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martes, 03 de noviembre de 2009

La propuesta Metas 2021: la educación

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), el Ministerio de Educación de la Nación Argentina y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) convocan al Congreso Iberoamericano de Educación: Metas 2021 a celebrarse en Buenos Aires (Argentina) entre los días 13 y 15 de septiembre de 2010.

El Congreso Iberoamericano de Educación tiene como objetivo principal discutir y concretar los objetivos, metas indicadores, programas de acción compartidos y mecanismos de seguimiento y evaluación de la propuesta "Metas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios".
Ya son más de 400 los inscritos.
Uno de los ejes será el del Espacio Iberoamericano del Conocimiento

El Congreso se desarrollará mediante conferencias generales, mesas redondas, sesiones de comunicaciones y presentación de póster.

Se estructura de forma provisional mediante las siguientes secciones.

  • Metas Educativas 2021
  • Políticas de equidad
  • TIC y educación
  • Educación Inicial e Infancia
  • Fomento de la Lectura
  • Educación Técnico Profesional
  • Evaluación de la Educación
  • Educación Artística
  • Educación par al ciudadanía
  • Educación intercultural y bilingüe
  • Docentes
  • Educación inclusiva
  • Alfabetización y Educación de adultos
  • Inversión y cooperación
  • Competencias básicas
  • Acceso y permanencia en una educación de calidad
  • Mujer y educación
  • Espacio Iberoamericano del Conocimiento

Estas secciones pueden ser tanto ampliadas como subdivididas en función de los criterios que considere el Comité Científico.

Más información

8:38 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (1)

Carmelo Polino.Centro Redes, Argentina.

Decir que la educación media atraviesa una profunda crisis material y de sentido se fue transformando en un triste tópico que, al igual que sucede con otros que se despliegan a diario en las pantallas de televisión, como el delito y la violencia urbana, terminamos por aceptar resignados, perdiendo de vista el dramático significado que lleva implícito una afirmación como ésta. Sin embargo, basta revisar un poco la situación educativa en América Latina –o escuchar a sus principales actores- para darse cuenta de que la desidia con que aceptamos que la crisis sea un estado permanente indica, como mínimo, que tenemos una actitud temeraria frente al futuro. El sistema educativo, que en su momento fundacional fue concebido como un paradigma de integración y movilidad social, presenta hoy muchos lados oscuros. Los diagnósticos existentes para la región revelan con números e interpretaciones aciagas el rumbo incierto de la educación media.


La escuela secundaria está en una encrucijada: enfrenta crisis de infraestructuras, de identidad, de autoridad pedagógica y de formación y actualización docente. A ello debe sumársele la debilidad de los estados para intervenir, las profundas desigualdades entre la escuela pública y privada (sobre todo muy acentuadas en algunos países), tanto como temas relativos a deserción y exclusión que responden a problemas sociales de amplio calado que impactan en la escuela de formas concretas. No es casual que los profesores constaten –y haya un acuerdo amplio al respecto- que los estudiantes sufren déficits de atención, están “un poco a la deriva”, desmotivados o faltos de expectativas. Por un lado, la pobreza y extrema pobreza de muchísimas familias supone, objetivamente, que muchos jóvenes tienen el futuro hipotecado: con datos de 2005, la CEPAL estimaba que cuatro de cada diez habitantes de América Latina son pobres, lo que representa alrededor de 213 millones de personas. Por otro lado, aun en las clases media y media altas estos fenómenos son observables. Emilio Tenti Fanfani (2008) está en lo cierto cuando dice que asistimos a la masificación de la escuela media pero en un contexto de exclusión social y cultural.  

Uno de los puntos especialmente sensibles para el tema de la formación científica y, desde luego, para las políticas de promoción de las vocaciones en ciencias, es el problema de la insuficiente calidad de la formación que brinda hoy la escuela media. En el documento de las Metas 2021 (A. Marchesi, 2009), se plantea al respecto que entre los principales retos están la falta de competitividad de las escuelas públicas, las dificultades de un currículo atractivo y los magros resultados de desempeño académico que tienen los alumnos en la región, comparados con los jóvenes de los países desarrollados. Evaluaciones de rendimiento como SERCE (UNESCO-OREALC) y PISA (OCDE) marcan la distancia que hay entre los países latinoamericanos -especialmente- y los países desarrollados.

Si apelar a las cifras es de especial relevancia para las políticas de evaluación educativa, también es importante observar qué pasa en el contexto pedagógico de las aulas, donde se da la interacción diaria entre profesores y estudiantes. Por un lado, disponemos de algunos indicios parciales para afirmar que una parte importante de los adolescentes, por ejemplo, señala que las materias científicas los aburren o son difíciles de comprender, o bien que no creen que les hayan aumentado su apreciación por la naturaleza u ofrezcan soluciones o mejoras en su vida diaria. Estos datos provienen de una encuesta aplicada a una muestra representativa de estudiantes de Buenos Aires y São Paulo, y son parte de una investigación en curso del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la OEI, donde participan también jóvenes de Asunción, Bogotá, Lima, Lisboa, Madrid, Montevideo y Santiago de Chile.

 

Por otro lado, los profesores también reconocen limitaciones que afectan a la calidad. En el caso concreto de Buenos Aires, otra investigación en curso del Observatorio indica, preliminarmente, que los docentes están preocupados porque tienen que dedicar una parte importante del tiempo de clase a contener a sus alumnos (sea por problemas de conducta o de desamparo familiar); que los programas se cumplen cada vez menos, porque no hay tiempo para agotarlos; que las huelgas desdibujan la planificación docente; que los estudiantes tienen déficits de atención importantes; que les cuesta relacionar contenidos de una materia con otra, o encontrarle sentido y utilidad concreta a lo que están viendo en clases; y que tampoco tienen un acompañamiento en el núcleo familiar que les sirva de sostén y aliciente. La sensación generalizada es que las cosas se han nivelado hacia abajo. La pregunta que resta es: ¿en qué medida esto representa una pintura extensible a la realidad argentina? y, a su vez, ¿cuánto de esta problemática se observa, con sus lógicos matices, en otros países de la región latinoamericana?

Con estos indicios, sin embargo, no cuesta comprender las tremendas dificultades que enfrenta el segmento de estudiantes que puede permitirse seguir estudios superiores cuando egresa de la escuela. Incluso los jóvenes que provienen de familias con cierto capital (simbólico y material), llegan a la conclusión de que la escuela media no los preparó suficientemente bien para estudiar en una universidad. Y no se trata únicamente de conocimientos (que es un problema de por sí de una considerable magnitud), sino también de habilidades y disposiciones para enfrentarse a la vida universitaria. Hay allí un desfase importante, ya mencionado por muchos especialistas, pero que parece acrecentarse en la medida en que la crisis educativa se profundiza. Y éste es el telón de fondo sobre el cual hay que proyectar algunos de los temas que conciernen a la promoción de las vocaciones científicas entre los adolescentes, adoptando criterios socialmente inclusivos. Sin duda, más allá de que es necesario que un país tenga virtudes institucionales que hagan atractiva la profesión científica para los jóvenes, no podemos dejar de reconocer que la formación en ciencias e ingenierías está en buena medida atada a la suerte que corra la educación media, hoy en un cono de sombras.  Para que haya científicos, ingenieros y ciudadanos con buena formación de base tiene que haber al mismo tiempo una demanda social concreta.

¿Cuáles son, entonces, nuestras demandas?

Bibliografía:

CEPAL (2005): Panorama social de América Latina – 2005, Santiago de Chile, Naciones Unidas.

Marchesi, A. (2009): Las Metas Educativas 2021. Un proyecto iberoamericano para transformar la educación en la década de los bicentenarios. Documento básico, Buenos Aires, Santillana.

Tenti Fanfani, E. (2008): “La enseñanza media hoy: masificación con exclusión social y cultural”, en G. Tiramonti, N. Montes (comps.), La escuela media en debate, Buenos Aires, Manantial.

Participar en el foro de la Revista CTS

8:34 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

lunes, 26 de octubre de 2009

La Organización de Estados iberoamericanos para la Educación,  la Ciencia y la Cultura (OEI),  en el marco de la Carta Cultural Iberoamericana desea contribuir  a la  construcción  de  un espacio cultural iberoamericano favoreciendo  el desplazamiento de los actores y agentes culturales con el fin de generar lazos de proximidad y un conocimiento mutuo.

Para ello, se impulsa una nueva convocatoria de ayudas  a la  movilidad para creadores, gestores, promotores y profesionales iberoamericanos de la cultura que quieran enriquecer su trabajo mediante el conocimiento de otros contextos profesionales que permitan el intercambio en los distintos ámbitos culturales de iberoamérica


Este proyecto quiere contribuir a estimular la construcción de una cultura de paz, centrada en el intercambio, en el dialogo intercultural y la cooperación, buscando un mejor conocimiento de la realidad cultural iberoamericana. De esta manera se potenciará la puesta en marcha de proyectos conjuntos. También se busca  estimular la realización de actuaciones que puedan  replicarse en espacios diversos incorporando miradas distintas a problemas comunes.

La convocatoria quiere destacar que la Diversidad es una condición fundamental para la existencia humana y que sus expresiones y el conocimiento de las mismas constituyen un valioso factor para el avance y el bienestar de las comunidades en general. Por ello creemos que la Diversidad debe ser aceptada, adoptada, disfrutada y difundida en forma permanente.

Para la puesta en marcha de esta convocatoria la OEI cuenta desde el inicio con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

Bases y formularios

12:31 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

Las personas de todo el mundo cada vez somos más dependientes de un menor número de grandes empresas globales, los estados pierden poder al mismo ritmo que las grandes corporaciones lo ganan, la globalización ha generado un nuevo contexto que requiere una redefinición de las reglas de juego para la sociedad global del siglo XXI. Tras más de dos años de trabajo, el Observatorio de RSC estrena el 27 de octubre el documental “No a la venta” en el cine Golem Madrid a las 20:20, c/ Martín de los Heros 14.

Para asistir al estreno es imprescindible inscribirse, mandando un mail con el nombre y apellidos a noalaventa@observatoriorsc.org


Ver trailer

12:29 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

sábado, 17 de octubre de 2009

Marta de la Cuesta Canal UNED.
Hoy 17 de octubre de 2009 se celebra en todo el mundo el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
Desde este espacio queremos promover la difusión de este documental de la Unversidad Nacional de Educación a Distancia, UNED.
El documental reflexiona sobre el efecto que la crisis económica en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
.



También hay que hablar de pobreza.
Programa de televisión. Fecha de emisión: 09-10-2009
Duración: 21’ 54’’

Un año después de la quiebra de Lehman Brothers y mientras en buena parte del mundo sólo se habla de ayudas al sector financiero y de medidas de estímulo para enfrentar la crisis, muchos países en desarrollo han entrado en una situación de alta vulnerabilidad económica, con el consiguiente aumento de la pobreza y la desigualdad. Riesgo al que no son ajenos los países emergentes y los países más ricos.

La crisis de los alimentos arrojó entre los años 2006 y 2008 a millones de personas a la pobreza extrema. La crisis financiera sumirá en la pobreza, sólo en 2009, entre 55 y 90 millones más de personas. Sobre todo mujeres y niños. Son datos del último "Informe sobre Seguimiento Mundial de los Objetivos de Desarrollo del Milenio" publicado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El Informe deja claro que la recesión económica persiste en los sectores reales, y que su impacto en los países menos desarrollados frenará los avances en la lucha contra la pobreza, el hambre, el analfabetismo y las enfermedades. La ONU ha hecho un llamamiento urgente al mundo rico. Aunque no esté de moda hablar de pobreza y de desigualdad, éste sigue siendo el gran problema de la sociedad del siglo XXI.
Una propuesta de Marta de la Cuesta González.
Intervienen:
Juan Gimeno Ullastres, Rector UNED, Patrono de Economistas sin Fronteras; Rosa Elcarte López, Directora de Cooperación Sectorial y Multilateral (AECID); Marta de la Cuesta González, Coordinadora Master UNED- JAUME I "Sostenibilidad y RSC"; Pablo Martínez Osés, Coordinador de la Plataforma 2015 y más; Eduardo Sánchez Jacob, Presidente de la Coordinadora de ONGD-España; Cristina Ruza Paz-Curbera, Profesora de Economía Aplicada (UNED).

10:00 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

viernes, 09 de octubre de 2009

Elena Castro Martínez. INGENIO (CSIC-UPV). Valencia, España y miembro de la Comisión de Expertos de la OEI

Este verano me llegó la invitación a un curso de verano de la Universidad de Lisboa, dirigido a emprendedores, investigadores y técnicos de transferencia de universidades y organismos de investigación con un título muy llamativo: “A walk on the wild side of knowledge transfer”.  Tarareando mentalmente la canción de Lou Reed leí el programa, tan creativo como su título, y vi que en él se abordaban los aspectos más difíciles de las negociaciones sobre licencia de títulos de propiedad industrial y sobre la creación de empresas innovadoras. Recordé experiencias personales en situaciones como las que allí se describían y, sin duda, varios de los adjetivos y sustantivos utilizados (oscuro, difícil, problema, obstáculo, ataque, truco sucio) habían pasado por mi mente en tales momentos. El programa me pareció interesante y bien enfocado, pero parcial, pues sólo trataba sobre una parte de los conocimientos y de las formas de transferencia de conocimiento que pueden darse: las relacionadas con los conocimientos que pierden “valor de mercado” cuando son compartidos.  Este es el caso de muchos nuevos productos y procesos industriales que si no se protegen mediante los títulos de propiedad disponibles (patentes, variedades vegetales, propiedad intelectual) es muy probable que nunca sean utilizados. Las empresas que estarían dispuestas a  producirlos sólo lo harán en caso de disponer de un número de años suficiente para hacerlo en exclusiva, ya que su puesta en el mercado exige desembolsos cuantiosos en las etapas de desarrollo e industrialización, y nadie haría este esfuerzo si cualquiera de sus competidores también lo puede producir. Esto pasa con los productos farmacéuticos, que han de pasar muchas etapas costosísimas y de alto riesgo antes de que las autoridades sanitarias de los países permitan su comercialización


A mi modo de ver, existe otro “lado” de la transferencia de conocimiento que he llamado el “lado suave” porque, sin estar exento de dificultades, en él no se dan las situaciones antes descritas. Me refiero aquí a los nuevos conocimientos que, al contrario de los anteriores, no pierden valor “socioeconómico” por el hecho de estar al alcance de cualquiera. En realidad, es el usuario el que les da el “valor” al incorporarlos a sus productos o servicios. Muchos de los conocimientos generados en nuestras universidades pertenecen a este grupo: los que surgen de la investigación en ciencias sociales y humanas, la mayoría de los obtenidos por los investigadores que trabajan en ecología, muchos de los que resultan de la investigación en medicina y veterinaria como los métodos de tratamiento quirúrgico o terapéutico del cuerpo humano o animal. En definitiva, gran parte de los que se obtienen en todas las áreas del saber, que no cumplen los requisitos para ser protegidos, pero pueden tener una gran utilidad social o económica.

¿A qué tipo de conocimientos o formas de conocimiento me refiero? Pues a los conocimientos, específicos o generales, acumulados tras muchos años de investigación y experiencia que pueden ser incorporados como contenidos en diversos ámbitos, tales como productos educativos o culturales de diversa índole (edición de materiales educativos, culturales o recreativos, exposiciones, montajes audiovisuales o teatrales, etc.), en informes técnicos útiles para el diseño y evaluación de políticas públicas o de entidades diversas (estudios de impacto arqueológico), para sustentar decisiones políticas o para legitimarlas. También son muy interesantes las metodologías analíticas y técnicas instrumentales de análisis e investigación que facilitan el manejo e interpretación de datos y en muchas instituciones poseen bienes, tales como libros, colecciones (mapas, repertorios musicales, incunables, fotografías), instrumentos científicos,  piezas del patrimonio histórico y artístico cuya utilización o reproducción puede tener un valor socioeconómico importante, puesto que, en algunos casos, se trata de piezas únicas o de difícil acceso.

El “lado suave” de la transferencia de conocimientos presenta otro tipo de dificultades y, aunque no lo parezca, probablemente es más difícil de llevar a cabo que el “lado salvaje”, porque sus potenciales usuarios ni siquiera son a veces conscientes de que necesitan esos nuevos conocimientos, de forma que los beneficios son mucho más difíciles de identificar y valorar, tanto para los implicados como para quienes deben financiar las relaciones. 

Los retos son, por tanto,  apasionantes. Quienes se ocupen de fomentar y gestionar la transferencia de conocimientos en el “lado suave” deberán dedicar sus esfuerzos a impulsar y facilitar las relaciones entre los grupos de investigación y los potenciales usuarios de sus conocimientos, que, en muchos casos, se ignoran o están muy lejanos o desconectados. En el proceso de concreción de las relaciones las dificultades estarán probablemente centradas en encontrar recursos para financiar las iniciativas conjuntas. Muchos de estos usuarios son empresas culturales, administraciones públicas de distinto nivel, comunidades, asociaciones, etc., que no siempre poseen recursos para financiar el proceso de adopción de los conocimientos. Eso significa que será necesario invitar a participar en estos procesos a otros actores y tratar de que se impliquen y contribuyan con sus apoyos a favorecer la adopción de nuevos conocimientos por parte de estos agentes sociales que al igual que las industrias, necesitan nuevos conocimientos para desarrollar mejor su papel social. ¡Ardua e inmensa tarea que aún está, en  gran medida, por desarrollar!

Sección Opinión del Proyecto de Divulgación y Cultura Científica de la OEI. Desarrollado con el apoyo de la AECID

9:22 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

Hernán Edgardo Sala y Débora Voiezki

Este texto ha obtenido Mención de honor de la sección Ideas del Concurso Cambio Climático: Ideas y miradas desde Iberoamérica

Juan de Garay en 1580 al fundar la Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, actualmente, la Ciudad de Buenos Aires, cumplía con los pedidos expresos del Rey Carlos V, que las calles y caminos más importantes desembocaran en la plaza principal de la  ciudad. Estas y otras instrucciones reales tenían un objetivo preciso: conservar el aire de la ciudad limpio y libre de enfermedades. De no haber existido esta consideración inicial hace más de cinco siglos, la calidad el aire de la ciudad estaría muy por debajo de los valores actuales.

La Ciudad de Buenos Aires se ubica en una zona templada húmeda con una estacionalidad bien definida. Está sujeta a la influencia de los vientos húmedos del Atlántico Sur y de los vientos locales con diferentes características. Su relieve llano permite, por ejemplo, la entrada de vientos frescos del suroeste, de masas de aire polar en época invernal y de masas de aire cálidas provenientes del norte del país, predominantes en época estival.


Los vientos provenientes del Río de La Plata, fundamentalmente del sudeste, realizan al menos dos importantes servicios ambientales a la ciudad: diluyen y dispersan los agentes contaminantes del aire y, además, refrescan la zona costera urbana durante los veranos. Sin embargo, cuando estos vientos se intensifican aparece lo que se conoce como localmente como sudestada. Estos vientos pueden reforzar el efecto de las mareas e impedir, durante algunas horas, que el Río de La Plata descargue sus aguas en el océano Atlántico; ocasionando inundaciones en las áreas bajas de la ciudad y del conurbano bonaerense. El viento del suroeste o Pampero produce el efecto contrario: aleja el agua de la costa, ocasionando, a veces, problemas en las tomas de agua que abastecen la ciudad.

En sus orígenes, el Río de la Plata bañaba las bases de las barrancas de la ciudad. Con el tiempo, estas zonas bajas pertenecientes a la planicie de inundación, luego consideradas como áreas “ganadas” al río, fueron poblándose y urbanizándose de manera intensiva.

La llanura sedimentaria de escasa pendiente en donde se fundó la ciudad, estaba surcada por pequeños arroyos que desembocaban en el Río de la Plata. Hoy, casi todos ellos se encuentra entubados y corren por debajo de las calles de la ciudad.  El Riachuelo, que marca el límite sur de la misma, si bien no ha sido entubado, presenta un alto grado de contaminación, proveniente en gran medida de curtiembres y frigoríficos locales.

En cuanto a la vegetación autóctona, la selva ribereña en la costa y los pastizales en la llanura, ha desaparecido casi por completo. En un comienzo fue reemplazada por sistemas agrícola-ganaderos que más tarde fueron completamente urbanizados. La concomitante impermeabilización de los suelos fue dificultando la absorción de las precipitaciones, aumentando cada vez más la escorrentía superficial y acrecentando el riesgo de inundaciones.

Como tantas otras ciudades costeras, Buenos Aires es vulnerable al cambio climático. En la escala regional, por ejemplo,  se estima que podría ocurrir una merma del caudal en la Cuenca Del Plata debido al aumento de la temperatura media (previsto en 2º C para los próximos 50 años según el IPCC) y un consecuente aumento en la evaporación en toda la región. Esto produciría un incremento en la concentración de contaminantes en el agua, dificultando así la provisión de agua potable. Por otra parte, significaría una menor disponibilidad de agua para uso industrial y comercial. De ocurrir estos hechos, habrá una incidencia en el costo de vida, afectando más seriamente a la población que se encuentra en situación de pobreza, que en 2005, según cifras oficiales, representaba el 15% de la población de la ciudad.

Si además de acrecentarse el efecto invernadero, que hasta el momento es la hipótesis más aceptada, se sigue dando un crecimiento en la densidad y la extensión del área urbana, la cual es otra hipótesis que goza de bastante consenso, es factible que adquieran mayor gravedad las denominadas islas de calor, como ya sucede en San Pablo, Brasil. Lo anterior, en consonancia con el predominio del viento norte en verano posibilitará el desarrollo de olas de calor más intensas y frecuentes. Esto traerá aparejado golpes de calor, mayor consumo de agua y electricidad debido a la exposición prolongada a elevadas temperaturas.

Los sectores sociales medios y altos podrán ir adaptándose con un costo creciente a las nuevas condiciones. No obstante, los sectores más humildes, con necesidades básicas insatisfechas, son y serán los más vulnerables, conjuntamente con ciertos grupos erarios, tales como niños y ancianos.

El incremento de las temperaturas a nivel regional ya está generando un impacto sanitario en la ciudad, incluyendo aumentos en las enfermedades transmitidas por vectores que modifican o extienden su rango geográfico, como ser malaria, dengue, fiebre amarilla, etc. Por desgracia, algunas de estas enfermedades van ganando protagonismo dentro de la propia ciudad año tras año.

Actualmente, las precipitaciones son más intensas, entendiéndose por ello que precipita mayor cantidad de agua en un determinado intervalo de tiempo. Esto, sumado al granizo, hace que el sistema de desagües de la ciudad se sature ocasionando graves inundaciones. Los asentamientos informales donde existen problemas de hacinamiento y donde los servicios son precarios o inexistentes, tanto dentro como alrededor de la ciudad, son los más expuestos a esta problemática. Los mismos exigen un plan de obras urgente que lleve a niveles de dignidad la calidad de vida de sus habitantes.

En el barrio de La Boca se puso en marcha un Plan Hidráulico que desde 1998 ha brindado buenos resultados para la zona. Sin embargo, aún restan muchos aspectos y sectores que atender.   

Los seguros de la propiedad son muy sensibles a los eventos extremos provocados por el cambio climático ya que puede provocar aumentos significativos en las pólizas o, simplemente, la cancelación de las mismas.

Si tal como afirma el IPCC, continúa aumentando el nivel medio del mar debido al derretimiento de hielos, que ya ocurre a escala casi global. Es de esperar que aquellas zonas que históricamente han sufrido inundaciones alcancen una situación aún más comprometida; en particular, prácticamente la totalidad de la franja de la ciudad que linda con el Río de la Plata y el Riachuelo.

Habrá que tomar medidas de prevención y mitigación para enfrentar las modificaciones climáticas que se están produciendo y vivenciando. Se deberán considerar variables sociales, ecológicas, económicas y políticas, algunas en el propio ámbito de la ciudad pero otras en ámbitos más amplios, ajustando debidamente las decisiones ante los eventuales emergentes.

La difusión, educación y concientización acerca de estos problemas sociales y ambientales, conjuntamente con una mayor participación ciudadana y una planificación a mediano y largo plazo, harán posible una mejor adaptación al cambio climático.

http://www.oei.es/ideasymiradas/index.html

9:19 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

martes, 06 de octubre de 2009

 Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 42

El 26 de septiembre de 2009, World Wide Views on Global Warming (WWViews) dio la oportunidad, a un amplio espectro de ciudadanos y ciudadanas del mundo entero, de definir y comunicar su posición con relación a temas que son fundamentales para las negociaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que tendrá lugar en Copenhague el próximo mes de diciembre.

La idea de este proyecto ha sido dar, a un elevado número de ciudadanas y ciudadanos de diversos países, la ocasión de una reflexión y deliberación colectiva sobre algunas cuestiones clave para la futura política climática y mostrar así que los procesos políticos de toma de decisiones se benefician a escala global cuando participa la ciudadanía. De este modo, el 26 de septiembre de 2009 los socios de WWViews han sido anfitriones de las de liberaciones del mundo entero, elaborando recomendaciones capaces de influir así en las negociaciones de Copenhague y en el futuro de la política climática global.

En cada una de las 44 ciudades participantes (de 38 países en total, entre ellos los iberoamericanos Bolivia, Brasil, Chile, España y Uruguay), cien ciudadanos elegidos para representar la diversidad demográfica de su región se han reunido para dedicarse a un diálogo estructurado en torno a un conjunto idéntico de preguntas que intentan reflejar las polémicas más importantes que constituyen el núcleo de las negociaciones de la COP 15.

En http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article636 pueden consultarse los resultados de estas deliberaciones y las principales recomendaciones realizadas a los líderes mundiales y a los participantes en la COP 15. Destacaremos que más del 90% de los participantes considera urgente que en la Conferencia de Copenhague los líderes mundiales lleguen a un acuerdo ambicioso y de largo plazo para frenar el cambio climático.


La consulta española, realizada en Gijón, fue organizada por la Unidad de Investigación en Cultura Científica del CIEMAT (Ministerio de Ciencia e Innovación), el Instituto Universitario de Estudios de la Ciencia y la Tecnología (Universidad de Salamanca) y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

En ese contexto la OEI, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) convocó el Premio “Cambio climático: ideas y miradas desde Iberoamérica” que ha contado con dos categorías: fotografía y artículos breves de divulgación de calidad. Puede accederse a las obras premiadas en http://www.oei.es/ideasymiradas/.

Hemos de saludar estas iniciativas, que persiguen presionar fundamentadamente a los líderes mundiales para el logro de un acuerdo en Copenhague que evite la creciente degradación del clima. Una presión a la que, recordemos, todos podemos contribuir adhiriéndonos y promoviendo la adhesión a la campaña de Naciones Unidas “Seal the Deal” (www.sealthedeal2009.org/) y apoyando la campaña “TckTckTck, Cuenta atrás, camino a Copenhague” (tcktcktck.org/), lanzada conjuntamente por numerosas organizaciones de ámbito internacional como, entre otras, Greenpeace, WWF, Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Union of Concerned Scientists, etc., etc. El logro de un buen acuerdo en Copenhague exige esta creciente presión ciudadana de aquí a la celebración de la Conferencia. Todos estamos convocados.

8:07 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

lunes, 05 de octubre de 2009

Martha Guillermina González Escobar

Este texto ha obtenido Accésit de la sección Ideas del Concurso Cambio Climático: Ideas y miradas desde Iberoamérica

Acceder a PremiosJunio de 1961.- Los chiquillos del Barrio de San Antonio situado en la ciudad occidental mexicana de Guadalajara en el Estado de Jalisco, íbamos, cada año el 13 de junio al “castillo” de fuegos artificiales  y la vendimia de dulces: manzanas envueltas en una gruesa capa de caramelo y los agritos, caramelos macizos con sabor ácido y  los churros fritos en aceite y las hojuelas de papas saladas y fritas en aceite con un limón exprimido encima y sal y chile,  los elotes aderezados con limón, sal y el indispensable chile seco,  y los juegos mecánicos, los volantines y las ruedas de la fortuna que se situaban, cada año en la placita frente al Templo de San Antonio, patrón de los enamorados , a quien se le tenía como muy milagroso para  conseguirle novio a las muchachas que entonces creían que la única felicidad era casarse y tener muchos hijos. Cada martes las muchachas iban al Templo de San Antonio para rogar por un buen marido con el cual tener una familia de muchos hijos cuya solvencia económica fuera suficiente para mantener a todos.

Los chiquillos íbamos solo cada año en las festividades que, invariablemente y a pesar de nuestro olvido, terminaban entre 10 y 11 de la noche con la primera tormenta de la temporada  que caía inmisericorde sobre nuestro hombros y espaldas y era recibida con gran algarabía porque las temperaturas de 36 grados en un clima tan benigno como el de la ciudad se sentían verdaderamente calurosas.


Agosto 1970. De los chiquillos que asistíamos a la placita de San Antonio los 13 de junio, la mayoría se hizo adicto a algo: al alcohol, al tabaco, a fumar mariguana, otros como mi hermano menor murió de cáncer en la piel provocado por las quemaduras de tercer grado que sufrió en la nariz por andar de deportista. Entonces ignorábamos el daño causado por los rayos solares  que penetraban en la piel sin la protección de la capa de ozono de la atmosfera y nadie se cuidaba de los rayos solares.  Murió a los 18 años, más a consecuencia de la cirugía devastadora para detener el avance del cáncer que por la enfermedad misma que  ya estaba presente en todo su organismo.

Agosto 2009.- El barrio de San Antonio dejó de estar habitado por vecinos amigos, en cambio las casonas fueron ocupadas por oficinas; de la Feria Internacional del libro de Guadalajara, de la Asociación Católica de Padres de Familia;  dependencias de gobierno para expedición de credenciales a las personas de la tercera edad; talleres mecánicos para reparar toda clase desperfectos en los automotores, oficinas  de seguros de vida, de accidentes, contra incendios, etcétera. El centro de la ciudad se extendió y las casas dejaron de ser hábitat de jardines para familias que veían transcurrir los días marcados por las horas del reloj de la torre de la Iglesia del Perpetuo Socorro. Ahora es una activa zona comercial

Mi hija mayor, maestra en Ecología Marina,  que vive en una ciudad arbolada a tres horas y media de distancia, se río de mí cuando le aseguré que el 13 de junio día de San Antonio empezarían las lluvias, claro que no me creyó.  Apostamos a que ese día caería la primera lluvia de la temporada. Por supuesto que ella no tiene mi edad ni mi experiencia en temporadas de lluvia, así que esperamos y esperamos,  y diez días después de la fecha  la lluvia llegó como una leve brisa que nos acarició un poco y se volvió a ir, la maldita, como si no estuviéramos en temporada de lluvias.

La sequía, aparece en el panorama como un riesgo en el actual temporal. Hoy, está confirmado que está presente La Oscilación del Sur El Niño, un calentamiento del centro y oriente de las aguas tropicales del Pacífico, que se produce en promedio cada dos a cinco años e influye de manera significativa en el clima mundial”* Es un fenómeno con más de once milenios de historia climática. La corriente marítima proveniente del golfo de Guayaquil, Ecuador y logra que los vientos alisios se debiliten o dejen de soplar, la máxima temperatura marina se desplaza hacia el sistema de corrientes Chileno-Peruana, que es relativamente fría, y la mínima temperatura marina se desplaza hacia el sudeste asiático. Esto provoca el aumento de la presión atmosférica en el sudeste asiático y la disminución en América del Sur. Todo este cambio ocurre en un intervalo de seis meses  desde junio a noviembre y origina alteraciones en el clima**

En Guadalajara, capital del Estado de Jalisco,  el termómetro más evidente son las percepciones de sus habitantes. “Se supone que estamos en el temporal, pero llueve tantito y hace después más calor”, opinan, aunque los noticiarios siguen registrando tormentas apocalípticas que derriban árboles y provocan inundaciones en los 73 puntos del valle de Atemajac en donde se enclava la ciudad de Guadalajara,

En el campo la preocupación es mayor. Más de 90 por ciento de las tierras de cultivo es de temporal, lo que significa que dependen exclusivamente del agua de lluvia, pues carecen de sistemas de irrigación. Si las lluvias “se mueven”, la milpa puede cocerse por el calor y morir, o bien, ahogarse o destruirse con una lluvia torrencial. De forma natural se presenta el fenómeno de la Canícula, a finales de julio y buena parte del mes de agosto,  que es un paréntesis en que deja de llover y abre ciertas oportunidades con los brotes tiernos de los pastizales, así como permite vigorizar las plantas que demandan luz solar. Pero si se prolonga, puede ser la muerte, y eso mantiene en vilo a miles de productores agropecuarios.

La falta de nubes ocasionará que la radiación solar llegue plena a la superficie mexicana, y aumenten las temperaturas, como ya se empieza a sentir.

 El estado de Jalisco posee más de 300 kilómetros de costa, esa región recibe año con año desde tormentas tropicales hasta huracanes, y en lo que respecta a este 2009, ya pegó, de forma benigna, el primero de seis que se esperan por la vertiente del Pacífico. Además, el Monitor de sequía de América del Norte, que contiene información sobre el impacto de la escasez de agua en esta región del mundo, reportó hasta mayo de este año lluvias por debajo de la media en vastas porciones territoriales del subcontinente, entre ellas, la región Lerma-Santiago-Pacífico, en la que está enclavada el occidente mexicano

¿ y los campesinos? ¿Y los alimentos sembrados?  Los hombres del campo tienen que emigrar aunque sea ilegalmente a la frontera norte. Tenemos que importar la mitad de los alimentos. Se abandonó el campo no solamente por los efectos del cambio climático, sino también por las políticas. Nos convertimos en el país del mundo que más mano de obra exporta al extranjero.

Ahora se sabe  que las lluvias ya no son tan confiables y que las explicaciones de las causas no sustituyen a los alimentos en el plato de la comida. El campo ha dejado de producir alimentos suficientes. En los recientes 15 años, seis millones de mexicanos se han visto obligados a emigrar al vecino país del norte,  arriesgando todo para buscar algo que mitigue su hambre y su pobreza que, si no encontramos soluciones, nos  alcanzará a todos.

*Comunicado de la Coordinación General del Servicio Meteorológico Nacional, 16 de julio 2009.
**: Organización Meteorológica Mundial

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Susana Sá y Ana Isabel Andrade

Foro de debate de la Revista CTS

(OEI-AECID-Revista CTS) Es comúnmente aceptado que, debido a la imprevisibilidad y la celeridad de la construcción del conocimiento científico y tecnológico, las migraciones internacionales y la globalización, las exigencias hechas a la escuela, en la sociedad actual, en tanto institución por excelencia en la formación de ciudadanos, van mucho más allá de las competencias clásicas de leer, escribir y contar. El desafío actual se centra en cómo capacitar a los alumnos, desde los primeros años de escolaridad, para lidiar con la complejidad y la diversidad de la condición y la actividad humanas, privilegiando una visión holística, integrada y compleja del conocimiento. Pero ¿cómo se podrá cumplir su concretización, cuando asistimos a una lógica de compartimentación del saber, vehiculizada por la organización de las currículas en diferentes disciplinas? El enfoque Ciencia-Tecnología-Sociedad-Ambiente (CTS-A), que preconiza un conocimiento de la ciencia y de sus interrelaciones con la tecnología, la sociedad y el ambiente, ¿se constituye como una respuesta a este reto? Dado que la sociedad es una de las dimensiones a tener en consideración en el enfoque CTS-A, ¿cuál es el lugar de la intercomprensión, de la construcción de una cultura de paz y diálogo, de respeto por el Otro y por la diversidad lingüística, cultural, social, política y religiosa?



Creemos que es esencial una educación capaz de articular las diferentes áreas del saber, en un contexto relacional de Ciencia / Tecnología / Sociedad / Ambiente y las relaciones entre Lengua, Cultura, Ambiente y Economía estén bien presentes. Para ello, importa considerar el papel fundamental de los educadores y profesores, siendo ellos fundamentales en la construcción del conocimiento por los alumnos, en la construcción de lugares de lectura del mundo, donde los sujetos sean considerados en las múltiples interacciones que van estableciendo con los objetos que el mundo les da a conocer. ¿Esta problemática se habrá de constituir en una preocupación solamente de los profesores especializados en las áreas de Ciencias Naturales o de todos los profesores, generalistas y especialistas de áreas del conocimiento, en el fondo, de todos los educadores, en una perspectiva global e integradora de la construcción de conocimiento? ¿Y estarán los profesores/educadores capacitados para implementar tal abordaje? ¿Y estarán ellos receptivos a esta concepción de la educación, que exige un mayor compromiso científico, profesional y temporal?

¿Y no será toda la educación, aquella que se pretende “de calidad”, un verdadero enfoque CTS-A? ¿Será posible problematizar cuestiones educativas (sean ellas de naturaleza ambiental, social, económica, política, cultural, religiosa o lingüística) descuidando este abordaje? Si ello ocurre, ¿no estaremos caminando hacia la desorientación en la construcción del conocimiento, ofreciéndolo de forma descontextualizada y, por eso, sin significado para los alumnos?

Y, como última cuestión, nos interrogamos sobre qué actitudes, capacidades y conocimientos, localmente concebidos y con perspectiva global, importa promover en los alumnos a la luz de esta perspectiva? ¿Será necesario crear o definir nuevos conocimientos, nuevas capacidades, o basta recrear y redefinir las competencias que ya hace mucho fueron propuestas por la investigación, en diferentes dominios? ¿No será necesario desarrollar una actitud de investigación, reflexiva, capaz de producir nuevos contextos de interacción humana? Y, ante todo, ¿no importa pensar el diálogo entre educadores (profesores e investigadores) en proyectos que den sentido a las competencias y conocimientos específicos trabajados en cada una de las áreas?

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Este texto ha sido el ganador de la sección Ideas del Concurso Cambio Climático: Ideas y miradas desde Iberoamérica
19 de septiembre de 2009
Daniel Gil y Amparo Vilches (OEI-AECID)
Para hacer frente a las dificultades presupuestarias de una familia, resulta obviamente ridículo pensar en suprimir el chocolate del loro en una larga lista de gastos elevados; lo que hay que hacer es buscar las auténticas causas del déficit y no distraerse ni engañarse con naderías.

Por esa razón, muchos ciudadanos y ciudadanas ríen o se indignan cuando escuchan o leen las peticiones de que colaboremos en mitigar el cambio climático con acciones como, por ejemplo, rebajar la temperatura de la calefacción. Es indudable, pensamos, que los problemas de degradación del medio o agotamiento de recursos son debidos fundamentalmente a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotros puede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante, ¿no es cierto? Y añadimos: ¡el chocolate del loro!

¿Es así realmente? Intentaremos mostrar, muy al contrario, que nuestras acciones son determinantes y que nada es posible sin la participación ciudadana.



Resulta fácil constatar, para empezar, con cálculos bien sencillos, que, si bien las pequeñas reducciones de consumo energético de cada cual logradas, por poner un ejemplo, con la sustitución de bombillas incandescentes por otras de bajo consumo, suponen un ahorro per cápita pequeño, al multiplicarlo por los millones de personas que en el mundo pueden realizar dicho ahorro, éste llega a representar cantidades ingentes de energía, con su consiguiente reducción de la contaminación ambiental. Hay que insistir, por tanto, en que no es cierto que nuestras acciones sean insignificantes e irrelevantes. Pero ello exige comprender que una pregunta como “¿Qué puedo hacer yo para evitar el cambio climático?” debe formularse de otra manera: “¿Qué puedo hacer yo, junto a los demás, para contribuir a evitar el cambio climático?” (o, más en general, para hacer frente  al conjunto de problemas estrechamente vinculados que caracterizan la actual situación de emergencia planetaria).

Es preciso insistir, por otra parte, en que las acciones en las que podemos implicarnos no tienen por qué limitarse al ámbito “privado”: han de extenderse al campo profesional y al socio-político, lo cual, a su vez, exige romper con el descrédito de “lo político”, actitud que promueven quienes desean hacer su política sin intervención ni control de la ciudadanía. Resulta muy esclarecedor, a este respecto, referirse al papel de la ciudadanía en la resolución de un problema tan grave como el planteado por el uso del DDT y otros COP (contaminantes orgánicos permanentes).

El envenenamiento del planeta por los productos químicos de síntesis, y en particular por el DDT, fue denunciado a finales de los años 50 por Rachel Carson (1980) en su libro Primavera silenciosa (título que hace referencia a la desaparición de los pájaros) en el que daba abundantes y contrastadas pruebas de los efectos nocivos del DDT... lo que no impidió que fuera violentamente criticada y sufriera un acoso muy duro por parte de la industria química, los políticos e incluso científicos, que negaron valor a sus pruebas y le acusaron de estar contra un progreso que permitía dar de comer a una población creciente y salvar así muchas vidas humanas. Sin embargo, apenas 10 años más tarde se reconoció que el DDT era realmente un peligroso veneno y se prohibió su utilización en el mundo rico, aunque, desgraciadamente, se siguió utilizando durante bastante tiempo en los países en desarrollo.

Lo que nos interesa destacar aquí es que la batalla contra el DDT fue dada por científicos como Rachel Carson en confluencia con grupos ciudadanos que fueron sensibles a sus llamadas de atención y argumentos. De hecho Rachel Carson es hoy recordada como “madre del movimiento ecologista”, por la enorme influencia que tuvo su libro en el surgimiento de grupos activistas que reivindicaban la necesidad de la protección del medio ambiente. Sin la acción de estos grupos de ciudadanos y ciudadanas con capacidad para comprender los argumentos de Carson y con la voluntad de intervenir políticamente, la prohibición se hubiera producido mucho más tarde, con efectos aún más devastadores. Conviene llamar la atención sobre la influencia de estos “activistas ilustrados” y su indudable participación en la toma de decisiones, al hacer suyos los argumentos de la comunidad científica y exigir controles rigurosos de los efectos del DDT, que acabaron convenciendo a los responsable políticos y a los legisladores, obligando a su prohibición.

Podemos mencionar muchos otros ejemplos similares, como, entre otros, el que planteó el uso de los "freones" (compuestos fluorclorocarbonados), destructores de la capa de ozono: su prohibición fue el fruto de las investigaciones de científicos como Molina, Rowland o Crutzen, que fueron acusados de catastrofistas pero acabaron recibiendo el Premio Nobel, y de la acción ciudadana, que actuó como amplificadora de esas investigaciones hasta lograr la atención de los responsables políticos. Una situación muy similar es la que se da hoy frente al problema del incremento del efecto invernadero, que amenaza con un cambio climático global de consecuencias devastadoras. La acción ciudadana resulta imprescindible para forzar la adopción de las medidas que la comunidad científica ha fundamentado.

En definitiva, lo que cada ciudadano o ciudadana puede hacer, o dejar de hacer, junto a los demás, no es “el chocolate del loro”, sino un requisito imprescindible para que problemas como el cambio climático encuentren solución.

Resulta fundamental, pues, reflexionar colectivamente y adoptar compromisos realistas acerca de lo mucho que cada cual puede hacer, junto a otros, en los distintos ámbitos: consumo, actividad profesional y acción ciudadana:

  • Reducir el uso de recursos (el consumo de agua en la higiene, riego, piscinas…; la energía en iluminación, calefacción, refrigeración, transporte; el uso de papel…). Practicar, en suma, un consumo responsable.
  • Reutilizar todo los que se pueda (el papel, imprimiendo, por ejemplo, por doble cara; el agua, recogiendo la de lavar las frutas y verduras para regar las plantas…) no aceptando objetos de usar y tirar como envoltorios y bolsas de plástico.
  • Reciclar, separando los residuos para su recogida selectiva y llevando a “puntos limpios” lo que no puede ir a los depósitos ordinarios.
  • Utilizar tecnologías respetuosas con el medio y las personas: elegir electrodomésticos eficientes, de bajo consumo y poca contaminación; usar pilas recargables; optar por las energías renovables…
  • Participar en acciones políticas para la sostenibilidad: Respetar y hacer respetar la legislación de protección del medio y  de defensa de la biodiversidad; oponerse a las políticas de crecimiento continuado, fruto de intereses a corto plazo e incompatibles con la sostenibilidad; promover el comercio justo, rechazando productos fruto de prácticas depredadoras; trabajar para que gobiernos y partidos políticos asuman la defensa de la sostenibilidad…

No lo olvidemos: mitigar el cambio climático y sentar las bases de un futuro sostenible está en nuestras manos.

Proyecto Iberoamericano de Divulgación y Cultura Científica.


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domingo, 27 de septiembre de 2009

En el marco de la consulta ciudadana World Wide Views on Global Warming (WWViews) celebrada en el dia de ayer en Gijón (España) se hizó público el fallo del Jurado del Premio Cambio Climático: Ideas y Mitradas desde Iberoamérica convocado por la Organziación de Estados Iberoamericanos (OEI) con el apoyo de la Agencia Espacñola de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Los ganadores fueron Amparo Vilches y Daniel Gil (España) con el artículo El cambio climático y el chocolate del loro en la categoría Ideas y Julissa de los Ángeles Morales Pérez (Nicaragua) en la categoría Miradas con la fotografía titulada Escapando del peligro. La única alternativa.

ACTA DEL JURADO PARA LA CONCESIÓN DE PREMIOS

Reunido en Gijón, a 14 de septiembre de 2009, el jurado del Premio “Cambio climático: ideas y miradas desde Iberoamérica”, convocado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), aprueba su concesión a las obras y personas que a continuación se relacionan por categorías:

Categoría Miradas: fotografías acompañadas de texto explicativo

Primer premio

Escapando del peligro. La única alternativa
Julissa de los Ángeles Morales Pérez (Nicaragua)

Accésit

Sequía Andina
Marta Guzmán Escobar (España)

Mención de honor

Una parte de mi
David Arellano Ayllón (España)

Categoría Ideas: artículos breves de divulgación de calidad

Primer Premio

El cambio climático y el chocolate del loro
Daniel Gil-Pérez y Amparo Vilches (España)

Accésit

El inicio de la temporada de lluvias
Martha Guillermina González Escobar (México)

Menciones de honor

Buenos Aires, una de las grandes urbes del cono sur, es participante del cambio climático y vive sus consecuencias
Hernán Edgardo Sala (Argentina)

Para que el deshielo del Illimani no sea una “crónica de la muerte anunciada” de Cohoni, en la Cordillera Andina
María Rosa Gamarra Céspedes (Bolivia)

Agroindústria canavieira: uma análise sobre os efeitos climáticos na produção sucroalcooleira paulista
Bruno Alves Pereira (Brasil)

El Jurado ha estado integrado por miembros de la OEI, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), el Instituto ECYT, LABoral - Centro de Arte y Creación Industrial y la Universidad de Oviedo.

La LABoral, Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón exhibe las obras galardonadas desde el día de ayer hasta el 14 de enero de 2010.

Ver premios

Ver texto ganador

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martes, 22 de septiembre de 2009

Desde inicios de 2009, el Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad viene desarrollando un proyecto de investigación sobre el estado de la biotecnología en Iberoamérica. En este artículo se adelantan algunos de los primeros resultados obtenidos en el marco de este trabajo, que será publicado a fines de año en la próxima edición de El estado de la Ciencia, dentro de una serie de investigaciones iniciada el año pasado, con el informe sobre nanotecnología en la región.

Hasta el momento, el trabajo actual sólo presenta números y estadísticas de la evolución de la biotecnología en Iberoamérica y el mundo -en particular en lo referente a publicaciones sobre el tema-, más un apartado sobre redes de colaboración mundial. El trabajo final contará desarrollará estos aspectos con mayor profundidad y agregará, además, un apartado sobre patentes biotecnológicas.


La evolución de la biotecnología

La búsqueda de publicaciones realizada permitió recuperar, a nivel mundial, un total de 428.255 documentos pertenecientes al campo de la investigación en biotecnología, disponibles en el Science Citation Index (SCI) entre los años 2000 y 2008. Estos documentos representan el 4,1% de la producción científica total registrada en el SCI en ese mismo período. Como se puede observar en el Gráfico 1, el campo de la biotecnología viene creciendo de manera sostenida a nivel mundial. Mientras que en 2000 se registraron 35.936 documentos, en 2008 la producción ascendió a 62.472 documentos.

 

Gráfico 1. Total de publicaciones en biotecnología (2000-2008)



La presencia de Iberoamérica en el SCI fue, para el período 2000-2008, de 27.781 documentos. Se trata del 4,1% del total de las publicaciones iberoamericanas registradas en esa base de datos internacional durante el período considerado, proporción idéntica a la observada para el total mundial de la producción científica en biotecnología. Sin embargo, como muestra el Gráfico 2, el crecimiento continuo fue, en términos relativos, mucho más fuerte en Iberoamérica que en el mundo: de 1.909 documentos registrados en 2000, pasó a 4.812 publicaciones en 2008, superando ampliamente el doble del valor inicial del período (un aumento del 252%, frente al crecimiento del 173% registrado en la producción mundial en este campo).

 

 Gráfico 2. Total de publicaciones iberoamericanas en biotecnología (2000-2008)


 

En el Gráfico 3 se puede observar la participación de cada país iberoamericano en el conjunto de la producción científica en biotecnología reciente en la región. España sobresale por su gran volumen de artículos publicados en la temática en 2008, con 2.090 documentos. En segundo lugar se encuentra Brasil, con 1.405 publicaciones especializadas en este campo. En el tercer y el cuarto lugar se ubican México y Portugal, que registran 400 y 392 artículos respectivamente. Argentina, en el quinto lugar, presenta ese año una producción científica de 295 artículos en el SCI en biotecnología. A los cinco principales países iberoamericanos siguen, en orden decreciente, Chile (con 162 publicaciones), Colombia (con 99), Venezuela (con 67), Cuba (con 47), Uruguay y Perú (ambos con 33) y, finalmente, Costa Rica (con 26). Otros países de la región registran, en cambio, menos de una decena de artículos publicados en biotecnología en 2008.

 

 Gráfico 3. Publicaciones de los países iberoamericanos en biotecnología (2008)


Red de colaboración mundial

En el análisis de las tendencias en el campo de la biotecnología a nivel mundial, la posición que ocupa cada país en el escenario internacional es de gran interés. En un contexto de creciente internacionalización de la investigación, y en particular en temas de frontera como éste, estar inserto en los principales flujos de información a nivel internacional es de vital importancia. Estos flujos de información pueden reconstruirse a partir de las firmas conjuntas de artículos científicos, en los que se plasman las actividades de I+D. La cantidad y complejidad del total de relaciones es tan vasta que su visualización se vuelve imposible, por lo que los lazos que unen a los países han sido podados mediante un algoritmo que da como resultado la estructura básica de la red y los caminos principales de la información, descartando otros que, si bien pueden ser muy significativos para los países que vinculan, tienen una importancia muy relativa en el contexto total de la red.

Esta representación de las redes internacionales de colaboración incorpora también técnicas de clustering que, aunque restringen la cantidad de países incluidos (presentando sólo aquellos con patrones de colaboración más marcados) ofrece una visión más clara de la cercanía entre los nodos, cerrándolos en conglomerados específicos o clusters. El Gráfico 4 presenta la red de colaboración internacional del año 2008, en base a esta técnica de aglomeración.

 

Gráfico 4. Red de países con producción científica en biotecnología (clustering - 2008)

 

Los países latinoamericanos conforman un cluster dominado por Brasil, aunque Argentina tiene una posición privilegiada en la difusión de la información entre los países del conjunto. España y Portugal, en cambio, aparecen en otro clúster integrado por países europeos, aunque se puede ver la relación con los latinoamericanos, cuyo camino más fuerte resulta entre España y Brasil, los países líderes de Iberoamérica en el campo de la biotecnología.

Más información sobre el proyecto de investigación sobre el estado de la biotecnología en Iberoamérica.

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La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), el Ministerio de Educación de la Nación Argentina y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) convocan al Congreso Iberoamericano de Educación: Metas 2021 a celebrarse en Buenos Aires (Argentina) entre los días 13 y 15 de septiembre de 2010.

El Congreso Iberoamericano de Educación tiene como objetivo principal discutir y concretar los objetivos, metas indicadores, programas de acción compartidos y mecanismos de seguimiento y evaluación de la propuesta "Metas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios".

Participarán en este congreso las autoridades educativas de la región. expertos internacionales, maestros y profesores.

El Congreso está abierto a la participación y se podrán presentar ante el Comité Científico comunicaciones y pósters.


Estructura del Congreso

El Congreso se desarrollará mediante conferencias generales, mesas redondas, sesiones de comunicaciones y presentación de póster.

Se estructura de forma provisional mediante las siguientes secciones.

  • Metas Educativas 2021
  • Políticas de equidad
  • TIC y educación
  • Educación Inicial e Infancia
  • Fomento de la Lectura
  • Educación Técnico Profesional
  • Evaluación de la Educación
  • Educación Artística
  • Educación par al ciudadanía
  • Educación intercultural y bilingüe
  • Docentes
  • Educación inclusiva
  • Alfabetización y Educación de adultos
  • Inversión y cooperación
  • Competencias básicas
  • Acceso y permanencia en una educación de calidad
  • Mujer y educación
  • Espacio Iberoamericano del Conocimiento

Estas secciones pueden ser tanto ampliadas como subdivididas en función de los criterios que considere el Comité Científico.

Más información

10:08 | gestionado por Juan Carlos Toscano | Enviar comentario (0)

domingo, 13 de septiembre de 2009

León Olivé -

(OEI-AECID-Revista CTS) El creciente impacto social, cultural y ambiental de los sistemas científico-tecnológicos ha llevado a una preocupación por su evaluación y por la posibilidad de que diferentes grupos sociales, no sólo los expertos científicos y tecnólogos, ni sólo los políticos, puedan intervenir para encauzar su desarrollo. Éste es el desafío que se presenta, por ejemplo, en el caso de los cultivos transgénicos o de los brotes epidémicos como el de la influenza AH1N1. ¿Ciencia y tecnología para qué y para quiénes? Esto significa poner al frente de la discusión los fines y los valores en función de los cuales se genera, se desarrolla y se aplica un sistema científico-tecnológico. Entonces es necesario discutir quiénes son los agentes pertinentes para realizar la evaluación. ¿Sólo deben participar en la evaluación los expertos? Muchos autores sostienen que se requiere la participación ciudadana. Esto incluye aspectos de legislación, de políticas públicas de ciencia y tecnología, así como la evaluación de los sistemas científico-tecnológicos mismos, incluyendo sus impactos sociales y ambientales. ¿Por qué?


Retomemos los ejemplos de producción de cultivos transgénicos y de identificación y control del virus AH1N1. Las consecuencias de los sistemas científico-tecnológicos que entran en juego en estos casos afectan a grandes sectores sociales, si no es que a la población entera de países completos o incluso de todo el planeta. Una sociedad democrática debería permitir y promover la participación ciudadana en la toma de decisiones, desde la legislación pertinente, por ejemplo para la vigilancia y control de riesgos generados por el cultivo de transgénicos, o para la construcción y operación de un adecuado sistema de vigilancia epidemiológica. Sólo mediante una amplia participación ciudadana se garantiza la operación eficiente y eficaz de sistemas de vigilancia y control de riesgos. Uno de los temas abiertos en México a partir del brote de AH1N1 fue el de la eficiencia de las medidas mediante las cuales el gobierno federal pretendió haberlo controlado. ¿No fueron los costos, no sólo económicos, sino sociales y emocionales, demasiado altos?

En México, las medidas tendientes a controlar la epidemia se tomaron verticalmente, sin que la gente tuviera la información ni los medios para evaluar el problema y poder participar responsablemente. La mayoría de la población reaccionó con pánico ante un problema que sólo los políticos encargados de la salud pública parecían entender, y se suscitó una crisis de confianza. En una sociedad democrática, cuando ocurre una emergencia de cualquier tipo, la gente debe movilizarse y responder con el conocimiento de que las medidas y los dispositivos que se implementen son los adecuados. Éste es uno de los papeles más importantes de la cultura científico-tecnológica: que se permita la participación informada y responsable de la gente para que, en ejercicio de su autonomía, decida actuar. Por ejemplo, lo ideal en una situación de emergencia sanitaria es que la mayor parte de la población conozca el sistema de vigilancia epidemiológica, confíe en él, sepa qué debe hacerse socialmente para responder ante la emergencia y entienda que su participación es necesaria. Sólo de esta manera un sistema de inteligencia epidemiológica podrá vigilar el riesgo y responder eficientemente ante la materialización de una amenaza. En esta situación ideal hay un poder compartido y transversal, y no la dominación de una tecnocracia que en momentos de emergencia impone una decisión por medio del manejo de emociones (el pánico en el caso de la influenza en México).

El caso de la bioseguridad, por ejemplo por la liberación de organismos genéticamente modificados al ambiente, presenta muchos rasgos semejantes al de una emergencia sanitaria, aunque tiene otros diferentes. La amenaza es menos directa y por lo tanto se presta menos a un manejo mediático de un impacto inmediato, como el que ocurrió con la influenza. En ambas situaciones hay grandes intereses en juego, aunque tienen una presencia aparente más notable cuando se trata de semillas transgénicas. En este caso también es más importante que la población conozca las alternativas posibles para obtener los mismos fines con menor riesgo.

En suma, una condición necesaria para lograr una sociedad democrática participativa, dado el nivel actual del impacto de la ciencia y tecnología, es el del incremento de la cultura científico-tecnológica. ¿Qué significa esto? La respuesta requiere de una larga discusión en donde la filosofía de la ciencia, de la tecnología y de la innovación son indispensables. No se trata sólo de que la gente tenga acceso a las representaciones de la ciencia y de la tecnología. La cultura científico-tecnológica que se requiere no se logra sólo con tener mejores periodistas científicos y divulgadores de la ciencia, aunque esto es necesario. Se necesita de un gran esfuerzo educativo y mediático para que la gente comprenda el potencial benéfico de la ciencia y la tecnología, su estructura, sus modos de procedimiento y las razones por las que se puede confiar en ellas, pero que también sea consciente de sus límites, de los riesgos que generan, de las formas de vigilarlas. También es necesario que, mediante los análisis de la ciencia y de la tecnología y de la forma en que hoy en día están imbricadas con intereses económicos, políticos, ideológicos y otros, pueda demostrarse que la única manera de lograr que caminen por un cauce aceptable desde un punto de vista social y ético es a través de acuerdos ético-políticos que nos permitan vivir en una sociedad más justa, equitativa y plural.

Lo invitamos a sumar su opinión a este debate.

¿Es conveniente la participación ciudadana en materia de ciencia y tecnología, o deberían dejarse las decisiones sólo a los expertos?
Después de todo, ¿no son ellos los que tienen el conocimiento pertinente?
¿Qué tipos de problemas en los que la ciencia y la tecnología juegan un papel central requieren de una participación ciudadana en su comprensión y solución?
¿Cómo puede lograrse dicha participación?
¿Cómo podrá lograrse una cultura científico-tecnológica que vaya de la mano de un proceso de democratización auténtica?


León Olivé es Investigador Titular “C” de tiempo completo definitivo del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM

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