Enviado el martes, 08 de mayo de 2007 10:23
Es el título de nuestra última carta enviada al País, se puede leer en:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Hechos/
frente/elogios/elpepuopi/20070503elpepiopi_8/TesAdemás, presentamos en este blog la versión original de la carta, que tuvo que ser acortada por requerimentos del periódico.
Sorprende que los dos principales responsables de una resolución tan notoriamente injusta que ha tenido que ser anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se permitan escribir un artículo titulado « Elogio de la imparcialidad y de la transparencia » (El Pais, 16-04-07), en el que además ponen en duda tanto la sentencia dictada por dicho Tribunal como la jurisprudencia establecida en sentencias precedentes. Es importante recalcar el fondo de la cuestión:
la Comisión evaluadora del concurso anulado, que incluía miembros de independencia claramente dudosa por haber trabajado durante años de forma directa con uno de los candidatos, resolvió a favor de dicho candidato, de méritos manifiestamente inferiores al demandante. Dado que, a pesar de la transparencia que se elogia ahora, la Comisión trató de evitar que quedara rastro de lo allí sucedido negando al candidato recurrente su legítimo derecho al registro en vídeo del concurso, la presencia de un observador externo enviado por la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE) tuvo gran importancia para documentar los hechos. Durante el juicio, los miembros de la Comisión ni siquiera intentaron rebatir el informe que éste último aportó al expediente judicial, por lo que dicho informe se convirtió en prueba (al haber sido aceptado por la otra parte).
Cabría esperar que el Presidente y Secretario de la Comisión responsable de irregularidades tan ostentosas y que han sido censuradas por la justicia guardaran, al menos, un decoroso silencio. Pero el decoro no parece ser la norma en una Universidad en la que más del 90% de las plazas las obtienen candidatos que han realizado la tesis doctoral en el Departamento que las convoca. Por suerte, tanto la jurisprudencia reciente como la normativa interna de OPIs de reconocida seriedad como el CSIC, aceptan que existe un evidente conflicto de intereses en la evaluación de la tarea investigadora y docente por colegas próximos o superiores directos de los candidatos - más aún el el caso de su Director de Tesis Doctoral, que ha trabajado durante años de forma directa como superior directo del doctorando.
También es injustificado y tendencioso que los firmantes cuestionen la credibilidad del observador enviado por la AACTE, alegando que dicha asociación de dedica a “conflictivizar (sic) pruebas de oposición”. Nada más lejos de la realidad. La AACTE centra su actividad en la mejora del sistema de I+D en España, para la que considera fundamental acabar con la endogamia universitaria e investigadora, y asegurar el reparto de los fondos de I+D conforme a méritos. Entre nuestras numerosas actividades, el favoritismo y la endogamia imperantes nos obligan a mantener un considerable esfuerzo de vigilancia en las diferentes pruebas y concursos públicos, que incluye el envío de observadores a oposiciones cuando los candidatos así lo soliciten. En la mayoría de los casos los informes de nuestros observadores han reconocido la impecable imparcialidad y transparencia de dicho proceso, ya que el objeto de su presencia (que siempre se anuncia a la Comisión evaluadora) es precisamente contribuir a que los tribunales se esmeren en el cumplimiento de su deber. Lamentamos sinceramente que, en este caso, no haya sido suficiente.
Luis Enrique Santamaría Galdón
Presidente de la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE)