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El 20 y 21 de Octubre se celebró en la EUIT de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid el II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española (http://www2.uah.es/vivatacademia/congreso.htm), con la asistencia de varias decenas de personas y la presentación de diversas ponencias, fundamentalmente centradas tanto en la denuncia de casos de endogamia y acoso laboral como en las estrategias de lucha contra ellas.

 Hubo espacio además para la discusión de diferentes aspectos de la corrupción en las universidades públicas y OPIs españoles y para plantear la creación de una plataforma permanente de vigilancia y denuncia de la corrupción y de ayuda a los afectados. En el congreso se constató la existencia de un amplio núcleo de profesionales beligerantes y radicalmente opuestos a la deshonestidad en las instituciones, pero también de sectores en los que predomina el miedo a represalias.

 

Consejos para seguir en la lucha

Es notorio que tanto en casos de acoso como de endogamia, el perjudicado y sus familias sufren como mínimo un desánimo y una sensación de impotencia y, con frecuencia, un hostigamiento institucional que puede llevarles a la depresión, en ocasiones con resultados trágicos. Maribel Fernández, que mantiene diversos contenciosos con la Universidad Autónoma de Barcelona por prácticas endogámicas afirmó que “pelear es la mejor fórmula para sentirse bien”. Además, recomendó 1) que se usen todos los cauces disponibles para oponerse a la corrupción, sin saltarse los medios disponibles en la propia institución (antes de ir a los tribunales), 2) que se mantenga en lo posible el más alto nivel académico, que es la gran arma en poder del afectado, y 3) que se cuente con un Plan B, es decir, una alternativa para continuar en la investigación.

 

Luchas ganadas (o casi)

En otras ponencias se presentaron algunos éxitos recientes en los tribunales. Isabel Núñez ha conseguido del Consejo de Coordinación Universitaria la recusación de su presunto acosador en la Universidad de Oviedo para cualquier futuro concurso a cátedra en el que ella tome parte, lo que Isabel considera una consecuencia de la trascendencia pública que alcanzó su caso, merced a artículos de Rosa Montero y entrevistas a Rosa Peñasco. Gabriel Laguna informo de una sentencia favorable a su recurso contra una oposición en la Universidad de Jaén: la oposición se ha anulado y las actuaciones se han retrotraído al momento en que se constituyó el tribunal por un defecto de forma (conflicto de interés entre un miembro del tribunal y la candidata elegida). Laguna valoró el resultado como “agridulce”: se le da la razón, pero tarde, cuando el daño es ya irremediable. En su opinión, es importante plantear en los recursos tanto los aspectos formales como los de fondo, ya que, si bien la sentencia parece darle la razón en el aspecto de fondo (menor cualificación de la candidata elegida), toma como fundamento jurídico de la sentencia el aspecto formal. Por su parte, José Antonio Cuesta, actualmente científico titular del CSIC, ha ganado dos recursos contra la Universidad de Sevilla, que ha debido abonarle los sueldos correspondientes en concepto de “lucro cesante”. Para él también las resoluciones rectorales y sentencias llegan mal y tarde (“cuando la justicia es tan lenta no es justicia”). Además, suponen un coste extra para la universidad pública, que ha tenido que pagar su sueldo, el de otra candidata que también ganó su recurso a esa misma plaza, y además el del profesor que resultó injustamente adjudicatario e impartió dicha asignatura. En definitiva, en estas ponencias y en los debates posteriores se ha evidenciado la posibilidad real de ganar los recursos, aunque la lentitud de los tribunales limita su capacidad para resarcir el daño. A pesar de lo cual, Rosa Peñasco exigió a los jueces: “Señorías, fallen, pero acierten”.

 

Cómo se evalúa la calidad y la excelencia

En otras ponencias se discutieron diferentes aspectos de la corrupción universitaria. Por ejemplo, J.J. Erviti la considera un aspecto más de la corrupción estructural de la sociedad y del sistema político, y advirtió: “cuando la corrupción sopla a favor de uno no se percibe como tal”. Erviti cuestionó los conceptos de “calidad” y “excelencia” tal y como los entienden los “expertos en Universidad”, el funcionamiento y “perversión instrumental” de la Agencia de Calidad, Acreditación y Prospectiva de las Universidades de Madrid (ACAP) y la producción masiva de publicaciones “perfectamente prescindibles” que se evalúan “al peso”. Por su parte, Juan Castellanos relató algunos casos de corrupción ocurridos en la Universidad Politécnica de Madrid donde aparentemente la corrupción se ha frenado: el caso de los “78.653 diplomas falsos”, las contraprestaciones derivadas de la relación Banca-Universidad y la promoción inmobiliaria en terrenos universitarios. Sin embargo, advierte de que la ausencia de responsabilidades puede generar un clima de impunidad. Por su parte, Joaquín de Juan, de la Universidad de Alicante, exploró la “arqueología” de la corrupción en la universidad española, explicitando que su hipótesis de partida se resume en la frase de Paco Rabal “este país todavía huele a Franco”. Para mejorar es necesario aumentar la transparencia: han de conocerse los mecanismos y procesos de las actuaciones y los gestores han de actuar de manera visible, predecible y comprensible. También hubo un espacio dedicado al acoso de estudiantes por parte del profesorado universitario, en la ponencia presentada por Joaquín Sánchez, estudiante de la Licenciatura de Antropología Social y Cultural en la Universidad de Sevilla, quien relató sus peripecias para tratar de completar sus estudios debido a la actitud arbitraria y despótica de un profesor universitario, que le había acabado amenazado con no aprobarle su asignatura jamás mientras él fuera el profesor, y cómo las diferentes instancias académicas se protegían entre ellas para evitar darle una solución al problema, que está actualmente en manos de abogados.

 

El “mobbing” o acoso laboral

En su ponencia, Rosa Peñasco, profesora de derecho en la UNED y autora del libro “Mobbing en la Universidad”[1] calificó el mobbing como “un desierto de años en el que hasta los lagartos te dan la espalda” y lo asemejó a la situación descrita en la película de Alfred Hitchcock “Rebeca”, en la que la acosadora llega incluso a intentar forzar el suicidio de la protagonista. Para Rosa, el acosador no es el único culpable, puesto que el acoso no sería posible sin el silencio de lo que ella llamó “el rebaño mudo”. Rosa está representada ante los tribunales por la abogada Cristina Almeida, que ha presentado una querella criminal contra su presunto acosador. La querella fue archivada en primera instancia pero la abogada ha ganado ahora el recurso ante la Audiencia Provincial, lo que obligará al juez a practicar las pruebas pertinentes. El acoso laboral no está tipificado como delito,[2] pero la decisión de la Audiencia abre un camino para que se pueda admitir la existencia de delito, fundamentado en el trato degradante prolongado en el tiempo, con menoscabo de la integridad moral de la querellante. Almeida, que participó en el congreso, considera una lástima que en las oposiciones a cátedra se evalúe sólo el conocimiento y no se exija “ser una buena persona”. Preguntada sobre el tipo de pruebas necesaria para una querella criminal, Almeida indicó que han de ser todas las posibles, incluyendo grabaciones (que pueden no ser admitidas por el tribunal), actas, escritos, actuaciones evidentes, testigos (cuando sea posible). Además, Almeida explicó que si en un futuro el mobbing llegara a considerarse discriminación se produciría la “inversión de la carga de la prueba”, es decir, sería el acosador el que debería probar que no se ha comportado incorrectamente. En todo caso, el primer paso cuando alguien se siente acosado ha de ser denunciarlo por escrito y con registro de entrada ante las autoridades académicas correspondientes, ya que esta denuncia puede ser necesaria para la defensa si el acosado, fruto de la conspiración de los acosadores, termina sentado en el banquillo. La abogada quiso dejar patente la necesidad de acudir a los tribunales al considerar que se gana en dignidad incluso si no se gana el pleito. “Hay que denunciar la impunidad”, añadió.

 

Acciones de la AACTE frente al fenómeno de la corrupción

La Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE) estuvo representada, entre otros asistentes, por su vicepresidenta y presidenta en funciones Rosario Gil, que presentó un amplio resumen de la historia y objetivos de la AACTE. Gil detalló las actuaciones de la asociación en contra de la corrupción, con la presentación de recursos contencioso-administrativos, la denuncia de oposiciones endogámicas, y el envío de observadores a oposiciones y de cartas y notas de prensa. También resumió los intentos de la AACTE para influir en la política científica (informes críticos, recomendaciones estratégicas, reuniones con representantes de los partidos) y sus labores de divulgación científica y difusión de noticias de interés para la comunidad, fundamentalmente a través de la revista Apuntes de Ciencia y Tecnología. En un debate posterior se apuntó la necesidad de no tratar sólo el tema de la corrupción en la universidad, sino extenderlo a otros agentes del sistema público español de I+D, como el CSIC, donde ha habido también acusaciones de prácticas endogámicas y acoso laboral.

 

Repercusión mediática del congreso

El congreso, que ha alcanzado repercusión nacional (El País publicó la noticia en portada el día 21 de octubre, El Faro de Murcia el día 23, y un resumen del mismo apareció publicado en el suplemento Campus del periódico El Mundo el día 25), ha llamado la atención además de algunos medios foráneos (Science, The Chronicle of Higher Education) por lo que se espera también cierta repercusión internacional.

 

 

 

http://www.elpais.es/archivo/pdf/20061021elpepi_1@1.pdf

http://www.elpais.es/archivo/pdf/20061021elpepi_42@47.pdf

http://www.elfarodemurcia.info/noticia.asp?ref=62408

http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2006/465/1161727211.html

 

 

(AACTE)

 

 



[1] En el segundo día del congreso supimos además que Rosa Peñasco es también la ganadora del premio de novela Ciudad de Irún 2006 con “La sonrisa sumisa”.

[2] Sí lo estará si prospera el anteproyecto de Ley de Reforma del Código Penal, ver Apuntes de Ciencia y Tecnología, núm. 20, Septiembre 2006, p. 26.


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Comentarios

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

30/10/2006 16:45 por Ignacio de Pernambuco
Esto de dedicarse a la ciencia en este país, eso si que es de auténticos Quijotes, de verdad, en estos congresos lo primero que deberiais hacer es advertir a los jovenes cobayas que no se metan en esto que por aquí van a perder su vida haciendo de esclavos para los chorizos de catedráticos y titulares enchufadetes. Lo que cuenta en la universidad es ser familiar , amiguete, compadre de copas de los de siempre, el que quiere trabajar en serio a eso se le hace el burn-out y el mobbing.

La UNiversidad no es que huela a Franco, hombre, faltaría más, huele a PSOE, fue este partido el que colocó ahí a los suyos, primero adelantando la edad de jubilación para liquidar a los "franquistas" luego con la famosa idoneidad convirtiendo a penenes con apenas un doctorado sin mucha exigencia, en titulares y luego catedráticos de universidad. Para rematar la faena, el simpar Rubalcaba, metió la LRU que reconocia y consagraba la corrupción más descarada. La Universidad lo que tiene tufo es a tufo del PSOE, una politización de la universidad única en Europa.

De verdad si tienen hijos y no los pueden enchufar que hagan un oficio, y hagan asambleas y congresos pero para cerrar la mayoria de las universidades o para reformarlas a fondo. Hablando de casos, anécdotas particulares no hacen más que marear la perdiz.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

02/11/2006 1:14 por Eladio C.
La universidad que tenemos es deudora en sus formas y valores de la universidad franquista.

La posibilidad de una universidad europea murió desangrada a manos del franquismo. Tenemos, mal que nos duela, una universidad tardofranquista.

Muchos de los rectores de la universidad y sus plataformas de poder, no son otra cosa que el reflejo de los PNNs de antaño, así, mantienen el mismo desprecio que sus caciques franquistas por un verdadero compromiso con la sociedad.

El corporativismo reaccionario ahora se llama sindicalismo. La defensa del privilegio, autonomía universitaria. Igualitarismo y mediocridad institucionalizada frente a responsabilidad social.

Sí nuestra universidad huele a Franco. Respire a fondo, llene sus pulmones. Olvide si le gusta o no el olor a dictadura. Lo hace en su manera de estar día a día ignorando los intereses sociales, con su desprecio por los poderes democráticos y su arrogancia frente a los controles de los ciudadanos.

Y de manera muy especial huele a Movimiento Nacional por su manera de hacer Catedráticos, más propia de los repartos de los estancos, o demás privilegios de la dictadura que de un sistema democrático que busca el bien común favoreciendo que los mejores puedan dedicar su vida al estudio, la docencia y la investigación.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

02/11/2006 18:54 por Eladio D.
realmente sugestiva esa comparación de reparto de cátedras con asignación de estancos...parece hasta real, ya sólo falta que el reparto de cátedras tenga algo que ver con el clero y con la guardia civil, y ahí ya completábamos la estampita.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

03/11/2006 18:12 por Flor de María Villena M.
Es importante la visualización de la corrupción académica como también importante la vigilancia ciudadana como medio de fiscalización con la consecuente sanción ejemplar para que nunca más se repitan estos hechos que vulneran los derechos de las personas.
Los felicito por tan encomiable labor a través del II Congreso sobre la corrupción que ustedes organizaron y que tengo conocimiento de que ha sido un éxito.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

07/11/2006 23:22 por Alonso Alonso
Esto del congreso de la corrupción es un fraude como un piano. Ganas tener entretenida a la gente con tonterías y de saldar alguna cuenta personal pendiente.

Porque no se habla de la corrupción de verdad, de la daría lugar a causas penales y a sanciones administrativas.

Porque todo el mundo sabe que los profesores no cumplen la ley de incompatibilidades, y que por mucho menos de lo que es la práctica diaria de la universidad se expedienta y expulsa a los demás funcionarios.

Si alguien lo duda que mire el listado de los profesores de la Facultad de Derecho de su universidad y el listado del Colegio de Abogados.

A la luz del día y a la vista de todos

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

21/12/2006 15:22 por cano
Parece interesante

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

24/05/2007 8:27 por Eugenio Degroote Herranz
Un congreso como este siempre es necesario ....hasta que el fenómeno de la corrupción desaparezca. He isdo el organizador del I Congreso de Corrupción y he sido el presidente honorífico del II Congreso. Quisiera aportar mi opinión, sin pretender convencer a nadie, sino invitar a la reflexión personal (ya somos mayorcitos para formar nuestra propia opinión; creo).
El hecho es que la situación de nuestra universidad y de nuestro entorno científico es preocupante, y esta reuniones solo son un primer paso, pero el problema va mucho más allá. Lo que se ha conseguido con la organización de estos congresos ha sido romper el silencio y mostrar la realidad tal y como es, lejos de ese universo rosa, lleno de bondades y sabiduría que nos presenta la conferencia de rectores.
Por otro lado, dejo un tema para el debate, y es el beneficio secundario que se obtiene tolerando la corrupción: mirar hacia otro lado trae beneficios (a corto plazo) aunque, a largo plazo, las consecuencias sean nefastas. El problema de la corrupción está muy incrustado en nuestras costumbres, y requiere un tratamiento mucho más amplio. Son tan corruptos los que cometen actos delictivos como aquellos que lo ven y callan por los beneficios que eso les reporta. Es para pensar.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

08/06/2007 12:45 por Mª del Carmen Gómez Martín
Soy ciudadana antes que todo poro no olvido mí condición de mujer, pues bien he de decir, se me viene haciendo mobbing inmobiliario por haber denunciado a una empresa constructora cuyos solares creo iban a ser zonas verdes. Sitos en C/ Juan de Vera, nºs. 17 al 31 por ser mujer y estar sola todo el mundo me ha hecho la vida imposible incluso la policía se ha reido de mí, en ello han participado q. yó sepa solamente hombres, o chulos o como queraís llamarlos. Ahora me he tenido que ausentar de mí casa y estoy en la c/ C. Real 9, 4º-13 28045 MADRID. pOR FAVOR NECESITO AYUDA Y NADIE ME DICE DÓNDE ACUDIR. GRACIAS Y ESPERO RESPUESTA POR FAVOR. m.c.g.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

08/06/2007 12:45 por Mª del Carmen Gómez Martín
Soy ciudadana antes que todo poro no olvido mí condición de mujer, pues bien he de decir, se me viene haciendo mobbing inmobiliario por haber denunciado a una empresa constructora cuyos solares creo iban a ser zonas verdes. Sitos en C/ Juan de Vera, nºs. 17 al 31 por ser mujer y estar sola todo el mundo me ha hecho la vida imposible incluso la policía se ha reido de mí, en ello han participado q. yó sepa solamente hombres, o chulos o como queraís llamarlos. Ahora me he tenido que ausentar de mí casa y estoy en la c/ C. Real 9, 4º-13 28045 MADRID. pOR FAVOR NECESITO AYUDA Y NADIE ME DICE DÓNDE ACUDIR. GRACIAS Y ESPERO RESPUESTA POR FAVOR. m.c.g.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

08/06/2007 12:50 por Mª del Carmen Gómez Martín
Soy ciudadana antes que todo poro no olvido mí condición de mujer, pues bien he de decir, se me viene haciendo mobbing inmobiliario por haber denunciado a una empresa constructora cuyos solares creo iban a ser zonas verdes. Sitos en C/ Juan de Vera, nºs. 17 al 31 por ser mujer y estar sola todo el mundo me ha hecho la vida imposible incluso la policía se ha reido de mí, en ello han participado q. yó sepa solamente hombres, o chulos o como queraís llamarlos. Ahora me he tenido que ausentar de mí casa y estoy en la c/ C. Real 9, 4º-13 28045 MADRID. pOR FAVOR NECESITO AYUDA Y NADIE ME DICE DÓNDE ACUDIR. GRACIAS Y ESPERO RESPUESTA POR FAVOR. m.c.g.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

08/06/2007 12:56 por M del Carmen Gmez Martn
No solo es conveniente, sino necesario q. se denuncien todos los casos de mobbing ya esta bien q. este país deje de ser una república Bananera en el cual todo vale y más contra la mujer. Que alguien sepa q. las mujeres podemos tener la sarten por el mango, con la igualdad, la cultura y la inteligencía, etc. etc. Un saludo M.C.G.

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

11/09/2007 8:39 por Manuel
Por la propia estructura organizativa y cauces de dependencia verticalizados, la Universidad es caldo de cultivo de todas las formas de corrupción. Abundan delitos que suelen quedar impunes dada su vinculación a la clase política y judicial: acoso, prevaricación, plagio. Y no sólo nos referimos a los órganos unipersonales, sino también a los representativos que, lejos de garantizar la pluralidad y la democracia, fomentan en realidad las redes clientelares, el caciquismo, compra ilícita de votos para acceder a los órganos representativos, etc. Como resultado tenemos malos profesionales en el ámbito académico, que se sustenta más en el favor personal que en el mérito demostrado y, por tanto, salen productos científicos, -o pseudocientíficos- de mala calidad y nada competitivos.

Es necesario hacer público el fracaso de la Universidad Pública, deficitaria y núcleo irradiador de la corrupción misma, afín al politiqueo caciquil; no tiene otro adjetivo más acertado.

Delegación Estudiantes Humanidades de la Universidad de A Coruña. C/ Vázquez Cabrera S/N, 15403 Ferrol, A Coruña (email: delegadoest@yahoo.es)

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

09/11/2007 10:59 por Manuel Suárez
Remite: Manuel Suárez López. Estudiante de 4º Humanidades en la UDC / Delegación Estudiantes Humanidades de la Univ. De A Coruña. C/ Vázquez Cabrera S/N, 15403 Ferrol, A Coruña

CARTA ABIERTA A LA EXCMA. SRA. MINISTRA EDUCACIÓN Y CIENCIA INFORMANDO SOBRE LA CORRUPCIÓN EN LA UNIVERSIDAD.

Ferrol, a 8 de noviembre de 2007

Excma. Sra. Ministra de Educación y Ciencia:

Nuestra Universidad tiene tres obstáculos que impiden su pleno rendimiento, la calidad formativa y la generación de productos más competitivos. El primero es la corrupción; el segundo, derivado del anterior, es la abundacia de nefastos profesores e investigadores; y en tercer lugar, la falta de control externo, no siendo suficiente con establecer organismos como la ANECA, sino que falta la ejecución efectiva de las medidas de rigor productivo, evaluación tanto de los contenidos de los trabajos como de la propia docencia, y, cuando sea necesario, la aplicación de la sanción y hasta la separación cuando exista incompetencia, vagancia o violación normativa. Como puede observar, los tres puntos estan interrelacionados. Somos conscientes de que sólo desde un ministerio no se puede actuar en tantos frente. Señalo la necesidad de requerir también la conexión de órganos propios de otros ministerios. Esto es, si percibimos un incumplimiento de las obligaciones en el trabajo, una falta punible de responsabilidad en algunos funcionarios o asimilados (como los contratados), o carencias probadas de la calidad y el nivel profesional, determinaremos la competencia del Ministerio de Trabajo (inspección laboral) para complementar una respuesta de la Administración cuando se detecten y demuestren las faltas denunciadas. Si se vulnera el derecho, señalaremos en dirección de los órganos de Justicia, pero sin abandonar las responsabilidades compartidas de un segmento de la Administración y otros poderes públicos. No hay excusa para consentir la maleficencia en nuestro ámbito.

(...) Quién controla su calidad, utilidad, proyección, veracidad. Alguien me responderá: "la ANECA y los Departamentos, por ejemplo, Sr. Manuel". Si la ANECA y los departamentos son los responsables de garantizar esa calidad ausente, ¿por qué no lo hacen?
(...)
Por la propia estructura y cauces de dependencia la Universidad es caldo de cultivo de todas las formas de corrupción. Abundan delitos que suelen quedar impunes dada su vinculación a la clase política y judicial: PREVARICACIÓN (resolución injusta), TRÁFICO DE INFLUENCIAS, omisión de funciones legales y administrativas, cohecho, acoso, plagio de trabajos y tesis. Y no sólo nos referimos a los órganos unipersonales, sino también a los representativos que, lejos de garantizar la pluralidad y la democracia, fomentan en realidad redes clientelares, caciquismo, compra ilícita de votos para acceder a los órganos representativos, etc.

Como resultado tenemos malos profesionales en el ámbito académico. El acceso a las plazas de docencia se sustenta más en el favor personal que en el mérito demostrado y, por tanto, salen productos científicos, -o pseudocientíficos- de mala calidad y nada competitivos.

Las soluciones deben ser propuestas tanto por el Ministerio de Educación y Ciencia, por las delegaciones de cada comunidad autónoma, Inspección de Trabajo, como de otros órganos tales como la ANECA, la CRUE y Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Desde luego, comenzaremos por evitar la descoordinación; es decir, que cuando se informa de la situación a un órgano, debe comenzar realmente un proceso de modo efectivo, evitando que, por ejemplo, cuando nos ponemos en contacto con el Ministerio, éste nos oriente hacia las competencias de la Consejería de Educación de la comunidad autónoma, que ésta nos remita a la misma universidad donde surge la irregularidad, habiendo ya agotado esa viciada e ineficaz vía. La ANECA puede alegar que no tiene competencias para intervenir en el plan docente de una universidad, facultad o escuela. ¿Quién debe actuar entonces?. De ahí afirmo que el sistema falla, no sirve. Y no es suficiente con activar las citadas vías, precisamos complementarlas con la intervención de la Inspección de Trabajo y hasta de los órganos Justicia. No es aconsejable cargar todo el peso de tan complejo procedimiento, que ni la Administración sabe atender, sobre el simple demandante. La entidad pública es la que goza de medios para actuar y a ella sí le competen los asuntos públicos, empezando por la responsabilidad frente al deficiente funcionamiento de sus servicios. Hablamos de un servicio público educativo que consiente el incumplimiento de objetivos y la improductividad, lo que se agrava con actuaciones ilícitas.

No sólo expongo estos problemas por haberlos recibido de informaciones de otros, por examinar el contenido de los congresos sobre la corrupción y el acoso en la universidad pública o estudiar los casos revelados por la Plataforma contra la corrupción y el acoso en la universidad pública española. Relato los hechos que he vivido en la Facultad de Humanidades de la Universidad de A Coruña y anoto la cantidad de irregularidades que llegamos a encontrar en el ambiente académico.

En febrero de 2003, finalizando un examen de (...), el docente indica la respuesta (...). Es decir, quien pone las reglas y es el propio árbitro, las rompe para favorecer a alguien. No estaría mal -no dije nada hasta mucho después- si no se tratara de uno de esos profesores amigo de quitar décimas hasta por hacer tachaduras. Una leve discusión por el comentario de una diapositiva, cuya interpretación podía ser ambigua, decidía la diferencia entre un aprobado y un notable. No me tomé muy bien que ahora se transformase en el "implacable" profesor cuando había roto sus propias reglas traicionando el papel de árbitro. Exponiendo esto no pretendo quitar el reconocimiento a un gran enseñante en el aula universitaria.

(...)

En el segundo cuatrimestre de ese mismo curso realizamos un irregular parcial de Latín y Cultura Clásica. Casi todos suspensos. Rompiendo las mismas reglas, el docente recurre a habilitar el cuatro como aprobado, cosa que vulnera el normativa de Calificación y Actas. Tras exponer las notas sólo yo me quejo, mientras que todos advertían en privado que el docente no sabe explicar la materia, es caótico en la exposición de contenidos e interrumpe constantemente la clase para criticar a esta misma Universidad -que le paga el sueldo-. Nos comentaba, a menudo, que le gustaría marcharse de aquí, que no estaba contento. No faltaban comentarios políticos -que en nada tienen que ver con el Latín- a los que no doy mayor importancia, pero hacían perder el hilo. Es destacable que en la evaluación apenas se trataba de saber Latín, pues primaba más la historia, teóricamente más asequible teniendo en cuenta que no éramos un grupo de filología. Y tal era la arbitrariedad, que alumnos con 1 ó 2 puntos (habitual escala de 0 a 10) en la práctica de traducción fueron igualmente aprobados hasta con un notable. No lo encontraría tan mal si no se tratara de una de esas personas que, para compensar su personal ineficacia, juega el impropio rol de "estricto", adjetivo que sólo puede ganarse dando ejemplo.

Mala fe, Falta de aptitud pedagógica (somos los estudiantes los que realmente podemos evaluar estas cosas), escaso interés por su trabajo e incumplimiento de las funciones encomendadas por la Administración Pública, serían los cargos sobre quien gestiona esta asignatura en la Facultad. Pero mi primera evaluación de esa materia desapareció, eliminando una prueba que hoy encuentro decisiva. Se sustituyó por posteriores donde no se tenía en cuenta que la meteria impuesta no era idónea en base al programa impartido. Como consecuencia de la mala actuación de un profesor, había perdido irremediablemente un puesto privilegiado en el cómputo de nota del expediente académico, no pudiendo ya acceder a la beca de investigación del Ministerio de Educación y Ciencia, motivo por el cual hoy demando del Rectorado de la UDC la devolución del importe que he abonado en concepto de matrícula.

Dejé claro desde el primer curso que no podía reconocerlo como autoridad académica. ¿Qué motivó mi queja?: "yo pongo unas notas muy bajas". Ya está todo dicho; el profesor actúa con maleficencia, de modo ilícito. A esto se le llama "abuso", "obrar de mala fe", "prevaricar", "conducta arbitraria". Pero como la cobardía (recuerden lo de la dependencia dentro del sistema académico) reina en la Universidad, sólo una reclamación no vale nada. Este doctor no duda en calificar de "ignorante" o "animal" a los alumnos que no recuerdan un autor o cierta línea del indoeuropeo. Aunque hay testigos de que la buena relación es recíproca, en mi expidente abierto por la Universidad, jamás se hacen constar las ofensas de esa parte, de modo que sólo aparece un señor malo muy malo y el otro bueno, víctima de un estudiante rebotado. Cierto es que yo no me lo tomaba a mal, pues soy fan hasta del humor de Esteso y Pajares, así que tampoco oculto que repliqué a alguno de sus famosos alardes de superioridad con rimas del estilo "El de latín, a las niñas hace tilín", parodiando así al peor Cicerón por su "O fortunata Roma, nata sotto..."-. La diferencia es que mi obra, junto con algún grotesco garabato al estilo de Shin Chan, iba a parar a un dossier en el que no figuraban las provocaciones ni se aludía a testigos de nuestra mutua y fraternal amistad.

Desapareció mi ¿suspenso? de las actas de la evaluación de junio 2003. No quedando pruebas de haber realizado las tres fases que constituían la evaluación de junio de 2003, se hizo la trampa de guardar otro posterior, del que no defiendo su calidad, aun cuando el propio decano había insinuado que no debía haberlo aceptado si realmente se incumplían garantías, empezando por un contenido adecuado al material impartido; no obstante, aun conociendo tal falta, me indica que por el error de haberlo consentido, se daba por válida la prueba que más me perjudicaba y desestimaba mi alegación (mayo de 2005). Espero que aún quede en el archivo de la PAAU 2002 mi 7,50 quitado en la selectividad en la asignatura de Latín, para demostrar que, aun no siendo materia de mi agrado, con un buen profesor como los que sí hay en los institutos, hasta quienes nos identificamos con el "Che me ne faccio del latino" de Gianni Morandi, podemos quitar hasta un notable. Otra cosa es que a los tres o cuatro meses olvidemos las declinaciones y casi todo lo demás, sin duda, por su gran utilidad... y por no encontrar otro buen maestro. ¿Por qué continuamos soportando "enseñantes" incapaces de desempeñar su trabajo?; ¿por qué resulta más fácil ser profesor de universidad que de enseñanza secundaria?; ¿por qué no se exige el cumplimiento de unos objetivos periódicos para renovar la continuidad de estos "profesores contratados" asimilados a funcionarios sin oposición?

¿Por qué no recurrí a otra instancia? Al tratarse del primer año, no se está seguro de la mencionada maleficencia, pues para acusar de ello son necesarias pruebas que avalen tal acto, y mucho menos se admite de entrada que los profesores de universidad pueden acumular semejante grado de incompetencia (...).

Es el enseñante quien falla aquí. (...) Una persona que no ha demostrado plenamente, mediante un justo concurso-oposición, el mérito y la capacidad para merecer la plaza. Aunque la legislación no lo haga imprescindible para el personal universitario, sí es obligado e inapelable el deber de justificar y responsabilizarse de los actos propios de un integrante de la Administración Pública. Es exigible el cumplimiento de la normativa sin consentimiento de acciones arbitrarias o contrarias al derecho, y algo tan importante como ser útil en el trabajo. ¿Por qué la Administración Pública consiente la permanencia en estas plazas de gente que muestra incompetencia reiterada, el incumplimiento del servicio público, la violación de la normativa, etc? Del mismo modo que alguien se beneficia de un contrato, al que debe estar agradecido, si no cumple, si es una constante la falta en la obligaciones, si no muestra competencia en el cargo a desempeñar, no debe continuar en el puesto. Servir a la Admón. implica el cumplimiento y, como en todo puesto laboral, debe actuarse de modo eficaz. Aquí el deber es enseñar e investigar, no actuar arbitrariamente.

Llegamos a junio de 2004. Quedo automáticamente suspenso por llevar la gramática latina al examen (sí, ese entrañable cuadernillo que acompaña el diccionario cuando lo compramos y que solemos perder al prestárselo a alguien). No sé si existe alguna normativa que prohíba acudir con este suplemento a un examen de Latín, salvo que se trate de un aspirante a experto filólogo, que no era el caso. Pues bien, declaro que este docente permite copiar al resto del grupo, es decir, el aula permanece sin control alguno durante sus exámenes, no sólo en aquel momento, sino la mayoría de las pruebas realizadas en la Facultad. Quien debe ser árbitro se ausenta constantemente para... llamar por teléfono o charlar en conserjería; sólo se trata de eliminar un alumno que no se calla ante la impunidad de los delincuentes. Tras abandonar el examen y encontrar al "profesor" llamando repetidas veces por teléfono y dialogando con los bedeles (testigos) mientras se realiza el examen, recrimino la absoluta desconsideración, acto de maleficencia, incompetencia profesional digna de la inhabilitación inmediata -acción imposible, según dicen aquí-. Sí, claro que hubo enfado, posibles avisos "amenazantes" de este estudiante; claro que sí. No pude contener el lenguaje para invitar a nuestro latinista amigo a que fuera hombre y me demostrara de qué estaba hecho -nos quedamos sin saberlo-.

Durante el curso 2004-2005 se celebran elecciones al decanato y departamentos. El curso anterior se realizó la del Rectorado, resultando ganador el candidato al que habían apoyado los que ahora controlan el decanato, siendo miembros del equipo este profesor de Latín y Cultura Clásica, el actual Decano (...). Al ser elegido el decano, se nombre Secretario del Centro al propio docente de Latín y Cultura Clásica (...). Por él pasarán todos los escritos y documentación de los alumnos. Tiene al Decano de su lado, y aunque al ser candidato único no requiería superación alguna en papeletas, el director facultativo dispondría siempre del apoyo de los demás. Asimismo, los estudiantes que habían apoyado al Decano reciben un local adicional de la Facultad para establecer las actividades de la asociación -sumándose al local que ya es propio de la delegación-. Hasta reciben una cafetera -que denominan "ragalo del Secretario" entrante-. Los que son alumnos de Antropología Social, reciben la invitación para un viaje por cuenta del área (conste que también hay testigos de que advertí esta gravísima irregularidad en aquel momento). Esto explica ya una trama de corrupción cerrada y organizada, donde demandas no prosperan. No olviden que cualquier procedimiento comienza en el mismo centro, ante el Decano como primera instancia, con el añadido que, al tratarse de documentación del alumnado, pasa por este Secretario, demandado inicial. Éste se siente ya seguro, con total cobertura, siendo además representante en la Junta del Centro y uno de los representantes sindicales en la universidad (¿de dónde quito esto?: desestimación de uno de sus recursos en octubre de 2004).

Convocatoria extraordinaria de diciembre de 2005. El profesor de Latín y Cultura clásica falta al examen en la fecha y hora previstas en el calendario oficial. Pero ahora nos encontramos ante un Secretario del Centro -él- y estrecho colaborador del Decano -un excepcional docente, y eso no lo pongo en duda-. A otros/as alumnos/as se les propone una fecha alternativa, a la que yo sólo podía aceptar o rechazar, pero sin derecho a elegir como aquéllos/as. Por si fuera poco, se llegan a realizar varios examenes a la carta. Obviamente, yo no tengo motivo para transigir una modificación a una persona intolerante. El Decano, a quién voy a visitar, se toma a broma el asunto, por lo que yo sólo puedo hacer lo mismo para evitar más enfados. Por qué no, aquí ya vale todo, no hay orden ni disciplina, empezando por los propios órganos que, sin control, hacen lo que les apetece.

Enterado de que el latinista profesor había solicitado la apertura de un expediente sancionador contra este estudiante, y teniendo en cuenta la insistencia del Secretario en no asumir las responsabilidades del cargo al que voluntaria y "desinteresadamente" se presentó para el bien de la comunidad académica de la que tan mal hablaba un año atrás, decido reclamar otra apertura de un expediente para él. Tras informar al Dpto. responsable, y como señala el reglamento, apelo al Decano. Como regalo de navidad recibo otro insultante escrito donde se me acusa, sin mayor fundamento ni explicación, de actuar de "mala fe" y, por tanto, resuelve -o prevarica- "no a todas y cada una de sus peticiones". Ese fue mi regalo de navidad en 2005.

Al reiniciar las clases informo de nuevo al Dpto. de Filología y elevo la petición al Rectorado. Entre los argumentos, califiqué la actitud del Decano de "perversa". Pues bien, antes de que la balija universitaria llegara a su destino, es el propio Decano quién me responde, violando así una comunicación remitida a otro órgano. ¿Qué secretaría se lo entregó?- . Vulnerando todo derecho, me califica de "intolerante", "impresentable" ... A continuación, "amenaza" -porque también los funcionarios lo hacen aunque a estos no se les expedienta- con severas consecuencias de no recibir explicaciones y una disculpa. Otro papel hacía mención a que si tenía más causas que demandar, que fuera al juzgado, pues el Decanato no está para resolverlas (el reglamento dice que es la primera instancia y hasta está facultado para nombrar un juez instructor). Se refería a la demanda del alumnado, pues la de los del cuerpo docente se atienden inmediatamente aunque sea por denuncia falsa, a lo que haré mención más adelante.

Sí, se abrió un expediente informativo, como siempre, contra el alumno demandante (...). Entre los cargos, además de difamación e injurias -decir que hay corrupción- aparece una cuestión basada en tres denuncias falsas: dos procedentes de alumnos, aquellos invitados al viaje con el antropólogo (cohecho), y otra de este mismo personaje, tema que luego abordaré. Como dice Forrest Gump, ... es el que hace ..., y no llamé a nadie cosa alguna que no lo fuera y estuviese demostrado. Como se puede imaginar, la infracción por hacer denuncia falsa y simulación de delito, y al ser una testificación, PERJURIO, no se tiene en cuenta por nadie, se omite alegremente en la causa. Me imagino que tendrá que ver con eso del "relativismo" que tanto gusta a los de ciencias sociales, el "todo vale igual".

No termino con Latín y Cultura Clásica. Convocatoria de diciembre de 2006. Adivine quién falta otra vez a su examen. Eso mismo, el señor Secretario del Centro, precisamente quien debe velar el cumplimiento de los horarios, entre otras muchas cosas por él desatendidas (entregué un dossier a la Asesoría Jurídica de la UDC aportando incumplimientos reiterados). De nuevo, los alumnos agraviados por la ausencia tienen derecho a proponer fecha alternativa, excepto uno que, además, es recriminado por no haber solicitado la inclusión en la convocatoria. O sea, que no sabe ni disculparte.

(...) He solicitado que cambien a este docente por uno que sea útil en el desempeño de sus funciones, pero me comunica la Admón. que sólo se justificaría en caso de delito probado, ya que su contrato (personal contratado-doctor, no es titular ni ha pasado oposición) se considera permanente, es decir, aunque no sirva tenemos que aguantar las ausencias injustificadas, las calificaciones arbitrarias y los examenes con mayor o menor dificultad según la simpatía de uno u otro curso. Hablamos de alguien que deniega tutorías, a lo que el Decano responsable del Centro no tiene nada que decir, y se lo he solicitado por escrito; no se corrige y se aprovecha del cargo que tenía que haber abandonado. Si la Admón. no establece mecanismos de control permanentes que hagan cumplir rigurosamente con la normativa, las Escuelas, Facultades y Universidades se convierten así en recintos marcados por el caciquil ejercicio donde se permite la corrupción el y tráfico de influencias con total impunidad. Por qué razón tenemos que financiar esto. Por qué motivo pagamos a alguien un salario que no merece y por el que no se esfuerza lo más mínimo. Que no olviden los señores académicos que su función no sólo es la de escribir comentarios de obras, hacer alguna que otra traducción y componer artículos, también está la obligación de formar, y hacerlo de forma eficiente, no de cualquier manera, y mucho menos tan mal. Como tampoco permitamos lo contrario, dar por satisfechos los objetivos anuales sin investigar (esto no es un colegio). Y naturalmente, las investigaciones no pueden quedarse en especulaciones sin fundamento.

Ahora expongo el caso de un profesor de Antropología Social de mi Facultad que concede notas según el grado de simpatía, lo que reconoce hasta públicamente. Mantiene una presunta relación grosera con las alumnas. Convierte sus clase sobre "patrimonio" en unos cursos de iniciación sexual, destacando, eso sí, las virtudes de las diferencias entre culturas (remití mi declaración a la Asesoría Jurídica de mi universidad con la lista de los presentes para que sean consultados por un Juez Instructor si alguien decide investigarlo). Mientras, se recrea mirando fijamente a su alumnas favoritas (lo que no implica que todas ellas le correspondan, eso no podría declararlo). Unos absurdos resúmenes al final del cuatrimestre, mas o menos iguales, y ya sabíamos quién se lleva la mejor nota a partir de la tercera semana de clase. Desde el primer día de clase noté que este simpático docente, me hablaba en tono despectivo sin que aún hubiera tenido ningún desencuentro con él, teniendo que aguantar sus insultos y otras ofensas. Veamos los posibles motivos.
Era el primer cuatrimestre del curso 2003-2004. Miembro del corrillo del actual Decano, del Secretario, del señor que está en la Xunta y del coordinador del área de Antropología. Al ser muy frecuentes sus inustificadas ausencias al puesto de trabajo, e inexistentes las tutorías, alguien dio aviso de una de esas faltas. Sin consulta alguna, ya se pueden imaginar a quién decidió acosar, cuando precisamente una de sus "seducidas" -sin afirmar correspondencia, que NO lo hago- premiada con la más alta nota a cambio de un resumen leído sin pena ni gloria, había cumplido con ese deber de dar parte.

Así que en este escrito, me atrevo a decir, sin ninguna duda legal, que este tipo es idiota, un perfecto cretino -no hay juez que me diga por ello que no está suficientemente acreditado y merecido el adjetivo-. Yo nunca se lo dije a él, pero le regaló la matrícula y tomó por "seducida" -sin correspondencia- precisamente a quien dió el aviso de la ausencia; aunque la chica hizo muy bien. ¿Serán así todas sus investigaciones sociales? Pues sí, en efecto, sus trabajos carecen de todo valor, al igual que su torpe averiguación.

(...) Lo cierto es que no existía examen hasta el siguiente curso, donde tendría clase con ambos. Luego, nuestro antropólogo social favorito me dice, con engaño, que ya me compensaría el próximo curso, y que contara con el aprobado en cualquier caso... ¿aprobado?, ¿antes de cualquier evaluación? Sí, eso NO es muy legal.

Ciertamente, en ese mismo curso se había realizado la elección del Rector. El día siguiente al triunfo, suspende la clase, cosa muy habitual, y nos invita a la cafetería a los escasos asistentes a clase. (...) ¡a celebrarlo!

Llegamos al tercer curso, 2004-2005. De nuevo comienza la clase mencionando lo del "chivatazo" por la ausencia del curso pasado. Igual tono despectivo y amenazas -todos presentes-. Al siguiente día cambia. Alguien debió advertirle para modificar la actitud en público. Ahora es la elección al decanato y departamentos. Hace campaña por nuestro actual director de centro que no tiene oposición en las elecciones. Aún así, para cubrirse las espaldas, decide ganarse la confianza de los delegados de estudiantes y les propone acompañarle en uno de sus viajes para iniciarse en las tareas de campo (posible cohecho). Esta práctica ya la había realizado con otro estudiante, igualmente miembro de la delegación de alumnos. Tiene fama de arbitrario y rencoroso, pero amigo de crearse grupillos de apoyo. Lo que comenté a otros estudiantes se cumple. La máxima nota para las mismas alumnas. ¡Ojo! para justificar una matrícula de honor, los exámenes no deben presentar fallos ni tener déficits de contenido. Pues bien, al colgar las notas en el tablón, añade un comentario de cada estudiante. Expone, a la vista de todos -mira que es torpe- que Dª ... obtiene una M.H. Mas señala que las respuestas agraciadas presentan la información de modo caótico, pero eso "puede ser un defecto o una virtud". El comentario es verídico. Y lo de que me iba a compensar... como que ya no hacía falta disimular ahora que estaban en el decanato los suyos, ahora que tenía todo controlado, la delegación de estudiantes de su lado (mediante un presunto cohecho en forma de un viaje a ...), y las testigos de lo que pasó el primer curso, incluida la del "chivatazo" con matrícula.

Ahora bien, sabiendo de mi proyecto de establecer en el campus un "Museo Sindical Europeo" comentó, ante toda la clase: "mira, yo no tengo ni idea de patrimonio" Aaaahhhhh!, después de putearme en la materia de "Patrimonio y Sociedad", después de ponerme la nota más baja del grupo (recuerden que no hubo examen y todos los resúmenes eran iguales), descubre que es un inútil en la materia. ¡Pero, señores de la Admón., que este señor imparte docencia en el Doctorado de esta Universidad! Eso convierte el título en un auténtico FRAUDE con responsabilidad legal.

Fue mi primera reclamación ante un órgano. Resolución del Decano, compañero en el mismo equipo: "desestimado, por supuesto" sin realizar comprobación alguna, a no ser que se tome por indagación preguntarle al demandado "¿es verdad o mentira que sucedió esto?"... "mentira", pues ya está. En cuanto a la petición para cambiar la titularidad de la materia de "Patrimonio y Sociedad", dada la evidente incompetencia del antropólogo social, responde nuestro Decano "bueno, hay que reconocer su sinceridad [del antropólogo] y eso le honra" -verídico-. La mala fe del director del centro quedó patente al inicio de la breve conversación cuando deja entrever su conocimiento de lo que hay entre sus colegas de partido decanal, llegando a decirme: "A mí me hicieron lo mismo, así que no hay motivo para montar jaleos, la universidad es así".

Asimismo, aproveché para realizar la primera reclamación de la materia de Latín y determinadas irregularidades del nuevo Secretario. Mucha gente recuerda mi enfado, pero nadie cuenta los insultos y amenazas del decano en el despacho, del "no vas a conseguir nada, nada", o "por un alumno no se va a cambiar el rumbo de una Facultad".

Lo más impropio de un catedrático de filosofía moral es alegar que "los docentes tienen libertad de cátedra". Cualquier jurista, si es buen profesional, sabrá que la naturaleza de la "libertad de cátedra" es un derecho o principio establecido para la salvaguarda de las libertades, para no limitar la actividad de los enseñantes por doctrinas de partido, pero en ningún caso se creó la "libertad de cátedra" que delitos queden impunes, para fomentar el perjurio, para la acusación sin funfamento, para encubrir la falta de competencia profesional. La "libertad de cátedra" es un derecho constitucional que garantiza otros derechos, como la opinión independiente, no sujeta a consignas, o la libre expresión. Pero si alguien, por muy catedrático que sea, utiliza este principio legal para la infamia, para quebrantar la ley, violar el propio derecho constitucional aceptando ilegítimas actuaciones, prevaricar, para abusar del cargo, para encubrir que un miembro de la administración pública no cumple su cometido, que no es apto en su trabajo, cuando se nombra la "libertad de cátedra" para disculpar un delito o falta, entonces, ese funcionario, catedrático, doctor, jurista o moralista, no es digno de ejercer en el ámbito del derecho, las ciencias sociales o humanísticas. Admitir que ilegales infamias están cubiertas por un principio constitucional como la "libertad de cátedra", supone el mayor acto de desprecio por el ordenamiento jurídico y las bases de derecho.

Hubo un intento de conciliación propuesto por el Vicedecano, hombre independiente, honrado, pero engañado por el Decano y Secretario. Mas todo quedó en repetirme, el Decano, que no voy a "conseguir nada, nada" y en ningún caso se me preguntó o se me pidió declaración alguna. Eso está reservado para el cuadro docente, quien además goza de la inicial cobertura de asesoría jurídica, de los órganos de la universidad, de su propio Vicerrectorado de docencia, que también puede atender asuntos personales, mientras que el de Estudiantes "está para OTRAS COSAS", y como cualquier otro órgano, incluyendo la Asesoría Jurídica, dice, "ah, ¿eres un alumno?, entonces no podemos atenderte, pensaba que eras un profesor". ¿Apelar al Rector? Si, lo hice, pero desestimó -les encanta este término- la cobertura de la Asesoría Jurídica. Por lo demás, jamás contesta al teléfono si se trata de un estudiante y opta por el SILENCIO ADMINISTRATIVO la mayoría de las veces, lo que implica la misma desestimación. Esperemos que no caiga por esta Universidad ningún genio científico, porque del rectorado no recibirá ni las gracias.

Curso 2006-2007. El equipo de la delegación de estudiantes (con el singular mérito de unos expedientes realmente mediocres tirando a malos) y una de las favoritas del antropólogo social, acompañan al docente -omito el lejano destino- para la iniciación en trabajos de campo en ¿Cooperación y Desarrollo?. ¡Pero si este hombre dice en las conferencias y en el aula que eso es un fraude!; que las ONGs son mafiosas y "punta de lanza del capitalismo". ¿Quién controla lo que realmente hizo allí este presunto incompetente con la subvención?. Pues si alguien está pensando que soy de acusación fácil, le oriento que los asistentes a las conferencias suelen firmar acta de asistencia para que le sean concedidos los créditos por presencia, no invento acusaciones como ellos hacen. Asimismo ¿por qué razón solicitó al departamento de Humanidades un cambio en el contenido del próximo seminario? Por lo visto, cambió el tema del desarrollo y cooperación, que no debió ser tan exitoso, por el del "género", concepto con el que está más acostumbrado a especular. Su clases de antropología apenas tocan otro tema. Y es que para trabajar en proyectos de cooperación y desarrollo se requiere de algo más que el uso de tres o cuatro conceptos abstractos y sin valor práctico, como la "semántica del espacio", "la alteridad en la cooperación para el desarrollo", o la conducta sexual de la comunidad. Estos proyectos requieren de trabajo real, aplicación de soluciones y análisis efectuados por verdaderos expertos en alguna disciplina operativa (medicina, ingeniería, economía, psicopedagogía, trabajo social, teología, etc.), no un grupo de estudiantes comprados que no querían ni hacer unas fotocopias para una ONG local cuando yo mismo les pedí que colaborasen. ¿Qué hicieron allí realmente? Conociendo este doctor... nada... bueno.

Este profesor de antropología social fingió una inexistente agresión de este alumno a su persona en febrero de 2005, por lo que mantengo la acusación de perjurio y presunta simulación de delito. Tan torpe fue este académico que relató lo que había escuchado de su colega de latín (cuando me anuló el examen por traer el cuaderno de gramática) añadiendo ficciones para dramatizar la situación. Así pretendía ocultar el Dr... anteriores actuaciones ilegales que, hasta ahora, parecen quedar impunes gracias a la red de apoyos con los que ha contado. Y además, ¿qué sabe el doctor ... de "cooperación y desarrollo"?. El doctor ..., como mucho, sabrá lo que podemos leer en el manual de kottak y algún libro más?. Su especialidad, según la monotemática orientación de sus clases, cuando las hay, es "sexo y género", no cooperación y desarrollo; él detesta este tema, critica a las ONGs, las misiones humanitarias. Y encima, recibe financiación para sus "proyectos de investigación" y "trabajos de campo".

Evaluación de junio de 2004. Los seis alumnos asistentes al examen de Sociología quitamos un sobresaliente. El profesor se portó bien. No podría achacar indicio alguno de maleficencia, como con los otros dos profesores (latinista y antropólogo) o el propio decano. Los exámenes no eran difíciles y yo mismo había solicitado que redujese parte del temario dada la aplicación de los créditos prácticos, a lo que el profesor accedió de buen grado. Sería injusto decir que hasta ese momento se hubiera dado algún problema. Pero como mi trabajo escrito, correspondiente a los créditos prácticos, tenía una extensa bibliografía, era mucho más extenso y no se limitaba a resumir uno o dos libros o bajar alguna que otra cosa de internet -cortar y pegar, se dice-, cosa habitual, me veía merecedor de la M.H., siendo la media de sobresaliente general.

Al encontrarse entonces al profesor en un proyecto cultural de aulas itinerantes por varios países de Europa -programa que erróneamente se cataloga de investigación; no lo es-, remití a su departamento la solicitud, exponiendo los motivos para requerir una nota mayor. A la vuelta del viaje, el departamento se limita a adjuntarme el escrito del propio docente y, sin más fundamento, deniega la solicitud. Ni departamento de sociología ni profesor hacen revisión alguna. El titular refuta los motivos para concluir que es un "agravio comparativo" poner una M.H. cuando todos hemos hecho prácticamente lo mismo, pero sin mostrar en qué se basa técnicamente para decirlo. Asimismo, el hecho alegado de que el demandante tenía interés por realizar ciertos proyectos sociales, no era relevante en absoluto. Esto sí me pareció impropio de un sociólogo, una actitud poco profesional y despreocupada. Mi opinión hacia él cambió, pasando de la estima por el contenido de sus clases, a la desconfianza en su valía técnica, demasiado centrado en esas aulas itinerantes, actividad de ocio cultural pero no de investigación. Otro fallo estaba en que el procedimiento de remitir la solicitud al departamento había sido cambiado recientemente, pero aún conociendo esto el profesor, me respondía, pues, desde esa misma normativa, en lugar de remitirme al decanato. Y no olvidemos que dada la trampa del corrupto antropólogo, necesitaba subir la nota en las sociales, que era para lo que había iniciado esta carrera que hoy desaconsejo.

A pesar de ello, el siguiente curso 2004-2005 escogí su optativa de patrimonio. Llegamos al examen de febrero de 2005. Una sencilla prueba open-book y la elaboración de un proyecto. Insisto en que no hay actuación perversa en este docente, como la de los otros dos y el director del centro. Pero es que mi proyecto correspondiente a los créditos prácticos era de ejecución real: la creación de un futuro "Museo Obrero y Sindical Europeo y Centro de conocimiento de Pablo Iglesias" en Ferrol, tema al que no hizo ningún caso al requerir la tutoría inicial. Por ello, presenté otro, mientras comenzaba, sin apoyo académico alguno, las primeras gestiones para hacer viable el proyecto que, sin duda, beneficiaría esta nada prestigiosa Universidad y la decadente Facultad de Humanidades. Por otro lado, la materia impartida en clase se podría señalar que podemos encontrarla casi toda en un manual de la biblioteca, cosa que no sé si es determinante o no para hacer crítica.

Recordaré que ya se habían acumulado graves irregularidades del profesor de Latín, (...) del antropólogo al que no tenía más remedio que aguantar otra vez repitiendo las mismas irregularidades académicas (...). Todos pertenecen al mismo colectivo, quienes logran situar un decano, una vicedecana y un secretario de su equipo en el órgano de gobierno de la Facultad. Además, estos mismos habían promocionado al Rector en esta parcela de la Universidad. Gozaban del apoyo de la delegación de alumnos, comprados con una subida casi general de notable a sobresaliente en antropología social, unos viajes (hecho constatado y hoy consumado), un local adicional y acceso a innumerables privilegios dentro de la Facultad, así como inmunidad frente a posibles denuncias por faltas o delitos cometidos, que las hubo; el decano miraría hacia otro lado o acusaría a... otro.

Ese mismo curso 2004-2005, ya iniciado el conflicto, requiero mediante al procedimiento adecuado, que el 8,57 de psicología se eleve a un sobresaliente, como era habitual en casi todas las asignaturas cuando la nota llegaba al 8,50. Me viene a decir que, consultado el profesor, desestima una vez más mi petición. Recuerder que el antropólogo, por ejemplo, había elevado casi todos los notables a sobresaliente sólo unos meses antes, y el mismo decano consideraba un 8,50 como sobresaliente en su asignatura hasta ese curso -al siguiente ya no, pero sí entonces-. Repito que tenía la necesidad académica de subir el expediente que me habían bajado ilícitamente. Sin embargo, con otros alumnos sí se aceptaban las subidas de nota, y sin solicitarlo por escrito, requisito que siempre cumplí.

En diciembre de 2005 realizo una exposición oral en Historia Contemporánea de España. Pues bien, la docente, impecable decana saliente e ilustre catedrática a la que sigo admirando profesionalmente, me pone pegas cuando digo hablo de la "restauración de la II República en abril de 1931". Pues parece que lo que he dicho mal es la cronología -¿?-. Me imagino que no hablé lo suficientemente alto o no vocalicé bien, porque no me explico un error ahí. Continuando la exposición, hago mención al valor del historiador en conocer el poder adquisitivo de un asalariado en la postguerra española, claramente deficiente para adquirir los productos necesarios para la la supervivencia de una familia. Pues cierta alumna presente, muy "virtuosa", dice "pero es que él no habla de la miseria que padecía España en esos años". Interrumpo la exposición oral, y me voy por lo que están imaginando. Resultado, la profesora, ilustre catedrática por la que tengo gran admiración, dice que ella tiene razón, que no he dicho lo principal y que esto no es válido. No obstante, no penaliza en la nota, pero la exposición no le gusta. De todas formas, esto fue lo menos grave de todo lo que tuve que aguantar en la carrera. Naturalmente, tampoco conté con su apoyo para lo del "Museo Obrero Sindical", proyecto que ahora presento al ayuntamiento ferrolano saltando los cauces académicos al no haber nadie interesado en una Facultad que supuestamente forma especialistas en patrimonio histórico y cultural.

Como no encuentro ningún indicio de que mis demandas hayan dado fruto alguno y al no aparecer ningún juez instructor, tal y como marca la normativa ante la evidencia de falta o delito, inicio yo mismo la investigación. Pero no me facilitan el acceso a ningún tipo de documento ni sé qué datos contrastaban cada vez que esta administración académica me respondía, cuando lo hacía. Siempre lo mismo, que todas mis denuncias carecían de fundamento, que el hecho de mencionar la existencia de faltas era en sí motivo de sanción por difamación e injurias y por ello debía atenerme a las consecuencias. Esta era siempre la amenaza. Se reconocía que las solicitudes eran desatendidas por haber incurrido en la descalificación. Ellos lo hacían constantemente y en esos mismos escritos oficiales, objeto de la prevaricación misma y otros muchos delitos. No había reclamación válida, aunque desde el decanato y el propio rectorado se cometieran faltas graves una y otra vez, se ocultara la realidad y se lanzaran acusaciones falsas. Sólo recibía amenazas sobre las consecuencias por parte de los órganos, negando la posibilidad de toda defensa e incluso el conocimiento de los cargos que se hacía en privado y que se daban, verdaderos y falsos, por faltas en mi contra.

Mientras, me entero de que a un alumno, afín a la cúpula, es aprobado con un tres en una optativa impartida por el Secretario del Centro. La misma alumna de la "desordenada virtud" y a la otra chica que fue premiada con una gratuita M.H. por el corrupto antropólogo, favorecidas esta vez por la intervención del decano, un aprobado que parte de la negativa inicial de un profesor que no era miembro de su colectivo. Al finalizar el curso siguiente, tenemos nueva "virtud", la tercera. Partiendo de un suspenso en Latín y Cultura Clásica (...), alegando que no conocía la forma de evaluación (...), deciden darle el aprobado, justo aceptando un argumento que me había sido denegado. En qué quedamos, o está claro el contenido a examinar para todos, o no lo es para nadie. Y el otro me dice "agravio comparativo". El de más allá, "por un alumno no se altera el rumbo de una Facultad". Sí, todos/as iguales. Esto es corrupción, prevaricación, trato de favor, tráfico de influencias, perjurio, acusación falsa, simulación de delito, mobbing. Pero no queda ahí la cosa. Estos mismos favorecidos figuraban en el listado de quienes acusan a este alumno por desórdenes y otras faltas.

Soy emplazado para responder de inciertos y nunca aclarados cargos en mayo de 2006 ante una juez instructora, pero sólo en mi contra. Habiéndome negado todo acceso a la información en mi contra, donde se añaden varias denuncias falsas del antropólogo -para tapar (...) inmoralidades-, sí permiten conocer datos y documentos a una alegal comisión de Facultad nombrada en abril de 2005 -cuando la normativa dice que se nombrará un juez instructor-. A esa ilegítima "comisión" llaman alumnos que ventilarán datos que deberían mantenerse en secreto, y todo ello bajo la responsabilidad del decano y del secretario del centro. O sea, que se hace una fiesta y todo. Cínicamente comentaba el director del centro: "la presencia de los alumnos es para garantizar tu defensa". Declaro ahora que aquéllos siempre testificaron en mi contra y hasta con falsedades. ¿Cómo consiente la Admón. tal cúmulo de ilegalidades?; ¿conociéndolas, va a quedar esto impune, sin sanción?

En octubre de 2006 me entero de que un miembro de la delegación de estudiantes se dedicaba a realizar actos de vandalismo por encargo de cierto profesor para luego acusar a... ya sabemos quién. Naturalmente, se redactaba un parte cargado a mi cienta sin que lo supiera, para que no pudiese presentar alegación alguna. Otro tanto he de decir de que también desde la delgación de estudiantes se redactaban insultantes textos "anónimos" que se hacían gratuitamente contra otros profesores -lo que no eran de esta misma trama-. Un jurista observaría, como mínimo, la difamación e injuria gratuita -mis acusaciones no son gratuitas ni carentes de motivo legal-, así como acusación de ilegal apología. El decano, el secretario, y varios profesores, conocían de dónde y de quién partían, pues es frecuente su presencia en la delegación de estudiantes, donde a la vista estaba, pegado en la pared, lo que remití a la Asesoría Jurídica de la Universidad, sin que se haya heho nada. O sea, que si bien mi latinista amigo intentó iniciarme un expediente por lo de "el de latín, a las niñas hace tilín" tres cursos antes, cuando aún no era Secretario del Centro, ahora, siendo precisamente responsable del orden y cumplimiento normativo en la Facultad, no hace nada, al no darse por aludido, y, desde luego, no veo los corrillos de profesores diciendo "¡qué barbaridad!, vamos a tener que abrir un expediente", ni las idas y venidas de profesores al Rectorado -o Vicerrectorados- para preparar mi "asunto", aportando toda clase de pruebas, abundando las falsas y no dudando en recurrir simulación de delito. También, mas tarde, supe que cada vez que se sugería iniciar un expediente, el decano, alegando que lo hacía para evitar mi expulsión, decía que ya lo arreglaban aquí, cuando lo que en realidad pretendía era evitar una investigación, mas por lo que sé del Rectorado, mis alegaciones tampoco se habían tenido en cuenta y, cuando no eran desestimadas por rescrito, simplemente se decidía por la desestimación por silencio administrativo.

Habiendo comprobado que los recursos ante el responsable del centro sólo servían para recibir resoluciones ilógicas, que ni se correspondían con lo solicitado, recordándome siempre, el decano, que el alumno había perdido la credibilidad tras el primer desencuentro, decido elevar las demandas al Rectorado. Pero de manera reiterada se me remitía al "responsable del centro", es decir, al decano. No hay manera de salir del círculo, lo que implica un absoluto desprecio por la ley y el derecho. Dejando ya claro que había indicios de presunta prevaricación en este Centro y que sólo al Rectorado le correspodía intervenir, se limitaban a comunicarle el caso al... decano otra vez; esto es, le mostraban información que no le correspondía ya ver, ofreciéndole la oportunidad de tener un uso privilegiado de las denuncias, cuando era ya un evidente infractor. Ante mi insistencia por conocer la causa de las desestimaciones o silencio del Rector, recibo una copia de un documento expedido por el... decanato, al que llaman "informe técnico", para basar la desestimación. En dicho escrito, sin aludir al objeto de la demanda, y enterado de mi acusación, advierte que no se puede tener en cuenta a quien lo está difamando e injuriando. Y este es el "informe técnico" que, para colmo, parte de un órgano que ya no tenía que intervenir. Ahora bien, me comenta el Secretario de la Universidad que es de derecho informar de cualquier acusación para ofrecer posibilidad de defensa, cuando a mí no me llama para responder de las acusaciones que surgen de una y otra parte de la Facultad ni me permiten acceso a información alguna -ahora tampoco-. Y ya no hablemos de constatar hechos. Sólo se da por válida la información, a veces falsa, de la parte docente y alumnos afines que luego serían compensados. No menos indignante es cuando se alude en mi demanda que sí existen testimonios a los que deberían acudir para verificar mi versión, el director del centro escribe que al mencionar a terceros "se pervierte la demanda" (...). ¿Dónde está el derecho?; ¿dónde se esconde la Administración cuando se permite esto?.

Cansado ya de las reiteradas humillaciones y la negativa del director del centro para cumplir sus obligaciones -que voluntariamente acepta en el momento que se ofrece para decano-, prefiero tratar el asunto en reunión directa. Él se niega. Lo llamo a su teléfono particular tal y como ellos mismos hacían aun cuando yo estaba en el propio centro y no era necesario localizarme. Mi petición era clara, reunirnos al día siguiente a la diez de la mañana para buscar una solución definitiva y, por supuesto, reclamar la devolución del importe de las sucesivas matrículas abonadas. Si el servicio público que realiza la universidad es fraudulento, a mi juicio, tiene que devolver lo que se ha pagado. Pues bien, como el director del centro no llegó a su domicilio hasta bien entrada la noche, y la persona que cogía el teléfono era su hija en las llamadas efectuadas durante el día, me encuentro con una posible denuncia por... lo peor que pueden estar pensado. De nuevo, una presunta simulación de delito. Según el testimonio que me fue indicado por la policía, "tenía toda la Facultad en contra" y preparando mi expulsión. Mayor sorpresa cuando me comentan que el decano declara verbalmente que en sus escritos y resoluciones exageraba los hechos para que "[yo] no lo siguiera haciendo". Es decir, este funcionario recurría conscientemente a la provocación personal, al perjurio e incluso a la presunta prevaricación para forzar a que cesaran las demandas contra su equipo de afines.

No olvidemos que la estrategia habitual de los directores de centro -según compruebo al estudiar casos similares- consiste en provocar, inducir y difamar a los denunciantes para que hagan algo inapropiado, llamando entonces la atención de todos los presentes. Por ello, espero que los juristas inteligentes y competentes conozcan este factor determinante en todos los temas de acoso. La táctica funciona, les sirve para escudarse frente a las respuestas del demandante, cada vez más ofendido por acumulación de falsas denuncias mezcladas con otros hechos así agravados, mientras los cauces de apelación quedan sin efecto para una de las partes. Es entonces cuando los que precisamente inician la agresión verbal y las amenazas llaman a todos los que están a la mano para ser testigos del enfado del "rebotado" injuriante. Si bien advierto que en esa sucia táctica se aprecian también ilegalidades tales como simulación de delito (cuando se fingen agresiones que no han existido o se encargan actos vandálicos a terceros), perjurio (cuando se declara falsedad en un procedimiento) y la misma falta a las obligaciones como responsable del orden y disciplina. Terminando así con la resolución injusta, prevaricación. Repito que quien es encargado de arbitrar no pueder romper las reglas, ni mucho menos la legalidad y el derecho. Sintetizando el párrafo, es como arrear una paliza a un reo con las manos atadas a la espalda y amordazado, quitarle el esparadrapo y decir, "¡mira!, lo dejas respirar y te injuria a la mínima ocasión". No lo duden, en la Universidad española HAY CORRUPCIÓN, demasiado envilecimiento porque se actúa con impunidad; la Administración no cumple.

Qué productos aporta tan perversa institución: estériles abstracciones, teorías demagógicas, cuadernillos de perogrulladas, viajes de recreo abonados con fondos públicos, encuentros de amiguetes en congresos y la oportunidad de que algún que otro babosete, disfrazado de intelectual, se permita realizar un grotesco coqueteo con alguna alumna o becaria.
(...)
De todos modos he aprendido mucho con esto. Desde luego, no debemos fiarnos de quien insiste en una campaña de elección a cargos en su carácter progresista, tolerante y "renovador". Sí, precisamente quienes se autodefinían durante las elecciones a los órganos de gobierno como progresistas y renovadores, quienes en su día se ofrecían de forma voluntaria y altruista para hacer valer la voz del alumnado, no dudaron en recurrir a las peores artimañas y bajezas del antidemocrático fascismo, ilegítimo corporativismo e ilegalidades de todo tipo para tapar sus mezquinos intereses. Por ello insisto una vez más al Ministerio que el hecho de mantener una autonomía universitaria, por lo sabido, no debe implicar una falta de control y el arbitrario funcionamiento. Es exigible la presencia de unos mecanismos fiables de inspección, auditoría, comprobación del cumplimiento de los objetivos académicos y científicos, así como la identificación de las responsabilidades. La impunidad de las faltas en el ámbito universitario es un obstáculo para el progreso social, tecnológico y científico. Si hemos detectado profesionales que no sirven en su labor, debemos cambiarlos.

Y por esta misma razón, aun sin contar con el apoyo "técnico" de esos doctores y catedráticos que figuran en el cuadro de "enseñantes" de cierto Doctorado en Patrinomio, los mismos que no quieren saber nada de proyectos reales en este campo, seguiré adelante con mi plan para crear un "Museo Obrero Sindical Europeo" en la ciudad natal de Pablo Iglesias, Ferrol. Sigo intentando hablar con el respetable banquero Emilio Botín para conseguir la financiación que esta universidad me niega. Continuaré llamando asociaciones, sindicatos y el Excmo. Ayuntamiento de Ferrol para lograrlo. No cesaré de llamar al rector de la UDC aun cuando su nada educada secretaria me cuelgue el teléfono de modo grosero y él jamás me responda. Porque lo que pretendo con ese homenaje a la reivindicación verdaderamente progresista y solidaria, es hacerle tragar a más de uno eso de que "por un estudiante no se cambiará nada".

Es gran honor haberle informado con el fin de mejorar la institución. Quedo sumamente agradecido por su atención.




Manuel Suárez López, Delegación Estudiantes Humanidades de la Univ. de A Coruña,
C/ Vázquez Cabrera S/N, 15403 Ferrol, A Coruña, España
delegadoest@yahoo.es

DIRIGIDO A: EXCMA. SRA. MINISTRA DE EDUCACIÓN Y CIENCIA

# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

27/11/2007 12:21 por Rafael del Barco Carreras
Un revuelto entre

MADRID 500 AÑOS DE CORRUPCIÓN

…Operación Guateque…HACIENDA…

y Barcelona…



Rafael del Barco Carreras



Para los “nacionalistas” que dudan de que “nuestra corrupción” sea mayor o menor que la de Madrid, considerando no solo ofensivo mi título “Barcelona 30 años de corrupción” sino XENÓFOVO anticatalanista, y no siendo yo que me meta en el berenjenal de comparaciones estúpidas, buscando en mis apuntes, encontré algo parecido en Barcelona a los cargos en Madrid por el contubernio entre Gestorías, Bufetes, Consultings, y los funcionarios detenidos. Tráfico de influencias. Mención merece, por las elevadas peticiones fiscales de hace unos días, 2007, el caso HACIENDA, que a la corrupción propia añade la de flotar de juzgado en juzgado ¡quince años!, decenas de miles de millones ya vividos, gastados, disfrutados, donde un juez o fiscal puristas, por sus propias declaraciones a la prensa, hubieran acusado a la actual Ministra Magdalena Álvarez, entonces inmediato superior de los acusados, de ENCUBRIMIENTO ¡cómo mínimo!.

Y ¿porqué se necesita un “profesional” (conseguidor) para los asuntos oficiales si en teoría todos hemos de acudir a la misma cola o ventanilla para permisos y expedientes?. La respuesta, la excesiva arbitrariedad que las confusas leyes españolas conceden a los funcionarios y políticos, antesala de la “CORRUPCION”. Parejo a la actual petición fiscal, sin vergüenza alguna se publica que la dureza de la Agencia Tributaria choca con la flexibilidad de la Dirección. Sin comentarios.

Pero a lo que iba, comparando este caso madrileño con mis experiencias en Barcelona…hubo una vez un macrobufete que listando los DESAHUCIOS se demostraba que su efectividad y superrapidez era extraordinaria. Un propietario visitaba el BUFETE PIQUÉ VIDAL (y cito ése porque hasta me alegraría que me demandara), había, uno o dos más, y DESAHUCIO SEGURO…en tiempo record… no cito los jueces y secretarios que hacían posible tanta efectividad porque están en activo y me podría caer alguna denuncia falsa…como ya me sucedió. Cuando pronto se jubilen…volveremos al tema.

ACOSO INMOBILIARIO, MOBBING, ¡que vulgaridad!. Innecesario para los propietarios y especuladores que acudieran al BUFETE. Salía caro, Piqué Vidal, u ofrecía defensas gratuitas, como a mí, o de entrada en cualquier tema la provisión de fondos no bajaba de 5.000.000 de pesetas.

Y me pregunto como no estará Piqué Vidal entre los acusados por HACIENDA…8 años para su íntimo, socio, colega de pandilla o cliente Javier de la Rosa, para su colega de profesión Juan José Folchi (ex consellé de la Generalitat), 14, para los Núñez del Barça y las esquinas (también clientes suyos), 8, el Jefe Huguet, 16, los inspectores Abella, 19, Alvaro Pernas, 17, y algunos más…nadie estuvo tres años preventivo como yo, ni dos, ni uno, en su momento no entró nadie…Él y cien más, oficinas saqueadas, expedientes desaparecidos, pasteleos, chantajes, ¡cualquiera se atreve con los de Hacienda!...

Pero nadie crea que lo de los desahucios lo sé por revelación divina o deslenguados mentirosos, esparcerumores o cotillas…hubo denuncias…más de quinientos desahucios…preferentes…y lo sabían y leyeron los ínclitos fiscales jefes vitalicios…Mena y Jiménez Villarejo… y hasta algún comentario de prensa…

Pero ya me callo…no me vaya a suceder como al activista de extrema derecha el subastero Alberto Royuela (los de la xenofobia dirán ¡que se joda!)…que está en la cárcel…entre otras, por lo del honor y esas cosas…que tanto molestan a los corruptos. Los subasteros, una especie de cuervos enquistados en los juzgados, en Madrid detuvieron a veinte de golpe…aquí ha habido algún “caso aislado” con quemas de almacenes de depósito, ¡poca cosa!.

Y viene a cuento la frase de varios abogados cuando en el 2005 pretendí demandar a mis jueces y abogados. “Entiéndelo Rafael, yo vivo de mi profesión de abogado, no puedo intervenir…aunque de oficio…”, pero no me aprobaron la “Justicia Gratuita”. En la ciudad, con más abogados por metro cuadrado y habitante del Mundo, un abogado para seguir ejerciendo no puede enemistarse con el “SISTEMA”. Muy gracioso el fiscal Mena y el TSJC, debía demandar (con abogado y procurador), la simple denuncia con mención de unos sospechosos pisos alquilados y vendidos a jueces, no servía. Quizá ahora que se ha jubilado Mena y muerto Guillem Vidal Andreu, ponente y presidente de la Sala Civil y Penal que dicta el auto del TSJC, vuelva a la carga.

www.lagrancorrupción.com


# re: II Congreso sobre la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública Española

31/12/2007 11:04 por Manuel
Remite: Manuel Suárez López - Estudiante de 4º Humanidades en la UDC. Delegación Estudiantes Humanidades de la Univ. de A Coruña C/ Vázquez Cabrera S/N, 15403 Ferrol, Coruña

CARTA ABIERTA A LA FISCALÍA GRAL. DEL ESTADO

Ferrol, a 9 de diciembre de 2007

Sus señorías:

Nuestra Universidad tiene tres obstáculos que impiden su pleno rendimiento, la calidad formativa y la generación de productos más competitivos. El primero es la corrupción; el segundo, derivado del anterior, es la abundacia de nefastos profesores e investigadores; y en tercer lugar, la ausencia de control externo, no siendo suficiente con establecer organismos como la ANECA. Falta la ejecución efectiva de las medidas de rigor productivo, evaluación tanto de los contenidos de los trabajos, como de la propia docencia, y, cuando sea necesario, la aplicación de la sanción y hasta la separación cuando exista incompetencia, vagancia o violación normativa. Como puede observar, los tres puntos estan interrelacionados. Somos conscientes de que sólo desde un ministerio no se puede actuar en tantos frentes. Señalo la necesidad de requerir la conexión de órganos pertenecientes a otros ministerios. Esto es, si percibimos un incumplimiento de las obligaciones en el trabajo, una falta punible de responsabilidad en algunos funcionarios o asimilados (como los contratados), o carencias probadas de la calidad y el nivel profesional, determinaremos la competencia del Ministerio de Trabajo (inspección laboral) para complementar una respuesta de la Administración cuando se detecten y demuestren las faltas denunciadas. Si se vulnera el derecho, señalaremos en dirección de los órganos de Justicia, pero sin abandonar las responsabilidades compartidas de un segmento de la Administración y otros poderes públicos. No hay excusa para consentir la maleficencia en nuestro ámbito.

El interés de los académicos por mejorar el rendimiento y la calidad de la investigación es muy bajo. Si la exigencia no viene de arriba (Administración o instituciones), esta comunidad opta por realizar estériles actividades de mera apariencia, es decir, publicaciones vacías de contenido operativo, congresos sin una finalidad científica determinada, seminarios inútiles, programas de ocio disfrazados de actividades culturales, etc. Cuántos de nuestros profesores universitarios realmente "investigan"; cuál es el objeto de estudio y cuál es su FINALIDAD científica o social; a qué le llamamos investigar; quién impone -o se propone a sí mismo- los trabajos de "investigación"; quién controla su calidad, utilidad, proyección, veracidad. Alguien me responderá: "la ANECA y los Departamentos, por ejemplo, Sr. Manuel". Si la ANECA y los departamentos son los responsables de garantizar esa calidad ausente, ¿por qué no lo hacen?

Conociendo la realidad más perversa de esta institución, expongo al Ministerio de Educación y Ciencia el fallo que supondría dotar de mayor autonomía a las universidades. Por lo que he tenido que ver y soportar, nos enfrentamos a un mal generalizado. Puedo afirmar que esta comunidad no actúa de manera responsable. Se&#