en la muestra (PCR cuantitativo en tiempo real).

PCR cuantitativo en tiempo real

La técnica de PCR cuantitativo en tiempo real puede emplearse para la detección y cuantificación de: (1) microorganismos patógenos en los alimentos; (2) alimentos modificados genéticamente; (3) fraude por sustitución de especies en productos de elevado valor comercial

A pesar de tratarse de una técnica sofisticada, el empleo de la técnica de PCR en tiempo real en el laboratorio de microbiología de los alimentos se está viendo facilitado en los últimos años por el desarrollo de sistemas para la detección de patógenos de los alimentos que son fáciles de utilizar, requieren una manipulación mínima y reducen la necesidad de interpretación de los resultados (BAX Q7, Du Pont Qualicon; iQ-Check, Bio-Rad; TaqMan Pathogen Detection Kits, Applied Biosystems; Roche/Biotecon Diagnostics LightCycler, Roche; Warnex, AES Chemunex). La técnica de PCR cuantitativo en tiempo real es una de las opciones más prometedoras en los laboratorios de control de calidad de los alimentos, no solo para la identificación y cuantificación de microorganismos, sino también para la determinación de la presencia de organismos modificados genéticamente en materias primas y productos terminados y para la autentificación de productos en los que pueda producirse un fraude por sustitución de especies por otras de menor valor comercial.

La investigación epidemiológica de brotes alimentarios y la monitorización rutinaria de microorganismos en el ambiente requiere sistemas que sean capaces de identificar los microorganismos más allá del nivel de especie. Para ello, partiendo de una colonia de cultivo puro, pueden emplearse procedimientos automatizados basados en la hibridación de sondas específicas con fragmentos de restricción del ADN (Riboprinter, DuPont Qualicon) o técnicas más difícilmente automatizables y que requieren analistas cualificados para su realización e interpetación (Pulsed Field Gel Electrophoresis, PFGE; MultiLocus Sequence Typing, MLST).

Sumario y perspectivas

Los métodos rápidos y automatizados en microbiología de los alimentos representan un área de la microbiología aplicada en continua expansión. La rapidez en la obtención de resultados es esencial en la industria alimentaria para reducir los tiempos de espera en los procesos de producción y liberar más rápidamente los lotes producidos. Además, la rapidez es fundamental en un programa de APPCC exitoso, ya que permite la aplicación de acciones correctoras durante el procesado de los alimentos. El tiempo ahorrado mediante el empleo de estos métodos puede utilizarse para otras tareas tales como revisar el plan de APPCC, ampliar los planes de control de patógenos y de análisis químicos (micotoxinas, antibióticos, alérgenos, etc.), formar a los empleados en los riesgos microbiológicos, etc.

Aunque en la actualidad la mayoría de las técnicas rápidas se dirigen a la detección de bacterias, es previsible que se desarrollen nuevos métodos para la identificación rápida de virus y parásitos implicados en la transmisión de enfermedades a través de los alimentos. Asimismo, se espera que en el futuro próximo se incremente el uso de los biosensores en la industria alimentaria y de los microchips para la detección simultánea de varios patógenos, así como de envases inteligentes que alerten a los consumidores sobre la presencia de microorganismos alterantes o patógenos en los alimentos. Asistir a próximas ediciones del curso sobre Métodos Rápidos y Automatización en Microbiología Alimentaria será sin duda una excelente manera de estar al día de los avances que se produzcan en este dinámico campo.

Bibliografía

  1. Fung, D.Y.C. (2002). Rapid Methods and Automation in Microbiology. Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety, 1: 3-22.
  2. Anónimo (2004). Fung´s forecast on rapid and automated methods: where are we now? Food Safety Magazine, agosto-septiembre: 24-31, 60.
  3. Yuste, J., D.Y.C. Fung y M. Capellas (2007). Métodos rápidos y automatización en microbiología alimentaria. Alimentaria, mayo 07, 78-80.
  4. Chambers, H. (2007). Invitrogen strives for gold medal performance at Beijing Olympics. San Diego Business Journal.
  5. Fung, D. Y. C., L. K. Thompson, B. A. Crozier-Dodson y C. L. Kastner (2000). Hands-free “Pop-up” adhesive type method for microbial sampling of meat surfaces. Journal of Rapid Methods and Automation in Microbiology, 8(3): 209-217.
  6. Fung, D.Y.C. y C.M. Lee (1981). Double-tube anaerobic bacteria cultivation system. Food Science, 7: 209-213.

Nota: La información contenida en este artículo se basa en las referencias citadas en la Bibliografía y en el manual del “VI Workshop sobre Métodos Rápidos y Automatización en Microbiología Alimentaria” (Bellaterra, 20-23 noviembre de 2007). Los nombres de productos e instrumentos comerciales y empresas se citan únicamente a título informativo y no implican en ningún caso la recomendación expresa de un producto determinado frente a otros de características similares.

Carmen Herranz Sorribes
Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos

Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid

 

6:41 | gestionado por Laboratorio de Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (2)

jueves, 31 de enero de 2008

Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de asistir al Workshop sobre Métodos Rápidos y Automatización en Microbiología Alimentaria que, bajo la dirección de los doctores Marta Capellas y Josep Yuste, se celebra anualmente en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Se trata de un curso muy interesante que permite adquirir una amplia visión de los métodos de detección e identificación rápida de los microorganismos presentes en los alimentos, así como conocer los últimos avances aplicables al análisis microbiológico en la industria alimentaria.


El curso consta de: (i) conferencias impartidas por destacados científicos españoles y extranjeros; (ii) presentaciones a cargo de expertos de importantes empresas de microbiología, incluyendo “rotaciones” en las que grupos reducidos de participantes en el curso asisten a la demostración del funcionamiento de equipos y productos; y (iii) dos sesiones prácticas de laboratorio, un taller y una visita a una empresa de Biología Molecular.

Dr. Fung

El Dr. Fung durante una de las ponencias del curso

Entre los magníficos conferenciantes que intervinieron en el curso, destaca la figura del Dr. Daniel Y. C. Fung, profesor de la Kansas State University en Manhattan (Kansas) y director del mundialmente conocido Workshop on Rapid Methods and Automation in Microbiology que se celebra anualmente en la mencionada universidad desde 1980. El Dr. Fung, autoridad internacional en el campo de los Métodos Rápidos en Microbiología y autor de más de 700 artículos científicos en la materia, impartió seis interesantes conferencias basadas en su artículo Rapid Methods and Automation in Microbiology (1), cuyos aspectos más destacados presento a continuación.

El desarrollo de métodos rápidos y automatizados para la detección, aislamiento, identificación y enumeración de microorganismos (y/o sus metabolitos) relacionados con la alteración y seguridad de los alimentos es una subdivisión del área de la microbiología aplicada con una importancia cada vez mayor. En este sentido, según investigaciones de mercado realizadas en 2003 por Strategic Consulting Inc.´s, del total de ensayos microbiológicos realizados por la industria en el mundo (1.136,5 millones), el 58% (660, 5 millones) correspondieron a la industria de la alimentación (49%) y bebidas (9%). Aproximadamente, el 20% de los análisis se dirigieron a la detección de los microorganismos patógenos Salmonella y Escherichia coli O157:H7 y el 80% restante fueron análisis rutinarios (recuento total, de coliformes, de mohos y de levaduras). A nivel mundial, el porcentaje de ensayos realizado en Europa, América del Norte y el resto del mundo fue de un 33% en cada uno de los casos. No obstante, se estima que en un futuro próximo el porcentaje de ensayos realizados en el resto del mundo podría incrementarse hasta el 50% debido a la concienciación que están experimentando países con economías en desarrollo sobre la gran importancia de la seguridad alimentaria (1, 2, 3). Así por ejemplo, las autoridades sanitarias de China, país que se ha visto envuelto en varias ocasiones en escándalos debidos a la exportación de alimentos con condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas, están tomando las medidas necesarias para asegurar el suministro de alimentos seguros a los más de 10.000 atletas y 3 millones de espectadores que se calcula asistirán a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en agosto de este año en Beijing (4).

Los métodos microbiológicos “convencionales”, empleados actualmente en numerosos laboratorios de todo el mundo y establecidos en muchos casos como métodos estándares de análisis microbiológico de los alimentos, se caracterizan por ser laboriosos, emplear grandes volúmenes de medios de cultivo y requerir un tiempo considerable para la obtención y el análisis de los resultados. Por el contrario, los métodos rápidos requieren un tiempo reducido para la obtención de los resultados y/o permiten procesar un número elevado de muestras por unidad de tiempo, y son en general fáciles de usar, precisos (sensibilidad y especificidad adecuadas y límites de detección bajos) y económicamente rentables (aunque, en algunos casos, pueden requerir una inversión económica inicial considerable). Conviene destacar que, en la mayoría de los casos, el empleo de métodos rápidos no excluye la etapa de enriquecimiento del microorganismo diana ni la necesidad de obtener cultivos puros, así como que los resultados positivos obtenidos con métodos alternativos (distintos del método de referencia) no validados deben ser confirmados. Asimismo, es de suma importancia, al igual que en el caso de los métodos tradicionales, una adecuada toma y preparación de las muestras a analizar. En lo que se refiere a este último aspecto, destacan los siguientes avances: (i) para muestras sólidas, instrumentos gravimétricos que realizan automáticamente las diluciones programadas (Dilumat, AES Chemunex; Dilumacher, PBI; Labpro Gravimetric Diluter, Spiral Biotech) y homogeneizadores que funcionan mediante ondas de choque y una intensa agitación para transferir los microorganismos del alimento al diluyente, produciendo una mínima destrucción de la muestra (Pulsifier, Microgen); (ii) para muestras líquidas, sistemas rápidos para realizar diluciones seriadas (sistema Dilucup, LabRobots Products AB); (iii) para muestras de superficie, esponjas prehidratadas con un medio de transporte o enriquecimiento diseñadas para obtener muestras de lugares de difícil acceso (SpongeSicle y Extend-a-Sicle, Biotrace International) y el método “manos libres” para la obtención de muestras de la superficie de canales mediante el empleo de cinta adhesiva (5); y (iv) para muestras de aire, instrumentos portátiles que aspiran un volumen determinado de aire y recogen los microorganismos en la superficie del agar de placas de contacto para la estimación de la calidad microbiológica aire (SAS sampler, Bioscience International; MicroBio Air Sampler, Parrett).

Los métodos rápidos utilizados en microbiología de los alimentos pueden dividirse en cinco grandes grupos, incluyendo los empleados para el recuento de células viables, para la medición de la biomasa, los sistemas miniaturizados y kits de diagnóstico, los inmunológicos y los genéticos. En la primera parte de este blog se tratan las innovaciones introducidas recientemente en los dos primeros grupos, mientras que en una segunda parte se tratarán las referidas a los tres últimos grupos.

Recuento de células viables

El recuento de células viables, tanto de los alimentos como de las superficies en contacto con los mismos y del aire de las industrias alimentarias, es uno de los parámetros más importantes a la hora de determinar la calidad y seguridad de los alimentos. Tradicionalmente, el recuento de células viables se ha realizado mediante el método estándar de recuento en placa, que,

Doble Tubo de Fung

El “doble tubo de Fung”, un sistema sencillo y económico para el crecimiento de microorganismos anaerobios

aunque sencillo, es laborioso, requiere un volumen considerable de tubos de ensayo y medio de dilución, y espacio para el almacenamiento y la incubación de las placas de cultivo. En lo que se refiere a la preparación de placas de cultivo, destacan las siguientes mejoras: autómatas para la preparación y distribución de medios de cultivo (Masterclave, AES Chemunex); sistemas que incluyen pectina como agente gelificante en lugar de agar, evitando así la necesidad de calentar el medio para fundirlo (Redigel, 3M); y medios liofilizados que utilizan como soporte una película plástica de tamaño y grosor similar al de una tarjeta de crédito que contiene geles solubles en agua fría que se rehidratan al depositar la muestra en su superficie y que requieren un espacio mínimo para su almacenamiento e incubación (Petrifilm, 3M), existiendo asimismo instrumentos para la lectura rápida y automática de los resultados (Lector de placas 3M Petrifilm, 3M). En este apartado cabe asimismo destacar el desarrollo de numerosos medios de cultivo cromogénicos que acortan el tiempo necesario para la obtención de resultados (RAPID´ Chromogenic Methods, Bio-Rad; BBL CHROMagar, BD; medios cromogénicos bioMérieux; medios cromogénicos AES Chemunex). En cuanto a los métodos de siembra, existen sembradores automáticos en espiral que reducen o eliminan la necesidad de realizar diluciones seriadas de la muestra (Autoplate 4000, Spiral Biotech; WASP, Don Whitley Scientific Limited) y que facilitan el recuento mediante el empleo de contadores automáticos de colonias (Q Count, Spiral Biotech; EasyCount2, AES Chemunex). Con respecto a la enumeración de microorganismos, existen sistemas basados en la simplificación de la técnica del número más probable (NMP), que poseen un rango de enumeración amplio en ausencia de diluciones, tales como el sistema de filtración Isogrid/Neo-Grid (Neogen), que emplea una membrana con 1.600 celdillas o “compartimentos de crecimiento” delimitados por una rejilla hidrofóbica, y la placa SimPlate (Biocontrol), que permite recuentos de hasta 738 ufc (frente a las 300 ufc de una placa de cultivo convencional). Recientemente se ha miniaturizado y automatizado el método NMP mediante el empleo de tarjetas de material plástico que contienen 3 grupos de 16 pocillos, con 1 logaritmo de diferencia en volumen para cada grupo de pocillos, y medios de cultivo con indicadores fluorescentes (Tempo, bioMérieux). Este sistema disminuye considerablemente la necesidad de reactivos, espacio y tiempo con respecto al método NMP convencional. Aunque la mayoría de los métodos de recuento mencionados están diseñados para la enumeración de microorganismos aerobios, en los años 80, el Dr. Fung desarrolló un método ingenioso y sencillo para el recuento de microorganismos anaerobios, conocido como “doble tubo de Fung”, que permite lograr instantáneamente condiciones de anaerobiosis en el medio de cultivo y que no requiere sistemas generadores de hidrógeno ni jarras de anaerobiosis (6).

Los métodos citados en esta sección facilitan de diversas maneras la realización del recuento microbiano y/o disminuyen el tiempo necesario para la obtención de resultados. Sin embargo, necesitan un tiempo de incubación variable para que los microorganismos crezcan y puedan ser detectados y enumerados. Por el contrario, existen métodos para la realización de recuentos microbianos prácticamente en tiempo real basados en el empleo de colorantes fluorescentes que permiten distinguir células vivas de muertas mediante un microscopio de epifluorescencia (DEFT, del inglés Direct Epifluorescent Filter Technique), escáner (ScanRDI, AES Chemunex), o citómetro de flujo digital (BactiFlow ALS, AES Chemunex).

Medida de la biomasa microbiana

Puesto que el método “convencional” de recuento de microorganismos en placa es muy laborioso, se han desarrollado métodos para estimar de manera indirecta el número de microorganismos presentes en los alimentos. El desarrollo de dichos métodos está íntimamente ligado al de la instrumentación necesaria para detectar las señales relacionadas con el crecimiento microbiano. El principio en el que se basan estos sistemas es que dichas señales (niveles de ATP, enzimas específicas, pH, impedancia, conductancia y capacitancia eléctricas, etc.) se modifican paralelamente con el crecimiento microbiano. Conviene destacar que para que las mediciones sean significativas es necesario establecer la correlación entre estos parámetros y el recuento de células viables. .

Bioluminiscencia del ATP

La bioluminiscencia del ATP puede emplearse para evaluar la limpieza de las superficies en contacto con los alimentos

Todas las células vivas contienen ATP, que se degrada muy rápidamente mediante autolisis al morir las células. En presencia de la enzima luciferasa y el sustrato luciferina (procedentes de la luciérnaga), oxígeno y magnesio, el ATP facilita el paso de la luciferina a oxiluciferina, generándose luz (bioluminiscencia) que puede ser detectada mediante un luminómetro. La cantidad de luz emitida en esta reacción es directamente proporcional a la cantidad de ATP presente en la muestra, es decir, al número de células vivas, y está correlacionada con la biomasa celular (la cantidad de ATP de 1 unidad formadora de colonia –ufc- oscila entre 0,22 y 1,03 fg). Este método (por ejemplo, el sistema Promicol) puede emplearse para la detección específica de ATP microbiano en productos líquidos tales como leche UHT, zumos, postres lácteos, etc., en los que es necesario determinar la presencia/ausencia de microorganismos. No obstante, la principal aplicación de este principio en la industria alimentaria se encuentra en la monitorización de la higiene de superficies. En este caso, la presencia de altos niveles de ATP de cualquier origen (microbiano o no) es indicativa de una limpieza deficiente. En la actualidad, existen numerosos sistemas que utilizan dispositivos del tipo escobillón o hisopo para la toma de muestra y luminómetros portátiles, robustos, sensibles y fáciles de utilizar que ofrecen lecturas rápidas (en menos de 1 min) del nivel de ATP (Ultrasnap y systemSURE Plus, Hygiena; Accupoint, Neogen; Lightning MVP, Biocontrol; Clean-Trace y Uni-Lite, 3M) lo que permite aplicar las acciones correctoras establecidas en el plan de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC) antes de que se contamine el producto. Asimismo, existen sistemas para la detección rápida de restos de proteínas o azúcares en las superficies que actúan como fuente de nutrientes para los microorganismos. Estos sistemas se basan en la reacción de dichos nutrientes con los reactivos presentes en hisopos especiales, lo que origina un cambio de color (reacción semicuantitativa) que puede detectarse visualmente (PRO-TECT, Biotrace International; PRO-Clean y SpotCheck plus, Hygiena; Clean Test, LiofilChem). De manera similar, puede detectarse la presencia de Listeria spp. en muestras ambientales de la industria alimentaria mediante el uso de escobillones a los que se les añaden antibióticos, sustancias enriquecedoras del crecimiento y compuestos indicadores que cambian de color en aproximadamente 30 h en caso de un resultado positivo (InSite, Hygiena; Listeria superficies PDX-LIB/Enviroswab, Paradigm Diagnostics/Tecra). Además, existen otros sistemas para la detección del crecimiento microbiano que se basan en el empleo de instrumentos más o menos sofisticados para la monitorización continua de los cambios de color del medio de cultivo relacionados con la actividad metabólica microbiana y que permiten obtener resultados en pocas horas (BacT/Alert 3D, bioMérieux; Soleris, Neogen).

Otro grupo de técnicas para la medida de la biomasa son las basadas en la detección de cambios en la conductividad eléctrica y la resistencia del medio de cultivo producidas como consecuencia del metabolismo de nutrientes de gran tamaño a moléculas de menor tamaño y químicamente más activas durante el crecimiento microbiano (Bactometer, bioMérieux; RABIT, Don Whitley Scientific Limited). Puesto que se conoce que para que estos cambios tengan lugar debe alcanzarse una población crítica de aproximadamente 106 ufc/g, es posible estimar la población inicial de la muestra a partir del tiempo necesario para la detección de dichos cambios.

Bibliografía

  1. Fung, D.Y.C. (2002). Rapid Methods and Automation in Microbiology. Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety, 1: 3-22.
  2. Anónimo (2004). Fung´s forecast on rapid and automated methods: where are we now? Food Safety Magazine, agosto-septiembre: 24-31, 60.
  3. Yuste, J., D.Y.C. Fung y M. Capellas (2007). Métodos rápidos y automatización en microbiología alimentaria. Alimentaria, mayo 07, 78-80.
  4. Chambers, H. (2007). Invitrogen strives for gold medal performance at Beijing Olympics. San Diego Business Journal.
  5. Fung, D. Y. C., L. K. Thompson, B. A. Crozier-Dodson y C. L. Kastner (2000). Hands-free “Pop-up” adhesive type method for microbial sampling of meat surfaces. Journal of Rapid Methods and Automation in Microbiology, 8(3): 209-217.
  6. Fung, D.Y.C. y C.M. Lee (1981). Double-tube anaerobic bacteria cultivation system. Food Science, 7: 209-213.

Nota: La información contenida en este artículo se basa en las referencias citadas en la Bibliografía y en el manual del “VI Workshop sobre Métodos Rápidos y Automatización en Microbiología Alimentaria” (Bellaterra, 20-23 noviembre de 2007). Los nombres de productos e instrumentos comerciales y empresas se citan únicamente a título informativo y no implican en ningún caso la recomendación expresa de un producto determinado frente a otros de características similares.

Carmen Herranz Sorribes
Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos

Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid

 

23:53 | gestionado por Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (7)

lunes, 12 de noviembre de 2007

La creciente demanda de alimentos mínimamente procesados, que contengan pequeñas cantidades de conservantes y que mantengan unas características organolépticas, nutritivas y sanitarias óptimas ha derivado, entre otras tendencias, en el desarrollo de los alimentos conocidos como sous-vide o cocinados al vacío.


La cocción al vacío es un método de trabajo utilizado desde hace relativamente poco tiempo en algunos sistemas de catering, que consiste en colocar el alimento crudo o precocinado en un envase estanco y termorresistente, extraer el aire de su interior, sellarlo herméticamente y someterlo a la acción del calor a temperatura constante y por el tiempo necesario.

La cocción se realiza en un ambiente húmedo a temperaturas moderadas que oscilan entre 65 y 95ºC en función del tipo de producto, y tiene lugar durante tiempos generalmente más prolongados que los empleados en la cocción tradicional. Los envases empleados están generalmente fabricados con plásticos complejos que proporcionan resistencia a las altas temperaturas, baja permeabilidad al al oxígeno y protección frente a las manipulaciones.

El descubrimiento y aplicación de la tecnología de la cocina al vacío (cuisson sous vide) tiene su origen en Francia a mediados de los años 70. Se atribuye a George Pralús, un chef que aplicando este método consiguió reducir las mermas que se producían durante la cocción del foie gras de un 40% a tan sólo un 5%. Las principales cualidades de la cocción sous vide radican en que al tratar térmicamente el alimento en un recinto hermético y sin aire, se retienen al máximo los nutrientes y los aromas, se evita la oxidación de los ingredientes y se reducen las pérdidas de peso por evaporación y desecación. Además, la protección que confiere el envase contribuye a preservar la estructura celular de los alimentos y a minimizar las posibilidades de contaminación microbiana a lo largo del ciclo de procesado.

Para cumplir con la premisa de los sistemas de restauración diferida que requieren platos cocinados que puedan ser mantenidos en stock durante un periodo de tiempo más o menos largo, el tratamiento de cocción a vacío irá inmediatamente seguido de un enfriamento rápido y un posterior almacenamiento a temperaturas de refrigeración constantes (0-3ºC). Tras el periodo de almacenamiento, el plato se somete a una regeneración o recalentamiento previo a su servicio y consumo por el cliente.

Aunque los numerosos factores que intervienen en el proceso (tipo y calidad de las materias primas, tratamiento térmico aplicado, condiciones de almacenamiento y distribución, etc.), dificultan fijar con exactitud la vida útil de los los alimentos sous vide-refrigerados, se ha establecido que puede llegar hasta los 21 días. El alto valor nutritivo y las excelentes propiedades sensoriales de los alimentos cocinados al vacio en relación a los cocinados de forma convencional, les dotan de un importante futuro en en ambito de la ciencia y tecnología culinaria. No obstante, además de las limitaciones relacionadas con el elevado coste de los equipos y materiales para el envasado, conviene prestar atención a los posibles peligros microbiológicos a los que se hará referencia a continuación.

¿Son seguros los alimentos sous vide?

La tecnología sous vide está ganando terreno en la cocina profesional, siendo cada vez más numerosos los expertos que avalan su difusión (sobre todo en restaurantes e industrias proveedoras de banquetes). No obstante, es también creciente el número de trabajos publicados en la literatura científica que cuestionan la seguridad de los alimentos cocinados al vacío. La seguridad en este tipo particular de alimentos se encuentra fundamentalmente asociada con la intensidad del tratamiento térmico recibido y con los sistemas de almacenamiento y distribución aplicados.

En el proceso de elaboración de los alimentos sous vide-refrigerados, el tratamiento térmico aplicado utiliza temperaturas suaves que eliminan las células vegetativas bacterianas, pero no las formas esporuladas ni todas las células de los microorganismos termofílicos. Además, estos productos generalmente presentan valores de actividad de agua (aw) y pH elevados y son formulados con pocos o ningun aditivo. Así, las condiciones que coexisten en los alimentos sous vide, (baja disponibilidad de oxígeno, alto pH y ausencia de microoganismos competidores) pueden permitir el desarrollo de determinados microorganismos patógenos hasta niveles peligrosos, sin que necesariamente se manifieste signo de alteración alguno en el producto. Clostridium botulinum, microorganismo Gram positivo, anaerobio y productor de esporos termorresistentes es, sin duda, la mayor preocupación sanitaria en los alimentos sous vide. La enfermedad que produce esta bacteria, el botulismo, está ocasionada por la ingestión de una neurotoxina  que puede llegar a ser mortal.

Los esporos de Cl. botulinum tienen la capacidad de sobrevivir en un estado latente en los productos cocinados al vacío hasta ser expuestos a condiciones que puedan sostener su crecimiento y la consiguiente formación de toxina. En este sentido, aunque un almacenamiento adecuado a temperaturas de refrigeración prevendría el crecimiento de las bacterias esporuladas mesofílicas, algunas cepas de Cl. botulinum (las del tipo E y las no proteolíticas de los tipos B y F) son psicrotrofas y pueden desarrollarse y producir toxina a temperaturas de 3,3ºC, e incluso inferiores. Teniendo en cuenta el prolongado periodo de vida útil de los productos sous vide-refrigerados, es fundamental controlar la contaminacón inicial de las materias primas y mantener constante la temperatura de refrigeración hasta que el alimento sale de la cámara fría para ser recalentado y consumido. Por otro lado, si se producen abusos de temperatura durante el almacenamiento refrigerado, es también factible el desarrollo de las cepas proteolíticas de Cl. botulinum que son capaces de producir toxina a 10-12ºC. Desafortunadamente, el abuso de temperatura es un hecho relativamente frecuente, sobre todo durante durante la cadena de distribución, donde muchas veces los equipos difícilmente mantienen los alimentos por debajo de 10-12ºC. 

Otros patógenos esporulados como Clostridium perfringens y Bacillus cereus también pueden suponer un peligro potencial para el consumidor al resistir las temperaturas de pasteurización aplicadas en los alimentos sous vide. Además, hay que señalar que algunas cepas de B. cereus son psicrotrofas, pudiendo multiplicarse a las temperaturas de refrigeración que normalmente se utilizan para el almacenamiento y distribución de los productos sous-vide. Con alguna frecuencia y en la mayoría de los casos debido a tratamientos térmicos insuficientes o contaminaciones posteriores, se han descrito aislamientos de bacterias no esporuladas como Listeria monocytogenes, Aeromonas hydrophila y Yersinia enterocolitica, entre otras, que también son capaces de multiplicarse a bajas temperaturas.

 

A la vista de todo lo expuesto, algunos organismos responsables de la regulación de alimentos como la ACMFS (UK Advisory Committe on the Microbiological Safety of Food) y la US-FDA (Food and Drug Administration) establecen procedimientos recomendados que permiten garantizar la seguridad de los productos cocinados al vacío-refrigerados. Siempre bajo el marco de un plan de Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC) bien ejecutado, es fundamental la aplicación de un tratamiento térmico suficientemente intenso, un abatimiento rápido de la temperatura y un mantenimiento del producto a temperaturas inferiores a 3,3ºC durante el ciclo de almacenamiento. Estas prácticas, unidas al empleo de barreras adicionales al crecimiento microbiano comso son la disminución del pH y/o de la actividad de agua del alimento o adición de sales orgánicas, entre otras, prevendrían de forma eficaz el crecimiento y toxigénesis de Cl. botulinum y, también con ello, el peligro sanitario asociado al posible desarrollo de otros microorganismos.

BIBLIOGRAFIA

Nissen, H., Rosnes, J.T., Brendehaug, J. y Kleiberg, G.H (2002). Safety evaluation of sous vide-processed ready meals. Letters in Applied Microbiology 35, 433-438

Peck, M,W y Stringer, S.C (2005). The safety of pasteurized in-pack chilled meat products with respect to the foodborne botulism hazard. Meat Science 70, 461-475.

USFDA (2001). Reduced Oxigen Packaging. Annex 6 (Updated April 2004).

Isabel González Alonso
Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos
Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid

 

 



 

9:04 | gestionado por Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (5)

domingo, 11 de noviembre de 2007

La relación entre la comunicación y la salud puede parecerse a la de dos adolescentes primas hermanas, cuya unión, que puede llegar a ser muy estrecha, depende en gran medida de los tiras y aflojas de sus padres. Es decir, si los médicos y el resto de profesiones sanitarias están interesados en la comunicación, la relación de ambas “primas” avanzará. Si los periodistas y el resto de comunicadores se interesan rigurosamente por la salud, también será una buena señal. Pero incluso se podría añadir que, aunque sus “mayores” se peleen, las “primas hermanas” de las que hablamos están destinadas a encontrarse. Es cuestión de tiempo  y, parafraseando a Ortega, de “la circunstancia”.

 


En la actividad anual que impulsa Madrid Salud, la Universidad Complutense de Madrid (a través del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad II de la Facultad de Ciencias de la Información, UCM) y la Fundación Abbott, en mayo de 2007 se realizó la tercera edición del Curso de Comunicación y Salud despejando gran cantidad de dudas en lo que supone la interrelación de los medios de comunicación con unos contenidos tan complejos como son todos los relacionados con la salud. Las jornadas han dado lugar a un conocimiento mutuo entre ambos actores íntimamente relacionados, que puede crear nuevas formas de relación, respeto y conocimiento profesional. Como ya había manifestado Alipio Gutiérrez, se ha de poseer una sensibilidad especial para tratar con las personas, pero sin generar falsas expectativas, y advertía que no todo el mundo, por muy bien que escriba o muy bien que hable, está capacitado para la cobertura de temas englobados en el ámbito sanitario.

La cobertura informativa que abarca contenidos de temas de salud y medicina, está sometida al tratamiento informativo correcto y éste a su vez supeditado a la adecuada especialización. Dicha especialización es especialmente importante en la medicina, pues hay una serie de conceptos básicos en esta disciplina que no pueden confundirse, pero esto no impide que sean los periodistas las personas encargadas de preparar estos contenidos siempre y cuando sean correctamente asesorados por expertos en estas disciplinas.

Las cosas no siempre salen según lo previsto, y pueden producirse crisis en las que los medios de comunicación tienen que ser un mecanismo de ayuda y nunca un estorbo o portadores de informaciones contradictorias a los implicados y sus familias. Los medios deben ser el vehículo con el que los ciudadanos se sientan seguros ante lo ocurrido y jamás deben generar dudas en sus diversos planteamientos informativos, que, en ningún momento deben transmitirse por píldoras, sino con toda la información que se tenga respetando el derecho de la información del público.

Además, hay que tener en cuenta que el campo de la salud y el de la comunicación, juntos o por separado, están sujetos a una constante evolución. Se descubren cada día enfermedades nuevas y remedios nuevos para combatir éstas o las ya existentes y el periodismo debe estar continuamente alerta para la cobertura de las mismas con inmediatez y acorde a la actualidad. Para ello, Internet es una herramienta esencial tanto para médicos como para pacientes, que enriquecen su relación gracias a los contenidos de la red, algo que se debe hacer con cautela, porque la globalización a la que conduce Internet puede no ser siempre beneficiara y por tanto, contener datos que puedan entrañar importantes riesgos.

Maja Jousif Gagovic

Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense

 

22:27 | gestionado por Laboratorio de Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (0)

martes, 11 de septiembre de 2007

En los países industrializados, los cambios en el estilo de vida han impulsado la aparición de nuevas tendencias en el consumo de alimentos. Según los datos recogidos en el Panel de Consumo Alimentario 2006, publicado recientemente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en España se están registrando importantes modificaciones en el tipo de hogares y en su composición: más hogares con adultos mayores de 50 años, más personas viviendo solas y más hogares sin niños. Asimismo, y como se recoge en el estudio, conviene hacer una especial mención a los dos principales factores que rigen la elección de alimentos por parte del consumidor: (1) que el alimento resulte saludable y, (2) de fácil preparación. 


En respuesta a estos cambios en los hábitos de consumo, la industria agroalimentaria ha desarrollado nuevas tecnologías de producción y conservación de los alimentos que garantizando su calidad higiénico-sanitaria permitan la prolongación de su vida útil. En este contexto, los nuevos sistemas de envasado (activos, inteligentes y comestibles) están llamados a desempeñar un papel clave en la comercialización de alimentos con mayores estándares de calidad.

El envasado activo consiste en la adición de una sustancia activa al material del envasado, mejorando de esta forma la funcionalidad del envase. En el caso del envasado antimicrobiano se consigue minimizar o evitar la contaminación superficial de los alimentos, de ahí el interés de su aplicación en los productos cárnicos listos para el consumo. (1: Saquitos absorbedores de oxígeno; 2: Almohadillas absorbedoras de humedad; 3: Polímero.El material intermedio tiene un componente activo)

El envasado activo incorpora sustancias que interactúan con el alimento y/o con el ambiente que le rodea para mejorar su conservación. En noviembre de 2004 se promulgó una nueva reglamentación europea sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con los alimentos (Reglamento Nº 1935/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de octubre de 2004, sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos, DOCE, 13 de noviembre de 2004) que define por primera vez los materiales y objetos activos como los destinados a ampliar el tiempo de conservación, o a mantener o mejorar el estado de los alimentos envasados, y que están diseñados para incorporar deliberadamente componentes que transmitan sustancias a los alimentos envasados o al entorno de éstos o que absorban sustancias de los alimentos envasados o del entorno de éstos.

Algunos de los sistemas que se pueden utilizar para que el envasado resulte activo son: agentes que captan oxígeno, compuestos que absorben la humedad, controladores de aroma y olor, agentes antivaho, antimicrobianos, etc. En algunos casos, los reactivos o compuestos químicos implicados en la producción o eliminación de gases se incluyen en una etiqueta situada en la superficie interna del envase. En otros, se introducen dentro del envase en pequeñas bolsas fabricadas con materiales permeables. Otra posibilidad es incorporarlos en películas poliméricas o en adhesivos, tintas, etc., formando parte de los materiales de envasado multicapa. De esta manera se elimina la percepción negativa que tienen algunos consumidores sobre la presencia de “objetos extraños” en contacto con el alimento mientras se consigue un envase que interactúa con el alimento de forma positiva. Un aspecto interesante del nuevo reglamento que regula los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos es el que establece, por ejemplo, que los materiales y objetos activos en contacto con los alimentos no deben liberar o absorber sustancias como aldehídos o aminas con objeto de disimular un deterioro incipiente de los alimentos.

El envasado inteligente es el que aporta información sobre la calidad del producto o sobre lo ocurrido durante su almacenamiento, transporte o distribución. (1: Ageless Eye by Mishubishi Gas Chemical, Japan; 2: Monitor Mark by 3M Packaging System, UK; 3: Lifelines Fresh-Check by Lifelines Tecnology, USA)

El envase inteligente es un envase capaz de efectuar una función inteligente como detectar, mostrar, registrar o comunicar una información sobre el estado del alimento envasado o el entorno de éste. El envase inteligente implica siempre el sistema completo alimento/envase/entorno, de forma que el envase analiza el sistema, procesa la información y la presenta, sin ejercer generalmente ninguna acción. Por el contrario, el envase activo realiza la acción. Ambas funciones pueden ser complementarias y no excluyentes. Hay dos formas básicas de envases inteligentes: a) sistemas portadores de datos-etiquetas de códigos de barras o placas de identificación por radiofrecuencia que se usan para almacenar o transmitir datos y b) indicadores de incidencias en el envasado como indicadores de tiempo/temperatura, indicadores de gases o biosensores que permiten el control del medio y del producto envasado.

Los indicadores de temperatura suelen ser etiquetas adheridas en los envases que cambian de color cuando se producen variaciones de temperatura en el almacenamiento y transporte del producto. Si la cadena de frío no sufre variaciones, las etiquetas permanecen inalteradas. Otros indicadores reaccionan ante la proliferación de microorganismos en el alimento envasado. Estos dispositivos se activan cuando la concentración de patógenos supera un determinado valor que representa un riesgo para la salud.

Los recubrimientos comestibles se utilizan en una amplia gama de productos alimenticios tales como frutas y hortalizas, carnes, pescados, productos de panadería y repostería, productos lácteos, frutos secos, etc., con el fin de preservar sus características y prolongar su vida útil. Se trata de películas biodegradables que se adhieren a la superficie del alimento creando una microatmósfera pobre en oxígeno. Las propiedades barrera de los recubrimientos comestibles dependen de los compuestos empleados en su fabricación. Los más frecuentes son polisacáridos, lípidos y proteínas o sus combinaciones. En general, ofrecen protección frente a los gases y la humedad, evitan la pérdida de aromas y la deshidratación de los productos y, en muchos casos, mejoran su textura y apariencia.

Los recubrimientos basados en polisacáridos se obtienen de celulosas modificadas, pectinas, derivados del almidón, carragenanos, quitosano, puré de manzana, etc. Estas láminas permiten el intercambio gaseoso con el medio exterior por lo que son aptas para productos metabólicamente activos. Como principal inconveniente destaca su elevada permeabilidad al vapor de agua. Las películas lipídicas se forman a partir de aceites vegetales, triglicéridos y ceras. Las láminas de naturaleza proteica se fabrican con caseínas, albúmina de huevo, proteínas de soja, zeína, gluten de trigo, colágeno y gelatina, principalmente. Comparadas con las anteriores, la capacidad de los recubrimientos de proteínas para proteger el producto del vapor de agua es inferior. Además de estos componentes básicos, los recubrimientos comestibles incluyen agentes de entrecruzamiento y plastificantes (glicerol, polietilenglicol) que incrementan la resistencia mecánica de estos materiales. También se añaden otras sustancias de interés para el alimento como compuestos antimicrobianos, antioxidantes y saborizantes que contribuyen a mantener la calidad e incrementar su vida útil.

Las películas comestibles no sólo forman una cobertura, sino que pueden ser el soporte de los agentes antimicrobianos precisos para la conservación de los alimentos. La nisina incorporada en películas fabricadas a partir del almidón de tapioca y glicerol permite obtener una gelatina que envuelve al alimento y contribuye a su bioseguridad.

La aplicación de todos estos nuevos sistemas de envasado es creciente en todos los países desarrollados como lo muestra el gráfico donde se observa la expansión prevista para el año 2008.

BIBLIOGRAFÍA

Blanco, B., Morillo, M. y Antolín, G. (2005). El envasado activo e inteligente, una prometedora visión de futuro. Eurocarne, 137, 45-54.
García , E., Gago, L. y Fernández, J.L. (2005). Tecnologías de envasado en atmóferas protectoras. Informe de Vigilancia Tecnológica. www.madrimasd.org
De Jong, A.R., Boumas, H., Slaghek, t., Van Veen, J, Rijk, R. Y Van Zandvoort, M. (2005). Active and intelligent packaging for food: is it the future? Food Additives and Contaminants, 22: 975-979.
Reglamento (CE) Nº 1935/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de octubre de 2004, sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos. (DOCE, 13 de noviembre de 2004).
Catalá, R. y Gavara, R. (2006). La innovación tecnológica en los envases para alimentos. Eurocarne, 145, 49-58

Rosario Martín de Santos
Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos
Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid

9:12 | gestionado por Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (20)

jueves, 30 de agosto de 2007

La oveja Dolly fue el primer animal clonado a partir de células somáticas de un individuo adulto mediante la técnica de transferencia nuclear, hecho que se dio a conocer en la prestigiosa revista Nature en 1997. En los diez años transcurridos, la transferencia nuclear se ha empleado para clonar más de una decena de especies de mamíferos, entre las que se incluyen las principales especies de abasto, como oveja, vaca, cabra y cerdo, además de ratones, ratas, conejos o caballos.


La clonación de animales de abasto tiene como principal objetivo producir individuos genéticamente idénticos a los que han demostrado tener cualidades especialmente interesantes para la producción ganadera, ya sea por su conformación, la calidad de su carne, su producción láctea, su resistencia natural a enfermedades u otra característica. De esta forma se pretende incorporar rápidamente dichas características en la ganadería evitando la incertidumbre asociada a la reproducción por cruzamiento sexual. Además de su utilización en ganadería, la clonación animal puede facilitar la conservación de especies en peligro de extinción. Asimismo, combinada con la modificación genética animal, es posible crear ganaderías transgénicas clónicas para la producción a gran escala de anticuerpos, medicamentos u otras sustancias de interés en la leche, huevos o secreciones de los animales.

En el año 2001 nacieron en Estados Unidos los primeros cinco clones de un toro selecto, “Full Flush”, y hoy día son ya varios centenares los ejemplares de animales de abasto clonados en diversos países, principalmente de ganado vacuno y porcino. No obstante, debido al alto precio de la clonación, lo más probable es que se reserve esta tecnología para clonar animales de gran valor agronómico y emplearlos como reproductores, mientras que para la producción de carne, leche o huevos se utilicen sobre todo sus descendientes. Está claro que la clonación ya no es algo que pertenece a la ciencia ficción, sino que es una realidad al alcance de las empresas ganaderas. Sus defensores la equiparan a otros métodos de reproducción asistida que se emplean habitualmente para la mejora animal, como la inseminación artificial, la fertilización in vitro o la transferencia de embriones, ya que no implica una modificación genética del individuo, sino que sería equivalente a obtener gemelos idénticos, pero nacidos en momentos distintos. Ante esta situación, en los últimos meses se ha abierto un amplio debate, tanto en Estados Unidos como en Europa, sobre la conveniencia de autorizar la introducción en la cadena alimentaria de productos procedentes de animales clonados y de sus descendientes.

El 28 de diciembre de 2006, la Agencia para Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) publicó tres documentos, aún pendientes de aprobación definitiva, sobre la seguridad de los animales clonados y sus descendientes para la producción de alimentos: análisis de riesgos, plan de gestión de riesgos y guía para las industrias. La FDA concluye que la clonación no supone mayores riesgos que otros métodos de reproducción asistida para la salud de los animales (los propios clones y las madres nodrizas) y que los clones que superan el periodo perinatal se desarrollan con total normalidad y al alcanzar la edad reproductora dan lugar a crías normales. Sin embargo, el informe reconoce que la frecuencia de nacimientos de clones vivos sanos es baja, sobre todo en ganado vacuno y ovino, y en ocasiones se producen complicaciones tanto en la gestación como en el parto (como el síndrome de las crías grandes, con fetos de gran tamaño, con edemas y problemas cardiovasculares y respiratorios). Con relación a la seguridad de los alimentos (carne y leche) obtenidos a partir de los animales clonados o sus descendientes, no se ha encontrado ninguna diferencia en la composición o alergenicidad entre estos y los obtenidos de animales producidos con métodos convencionales. Por tanto, según la FDA, los productos obtenidos de animales clonados (salvo en ganado ovino, del que no hay datos suficientes) no suponen ningún riesgo adicional para la salud de los consumidores y deben someterse a la misma legislación, controles y etiquetado que los convencionales. Pero, teniendo en cuenta que los documentos publicados están pendientes de debate público y aprobación, la FDA ha pedido a los productores de animales clonados y a la industria que por el momento no introduzcan en la cadena alimentaria los productos obtenidos a partir de ellos.

Inmediatamente tras la publicación de los documentos de la FDA, se conoció el nacimiento en una granja del Reino Unido de una ternera, “Dundee Paradise”, descendiente de un clon de una vaca lechera selecta estadounidense. Aunque esta ternera no es un clon en sí misma, es hija de un animal clonado, lo que ha abierto el debate en Europa sobre la aprobación de esta tecnología para producción comercial de animales destinados al consumo humano. A diferencia del criterio seguido en Estados Unidos, los representantes de los 27 Estados Miembros de la Unión Europea han decidido considerar la carne y la leche de animales clonados o sus descendientes como nuevos alimentos y encargar a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) que formule una opinión basada en criterios científicos sobre las implicaciones de la clonación en la seguridad alimentaria, la salud y bienestar animales y el medio ambiente. El informe de la AESA podría estar preparado antes de terminar el año 2007.

La opinión científica de la AESA es un requisito previo necesario para establecer el marco jurídico regulador de la aprobación y comercialización de este tipo de productos. Sin embargo, para tomar una decisión política adecuada deben considerarse también criterios éticos y sociales, entre los que se encuentra la posible reacción de los consumidores a la introducción en la cadena alimentaria de productos procedentes de animales clonados. Además, uno de los aspectos más polémicos de esta tecnología es que tras el debate sobre la conveniencia de la clonación animal está latente el debate sobre las consecuencias éticas y prácticas que podría tener la clonación humana.

La población en general es reticente a aceptar un procedimiento de reproducción asexual antinatural y que puede suponer en algunos casos un mayor sufrimiento animal. Cada vez la sociedad es más sensible al bienestar de los animales y muchas personas no consideran ético copiar artificialmente individuos, que perderían su individualidad como seres vivos para convertirse en máquinas de producir carne, leche o huevos. Esta preocupación está recogida por Naciones Unidas en la Carta Mundial de la Naturaleza (1982), donde se establece que “Toda forma de vida es única y merece ser respetada, cualquiera sea su utilidad para el hombre, y con el fin de reconocer a los demás seres vivos su valor intrínseco, el hombre ha de guiarse por un código de acción moral”.

Como todas las tecnologías, la clonación animal presenta ventajas e inconvenientes. Las ventajas para los ganaderos ya se han comentado: perpetuar en la ganadería las características excepcionales de determinados individuos sin el riesgo de perderlas al recombinarse genéticamente al azar mediante reproducción sexual. Pero esta ventaja tiene la contrapartida de la pérdida de diversidad genética, que debe evaluarse cuidadosamente y diseñar estrategias que eviten problemas a largo plazo. Por otra parte, ¿qué ganan los consumidores? Las autoridades sanitarias pueden garantizar que no existe ninguna diferencia entre la composición de la carne o la leche de una vaca clonada de la que no lo es (tampoco hay que olvidar que son muchos los factores que influyen en la composición y propiedades de la leche y de la carne y que, por tanto existe una gran variabilidad natural en estos productos), pero el hecho de que no supongan ningún riesgo para la salud no es ninguna ventaja con relación a la situación actual. Por ello no sorprende que, según un sondeo realizado recientemente en Estados Unidos, el 64% de los encuestados se negaría a comprar carne, leche o huevos de animales clonados, aunque la FDA los declare aptos para el consumo. Probablemente en Europa la situación sería similar. Los consumidores están más dispuestos a aceptar el riesgo que supone la incorporación de nuevas tecnologías cuando perciben un beneficio potencial para su salud (por ejemplo la disponibilidad de alimentos más saludables o que puedan prevenir factores de riesgo de enfermedades) que compense los riesgos. Asimismo, reclaman el derecho a estar informados sobre la naturaleza de los productos que adquieren y a decidir por sí mismos si desean o no consumirlos.

En este contexto volvemos a plantear la pregunta inicial: ¿comeremos animales clonados? Teniendo en cuenta el enorme potencial y aplicaciones de la clonación, la investigación para seguir desarrollando y perfeccionando esta tecnología es un fenómeno imparable. Seguramente en un futuro no muy lejano se autorizará la comercialización de alimentos procedentes de animales clonados y, sobre todo, de sus descendientes. Posiblemente también se autorice con posterioridad la clonación de animales de abasto modificados genéticamente. Sin embargo, estas decisiones no pueden tomarse a la ligera por su repercusión ética y los cambios que pueden implicar en la producción ganadera y en la industria alimentaria. Antes de proceder a la autorización, una vez evaluados científicamente los riesgos para la seguridad alimentaria, la salud animal y el medio ambiente, se deben establecer estrategias de control apropiadas para minimizar los posibles riesgos. Además, para garantizar la información veraz y suficiente de los consumidores, el proceso de aprobación de estos nuevos alimentos debe ser transparente y estar acompañado de campañas institucionales de divulgación científica sobre qué es lo que se autoriza y cómo se puede identificar en el etiquetado de los alimentos expuestos a la venta. Sólo así los consumidores podrán decidir libremente si desean o no incorporar en la cesta de la compra alimentos procedentes de animales clonados y, por tanto, la viabilidad comercial de este método de producción animal.

Teresa García Lacarra
Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos
Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense

7:16 | gestionado por Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (16)

lunes, 16 de julio de 2007

La tuberculosis es una enfermedad que afecta a una gran variedad de especies animales y al hombre. Actualmente supone un problema sanitario a nivel mundial,  debido a la  cantidad de población en riesgo, tanto en países en desarrollo como en los industrializados. La infección es producida por micobacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis, donde se incluyen Mycobacterium bovis y Mycobacterium tuberculosis, dos de los principales agentes etiológicos de la tuberculosis en los animales.


Se calcula que un tercio de la población mundial está infectada por Mycobacterium tuberculosis, más de sesenta millones de personas padecen la forma activa de la enfermedad y aproximadamente tres millones mueren debido a la misma anualmente.

El carácter zoonótico de esta enfermedad le confiere gran relevancia a nivel de salud pública. En animales de producción en régimen intensivo o extensivo (vacas, cabras o cerdos) la infección no solo supone un riesgo sanitario (sometida en algunas especies, como el ganado vacuno, a campañas de erradicación obligatoria) sino que además provoca grandes pérdidas económicas (disminución en la producción y bloqueo comercial para los animales y sus productos). Además, se han descrito casos de tuberculosis en personas (veterinarios, personal de matadero, ganaderos…) que trabajaban habitualmente con ganado y que posteriormente se demostró que estaba infectado. También, aunque menos frecuente, suceden casos de transmisión del hombre a los animales.

En animales de compañía, principalmente perros y gatos, la presencia de la enfermedad posee menos repercusión económica, pero al ser animales que suelen mantener un contacto emocional estrecho con personas la importancia a nivel de sanidad humana es mucho mayor. Las especies del complejo M. tuberculosis pueden ocasionar tuberculosis pulmonar, gastrointestinal o diseminada en perros y gatos. Los animales pueden contraer la infección a partir del ganado, si son animales que viven en explotaciones o sus cercanías, o de los propios dueños enfermos, que es la vía más frecuente (antropozoonosis). La ruta de infección es fundamentalmente respiratoria, aunque también existe la posibilidad vía digestiva o cutánea. Los perros parecen ser igualmente susceptibles a M. bovis o M. tuberculosis y la posibilidad de infección por uno u otro dependerá más de lugar donde se encuentre el animal (en ciudades es más frecuente la infección por M. tuberculosis, atribuida al contacto con humanos infectados y en animales que viven en granjas o en contacto con ganado es más frecuente la infección por M. bovis). Los órganos que más frecuentemente aparecen afectados en perros son los linfonodos broncopulmonares y el pulmón. En gatos, los casos de tuberculosis estudiados, han sido producidos principalmente por M. bovis, debido probablemente a la ingestión de leche o carne infectada. Las lesiones, en estos casos, se concentran principalmente en los linfonodos mesentéricos. El diagnóstico de la enfermedad en perros y gatos no es sencillo. En las primeras fases puede cursar de manera asintomática,  incluso en animales con lesiones importantes. Cuando presentan signos clínicos son normalmente inespecíficos. Las lesiones pueden ser confundidas con las provocadas por otras infecciones y, además, la prueba de intradermotuberculinización carece de fiabilidad en estas especies, debido a los falsos positivos y negativos obtenidos. El método más adecuado para el diagnóstico es, por tanto, mediante histopatología y cultivo bacteriológico del agente etiológico.

Otras especies animales potencialmente susceptibles a la tuberculosis y que actualmente son adquiridas como animales de compañía son los hurones y aves ornamentales como canarios y psitácidas. Se han descrito casos excepcionales de infección por M. bovis en hurones y por M. tuberculosis en canarios y loros y, por tanto, existiría la posibilidad de un transmisión de la infección a las personas en contacto directo con los  mismos.

Javier Bezos Garrido

Servicio de Micobacterias
Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)
Universidad Complutense

6:54 | gestionado por Laboratorio de Vigilancia Sanitaria | Enviar comentario (14)