Enviado el viernes, 09 de diciembre de 2005 19:14
Varios premios Nobel acusan al presidente de la Royal Society de promover una política respecto al Open Access contraria al bien común y a la tradición cosmopolita y abierta de la comunidad científica. [Antonio Lafuente]
A través del blog de Stevan Hanard
Open Access Archivangelism nos enteramos de que un grupo significativo de miembros de la Royal Society ha dirigido una
carta abierta a su presidente, Lord Rees, acusándole de estar defendiendo los intereses de la industria editorial antes que los de la comunidad científica. El documento, firmado por varios premios Nobel (James D. Watson, Harold Varmus y John Sulston, entre otros) es muy favorable a la iniciativa Open Access y no tiene desperdicio:
Como Fellows de la Royal Sociaty queremos expresar nuestro desagrado con
la reciente posición adoptada por la [Royal] Society. [...] Creemos que la [Royal] Society, en lugar de oponerse, debería apoyar la
propuesta de la RCUK. La política propuesta por la RCUK garantiza que los resultados de la investigación financiados por los Reseach Councils serán accesibles libre y rápidamente, maximizando así su utilidad no sólo para la comunidad académica en el Reino Unido y de todo el mundo, sino también para los profesionales (incluidos los médicos y las enfermeras) y para el público británico, con cuyos impuestos se financia principalmente la investigación. La política de la RCUK es claramente sostenida por los bibliotecarios y los académicos y ha recibido el
apoyo oficial de las Universidades Británicas."
La posición adoptada por la Royal Society ha sido difundida mediante un largo y bien construido documento que invita a la mesura y en donde se advierte contra los entusiasmos excesivos: "El peor de los escenarios -se dice en el
Royal Society position statement on 'Open Access'- vendría si los promotores (funders) fuerzan un cambio rápido de costumbres que anime la introducción de nuevas revistas, archivos y repositorios, insostenibles a largo plazo, y que simultáneamente provoquen el cierre de los existentes revistas
peer-review que cuentan con un larga trayectoria de compromiso con las necesidades de la comunidad científica en los últimos 340 años. Esto sería desastroso para la comunidad científica."
Pero los disidentes no comparten tales puntos de vista: "Intentando retrasar o incluso bloquear la política propuesta por los RCUK, la Royal Society parece situar las preocupaciones de los editores (incluyendo a la misma Society) por encima de las necesidades de la ciencia. La posición adoptada ignora importantes evidencias que demuestran la viabilidad del open access, y en cambio advierte ominosamente de las desastrosas consecuencias para los editores científicos. Pensamos que estas preocupaciones son erróneas."