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martes, 24 de febrero de 2009

Es difícil conocer la cuantía exacta del denominado Plan E del gobierno español , pero incorpora entre otras partidas un gasto directo de 11G€, y al menos 17G€ de descuentos fiscales. De todo ello hay unos 500M€ dedicados directamente a I+D+i. Esta partida, que coloca en un primer plano a la I+D, es muy de destacar. Sin embargo, para ponerla en contexto es instructivo compararla con el recientemente aprobado plan de estímulo del gobierno de Obama. Por supuesto, tenemos que empezar por considerar que el PIB de España es aproximadamente la décima parte del estadounidense (las estimaciones del CIA world factbook son para el 2008 es de 1.4T$, frente los 14.6T$ de los EE.UU). Así que nada, a dividir por 10 cada número que nos venga del otro lado del Atlántico antes de compararlo con los nuestros.


Dentro del plan de estímulo de Obama se recogen, por un lado, unos 40G$ que se dedicarán a energía en sentido amplio, y por otro, otros 21G$ que se envían directamente al NIH, NSF, DOE, NASA, etc. O sea: gasto directo en investigación (también incluye infraestructura). Claro, estos planes de estímulo son delicados: representan un gasto extraordinario puntual. Por ello, las agencias que reciben este dinero están teniendo cuidado de que dicho gasto no comprometa previsiones futuras. Ello sería complicado, por ejemplo, si dicho dinero se emplease para contratación indefinida.

Sin embargo, no deja de ser llamativo que una gran parte del gasto previsto vaya a ser dedicado directamente a proyectos de investigación. De los 3G$ que recibe la NSF, responsable de financiar la investigación en universidades, 2G$ serán directamente para proyectos. Buena parte también irá dedicada, de forma un tanto rocambolesca, a la investigación biomédica (¡menudo escándalo si nuestra ministra se hubiese atrevido a proponer un reparto así!), tras el apoyo personal de Arlen Specter, uno de los senadores republicanos cuyo voto era fundamental -y por cierto, uno de los senadores mejor considerados-, y que siendo un sobreviviente de cáncer tiene claro donde tiene sus prioridades.

Llama más aún la atención que el propio NIH tenga intención de apoyar a investigadores jóvenes que tienen problemas para conseguir su primera grant tras incorporarse a un centro (ref:). Esto último representa una apuesta de futuro que quizá nos ayude a entender por qué EE.UU., y no España, por ejemplo, constituye un polo de atracción de los mejores investigadores a nivel mundial, y de una buena parte de los de alto nivel. Además de que los investigadores no tienen que hacer oposición tras oposición, y si son extranjeros no tienen que rezar para que les dejen entrar en el país (España acaba de tramitar ¡por fín! la normativa europea de visados científicos, aunque seguimos muy atrás frente a otros países con requerimientos tales como tener que homologar títulos, tener que traducir el libro de familia o similar para que los familiares puedan acompañar al contratado, o tener que justificar una vivienda desde antes de llegar).

En el mismo momento en que ese plan está siendo aprobado en EE. UU, en España hemos terminado la más reciente convocatoria del Plan Nacional de I+D justo a continuación de las aportaciones del Plan E. Convocatoria donde desde en el preámbulo se defiende la necesidad de contar con grupos de mayor tamaño ("masa crítica"), como si la investigación de calidad fuese realizada por redes y comités, y como si el tamaño contase: si juntamos muchos investigadores, ¿será igual que tener pocos buenos?. Aquí por el contrario, volvemos a más coordinación y mas masa.

Claro, apostar por los investigadores, individualmente, es arriesgado. Igual de arriesgado que montar empresas de spin-off, y que realizar experimentos de primera línea, de los que crean escuela. Pero si no estamos dispuestos a apostar por los investigadores, entonces, ¿vamos a tener la cara dura de pedirles que ellos apuesten "emprendiendo" y haciendo investigación original? Esta capacidad de apostar es la que hace a muchos investigadores preferir EE.UU.

Queda por ver cómo se va a gastar en detalle el dinero de ese plan E destinado a la investigación. Al revés que en EE.UU (donde el establishment científico americano ha sido sorprendido agradablemente por Obama y su equipo), parece haber un énfasis mucho mayor en “ladrillo, ladrillo”, casi 200 de los 500M€. En fin. Mientras tanto, seguimos con los atrasos en las convocatorias, los servicios telemáticos del MiCinn se caen puntualmente al cerrarse cada convocatoria del plan nacional (¿no sería cosa de consultar con Google o Amazon y su cloud computing?), y la mejor receta para el éxito en nuestro país es quedarse sentado en la silla, no se la vayan a mover a uno, que todos sabemos lo que es una oposición. Y los extranjeros, si vienen, no les vamos a simplificar la vida, con la de españoles que hay en paro.

Cada país estimula a su manera, sí.

Juan de la Figuera

Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnlogía en España

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