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La Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) presenta “El Estado de la Ciencia. Principales Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericanos / Interamericanos (2007). El propósito es brindar herramientas útiles para el análisis de los problemas de la ciencia, la tecnología y la innovación en los países de la región, en un formato ágil y dinámico. La edición de este año, al igual que las últimas, viene acompañada por un CD que incluye, además de los materiales publicados en la versión impresa, tablas de indicadores por país y reseñas de los principales aspectos de los sistemas institucionales de ciencia y tecnología de los países que participan en la RICYT.
Índice
1. El Estado de la Ciencia
2. Alternativas metodológicas y su impacto en la comparabilidad internacional de los indicadores
3. Indicadores de gobierno electrónico: Métricas derivadas de la experiencia de México
4. Acesso público e comunitário à internet na América Latina: Identificação de tendência e indicadores chaves
5. El manual de Santiago: una guía para medir la internacionalización de la I+D
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El Seminario Ibérico Ciencia−Tecnología−Sociedad en la Enseñanza de las Ciencias viene realizándose cada dos años, alternativamente en Portugal y España, y año tras año ha ido contado con la participación de un número cada vez mayor de investigadores y docentes. Por otro lado, la adhesión creciente de profesores e investigadores de América Latina pone de manifiesto el interés y actualidad del seminario, a la vez que contribuye a unas relaciones científicas y sociales cada vez más estrechas entre comunidades, facilitadas por la proximidad de las lenguas de comunicación. Consecuentemente, la Comisión Organizadora se ha decidido por la designación de “V Seminario Ibérico y I Seminario Iberoamericano” dando, de esta forma, relevancia a esta dinámica científico-educativa.
El seminario tendrá lugar de nuevo en la Universidad de Aveiro, entre el 3 y el 5 de julio de 2008, renovando sus objetivos. Objetivos
- Presentación y discusión de resultados de la investigación que integran dimensiones CTS en el ámbito de la educación científica en los países iberoamericanos
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Divulgación de prácticas innovadoras de educación científica, formal y no formal, con enfoque CTS
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Presentación y discusión de posiciones asumidas en el ámbito de las Décadas de Alfabetización y de la Educación para el Desarrollo Sostenible, aprobadas por Naciones Unidas
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Intercambio entre diferentes opciones e identificación y discusión de cuestiones relacionadas con el movimiento CTS
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Promoción de diálogos y establecimiento de asociaciones de cooperación e investigación entre instituciones, investigadores, profesores u otros profesionales, interesados en temas CTS de los países iberoamericanos
Temas
- Fundamentos del movimiento educativo CTS
- Perspectivas CTS en la educación científica para la ciudadanía
- Perspectivas CTS y sostenibilidad
- Estado actual del movimiento educativo CTS
- Integración de contenidos CTS en los currículos y recursos didácticos
- Formación del profesorado y educación CTS
- Proyectos de orientación CTS
Más información
sábado, 23 de febrero de 2008
La Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad va a decidar el Dossier de su número 11 al tema de Desarrollo Sostenible.
En ese sentido, invitamos a los usuariosa de Madrimad a remitir contribuciones para ser evaluados de acuerdo a las siguientes normas:
http://www.revistacts.net/acerca_de_cts/Normas.pdf
La Revista CTS es una publicación académica cuatrimestral editada por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), el Instituto Universitario de Estudios de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Salamanca y el Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior (REDES) de Argentina que aborda la relación ciencia, tecnología y sociedad desde una perspectiva plural e interdisciplinaria. En sus páginas se promueven análisis relativos a la problemática de la ciencia y la tecnología en los ámbitos culturales y políticos de las sociedades iberoamericanas, a partir de los principales estudios y tendencias en la materia a nivel regional e internacional.
CTS está indexada en / CTS is indexed in:
Hasta la fecha la Revista Ciencia, Tecnología y Sociedad ha dedicado sus dossier a los siguientes temas:
Número 10 - Enero de 2008 Dossier: Apropiación social de la ciencia.
VOLUMEN 3 Número 9 - Agosto de 2007 Dossier: Sociedades del conocimiento.
Número 8 - Abril de 2007 Dossier: Filosofía de la política científica.
Número 7 - Septiembre de 2006 Dossier: Movilidad internacional de profesionales.
VOLUMEN 2 Número 6 - Diciembre de 2005 Dossier: Educación CTS.
Número 5- Mayo de 2005 Dossier: Filosofía de la tecnología.
Número 4 - Enero de 2005 Dossier: Impacto social de la Ciencia y la Tecnología.
VOLUMEN 1 Número 3- Septiembre de 2004 Dossier: Biotecnología y Sociedad
Número 2 - Abril de 2004 Dossier: Encuestas de innovación en América Latina.
Número 1 - Septiembre de 2003 Dossier: Percepción pública y cultura científica.
viernes, 18 de enero de 2008
 En el año que culmina, CTS ha aceptado el desafío que suponen los nuevos estilos de edición para las publicaciones de ciencia y tecnología. Durante 2007 la revista avanzó hacia su indexación, su inclusión en portales iberoamericanos de contenidos académicos y su virtualización, todo lo cual ha redundado en un incremento de su visibilidad internacional. En efecto, en esta etapa CTS fue indexada en el directorio de Latindex (el Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal) y logró acceder al catálogo de este sistema, luego de cumplir los estándares de calidad exigidos a tal efecto. Paralelamente, la revista fue incluida en el Núcleo Básico de Publicaciones Científicas Argentinas, seleccionado por el CONICET, luego de atravesar un proceso de evaluación de sus criterios editoriales y de los parámetros de excelencia de su contenido académico. La incorporación de CTS dentro del Núcleo Básico potencia su presencia institucional en el campo científico y permite que sus contenidos cuenten con el aval de calidad que otorga un organismo como el CONICET. El acceso a diversos entornos virtuales ha sido otro de los logros del año que finaliza. CTS ha sido incorporada en el portal de Redalyc (la Red de Revistas Científicas de América Latina y El Caribe, España y Portugal), que constituye una amplia hemeroteca científica de libre acceso en Internet, compuesta por publicaciones periódicas iberoamericanas seleccionadas por su relevancia. Asimismo, ha ingresado en el portal electrónico Dialnet, uno de los más importantes en lo referido a la difusión de la producción científica en lengua hispana, con más de cuatro mil revistas y casi doscientos mil usuarios en todo el mundo. Este posicionamiento pronto se verá reforzado con la incorporación de la revista en el sistema SciELO (Scientific Electronic Library Online), donde estarán disponibles todos sus contenidos. La biblioteca electrónica de SciELO brinda un medio para acrecentar la visibilidad y la accesibilidad a la literatura científica producida en los países iberoamericanos.
A todo ello se ha sumado la reciente puesta en marcha del sitio de CTS en Internet (www.revistacts.net), que recoge los contenidos publicados hasta la fecha y los pone a disposición de los lectores en la modalidad de libre acceso. El formato electrónico de la revista está dando sus primeros pasos y los resultados iniciales son alentadores: la cantidad de visitas al sitio crece día a día, al igual que el contacto con los lectores, ya sea por el interés en publicar textos originales, o bien por consultas sobre el modo de acceder a la edición impresa.
Con este trasfondo auspicioso, que confiamos en seguir expandiendo a lo largo de 2008, se inicia el cuarto volumen de CTS. El dossier de este número está dedicado a la apropiación social del conocimiento, un tema de gran relevancia para las democracias contemporáneas preocupadas por ampliar la base participativa de la toma de decisiones. Desde lo académico, la cuestión de la apropiación social viene despertando un interés creciente en los últimos años, y se ha avanzado en la formulación de modelos que permitan un abordaje no lastrado por viejos prejuicios que menosprecian al público.
El dossier se abre con la contribución de Ana Cuevas, quien reflexiona sobre el modo de lograr una relación fluida entre científicos, ciudadanos y poder político, a través de la cual el conocimiento pueda formar parte de la construcción democrática de lo social. A continuación, Noemí Sanz Merino expone cómo distintos sectores sociales han apropiado la ciencia, en el marco de políticas públicas de promoción científica y tecnológica en diversos países. José Antonio Méndez Sanz aborda las interrelaciones entre tecnociencia, participación pública y realidad, dando cuenta de los elementos básicos de la interacción. Francisco Javier Gómez González y otros autores del Grupo de Evaluación de Impacto Social de la Universidad de Valladolid defienden la necesidad de incluir dinámicas de participación en los proyectos científicos y tecnológicos, ya que es en éstos donde se desarrolla la real producción de conocimiento. José Antonio López Cerezo reflexiona sobre los condicionantes subjetivos de la credibilidad y la atribución de confianza en los procesos de transferencia de conocimiento y la comunicación social de la ciencia; el autor apela para ello a la noción de "epistemología popular". Javier Echeverría da cuenta de la necesidad de modificar las formas de aprendizaje para una mejor apropiación social de las tecnologías de la información y la comunicación. Oliver Todt compara a Estados Unidos y la Unión Europea en lo que hace a los cambios en la seguridad alimentaria, señalando que ellos son un modo de respuesta a las demandas de los ciudadanos. Carolina Moreno Castro reflexiona sobre la cobertura de temas controversia-les en ciencia y tecnología en los medios de comunicación, así como la manera en que ello se articula con procesos de participación ciudadana. Cierra el dossier la contribución de Cipriano Barrio Alonso, quien expone el desarrollo cooperativo de nuevas formas de generación de conocimiento científico y tecnológico.
En la sección de artículos se incluye un trabajo de Manuel González López que aborda la incorporación, dentro de la agenda de las políticas de innovación, de servicios intensivos en conocimiento en las empresas, señalando algunos lineamientos para una política que considere a tales servicios. A continuación, Diego Lawler analiza el lenguaje normativo utilizado para evaluar técnicamente a los artefactos técnicos, con la intuición de que éste conlleva la atribución de valores instrumentales basados en la noción de utilidad. Cierra la sección el trabajo de Ana Buti, que aborda el tema de la movilidad internacional de los investigadores uruguayos, analizando cómo inciden sus migraciones en las prácticas de investigación. Finalmente, en el Foro CTS, Asunción Herrera Guevara analiza la percepción social del concepto vida, vinculada a la tradición judeocristiana, y expone el peso que tienen los argumentos religiosos a la hora de abordar cuestiones como la eutanasia y la investigación con células madre embrionarias; la autora sostiene, en cambio, la necesidad de contar con una bioética laica basada en la Declaración de los Derechos Humanos.
De este modo, el presente número de CTS reafirma la vocación por reflexionar sobre la ciencia y la tecnología en tanto que fuerzas insertas y actuantes en el ámbito de lo social. En una línea convergente, el dossier del próximo número de CTS estará dedicado al llamado "espacio iberoamericano del conocimiento" y a las políticas de ciencia y tecnología en los países de la región.
Los Directores
Número 10 Volumen 4 Enero de 2008
Dossier: Apropiación social de la ciencia
Contenido
Editorial
Artículos Políticas de innovación y servicios a empresas intensivos en conocimiento: una aproximación general Manuel González López Una aproximación exploratoria a nuestro lenguaje normativo sobre los artefactos técnicos Diego Lawler Movilidad de investigadores uruguayos Ana Buti
Dossier Presentación Conocimiento científico, ciudadanía y democracia Ana Cuevas La apropiación política de la ciencia: origen y evolución de una nueva tecnocracia Noemí Sanz Merino Realidad, tecnociencia y participación. Notas sobre el alcance ontológico de la participación pública en política tecnocientífica José Antonio Méndez Sanz La participación pública en el contexto de los proyectos tecnológicos Francisco Javier Gómez González, Cristina Durlan, Santiago Cáceres Gómez y Guillermo Aleixandre Mendizábal Epistemología popular: condicionantes subjetivos de la credibilidad José A. López Cerezo Apropiación social de las tecnologías de la información y la comunicación Javier Echeverría Entre demanda social y regulación: la seguridad alimentaria Oliver Todt Los usos sociales del periodismo científico y de la divulgación. El caso de la controversia sobre el riesgo o la inocuidad de las antenas de telefonía móvil Carolina Moreno Castro La apropiación social de la ciencia: nuevas formas Cipriano Barrio Alonso
Foro CTS Nueva retórica del concepto vida Asunción Herrera Guevara
Reseñas Innovación y tradición. Historia de la tecnología moderna David Edgerton - Reseña: Claudio Alfaraz
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lunes, 31 de diciembre de 2007
1 de enero de 2008 2008, Año internacional del Planeta Tierra

Una nueva iniciativa convergente con los objetivos de la Década de la educación por un futuro sostenible
Naciones Unidas viene apoyando todo un conjunto de iniciativas destinadas a fomentar la sensibilización mundial sobre el medio ambiente y promover la atención y acción política al respecto.
Así, cada 5 de junio celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, para conmemorar la apertura, el 5 de junio de 1972, de la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, en la que se realizó el primer gran llamamiento a la ciudadanía en torno a los problemas del planeta (ver boletines 2, 9 y 21). Esa fecha constituye, pues, un primer precedente de toda una serie de llamamientos que han culminado en la Década de la Educación para un futuro sostenible, en la que nos encontramos, cuyo objetivo fundamental es “motivar que las personas nos convirtamos en agentes activos del desarrollo sostenible y equitativo”.
Ahora con la institución del Año Internacional del Planeta Tierra para 2008, los 400 000 científicos que en todo el mundo trabajan en el área de las Ciencias de la Tierra añaden su propio llamamiento para contribuir a los objetivos del desarrollo sostenible, promoviendo un uso adecuado de los recursos de la Tierra e impulsando una mejor planificación y manejo para reducir los riesgos de los habitantes del planeta. Se trabajará así en torno a 10 amplios temas multidisciplinares de relevancia para la sociedad y el medio ambiente: salud, clima, agua subterránea, océano, suelos, Tierra profunda, megaciudades, riesgos, recursos y vida.
Tras los logros de 2007, asociados a la presentación del IV Informe del Panel Intergubernamental del cambio climático (ver boletín nº 23), 2008 puede y debe convertirse en un nuevo e importante paso adelante en el proceso de toma de conciencia social para hacer frente a la actual situación de emergencia planetaria. Porque la atención a esta problemática no puede seguir siendo meramente ocasional, fruto de noticias puntuales: son posibles y necesarias, de forma continuada, todo un conjunto de acciones, reclamadas por los expertos desde hace tiempo, para el cuidado del medio ambiente en el sentido más amplio, es decir, para la sostenibilidad: medidas científico-tecnológicas, educativas y políticas. Debemos aprovechar, pues, todas las ocasiones para impulsar acciones individuales y colectivas que ayuden a transformar nuestros hábitos, comportamientos y actitudes, para hacer posible un futuro sostenible y solidario, que respete y promueva la diversidad biológica y cultural.
La institución del Año Internacional del Planeta Tierra puede contribuir muy decisivamente a ello, por lo que, en este comienzo del nuevo año, llamamos a realizar un seguimiento atento de sus contribuciones y propuestas (http://yearofplanetearth.org/index.html).
En el Año Internacional del Planeta Tierra, renovemos los esfuerzos de difusión de los objetivos de la Década y apoyemos todas las iniciativas convergentes para el logro de un futuro sostenible. Contribuiremos así a lograr la necesaria masa crítica de activistas ilustrados que haga posible la “reacción en cadena” y la creación de un clima de implicación generalizada en la construcción de un futuro sostenible.
Educadores por la sostenibilidad http://www.oei.es/decada/
domingo, 09 de diciembre de 2007
El 10 de diciembre se celebra el Día Universal de los Derechos Humanos. Es uno más de los muchos días que Naciones Unidas promueve para recordar y celebrar oficialmente centenares de causas necesarias: desde la lucha contra el sida a la protección de la infancia. Pero los derechos humanos subsumen, en sus tres generaciones, todas las causas con las que los seres humanos intentamos hacer frente a los problemas que dificultan una existencia satisfactoria para el conjunto de la especie en una perspectiva sostenible.
Dicho con otras palabras, el logro de la sostenibilidad aparece hoy indisolublemente asociado a la necesidad de universalización de los derechos humanos. Así, la primera generación de Derechos democráticos, civiles y políticos (de opinión, reunión, asociación…) para todos, sin limitaciones de origen étnico o de género, es una condición sine qua non para la participación ciudadana en la toma de decisiones que afectan al presente y futuro de la sociedad. La expansión de las libertades constituye, pues, un pilar fundamental para abordar la problemática de la sostenibilidad.
Pero para avanzar hacia la sostenibilidad de las sociedades, será necesario reconocer y garantizar otros derechos igualmente imprescindibles. Nos referimos a los Derechos económicos, sociales y culturales, o "Derechos humanos de segunda generación". ¿Se puede exigir a alguien, por ejemplo, que no contribuya a esquilmar un banco de pesca si ése es su único recurso para alimentar su familia? No es concebible tampoco, por citar otro ejemplo, la interrupción de la insostenible explosión demográfica sin el reconocimiento del derecho a la planificación familiar y al libre disfrute de la sexualidad. Y ello remite, a su vez, al derecho a la educación.
En definitiva, la preservación sostenible de nuestro planeta exige la satisfacción de las necesidades básicas de todos sus habitantes. Pero esta preservación aparece hoy como un derecho en sí mismo, como parte de los llamados Derechos humanos de tercera generación, que se califican como derechos de solidaridad y que incluyen, de forma destacada, el derecho a un ambiente saludable, a la paz y al desarrollo para todos los pueblos y para las generaciones futuras, integrando en éste último la dimensión cultural que supone el derecho al patrimonio común de la humanidad. Se trata, pues, de derechos que incorporan explícitamente el objetivo de un desarrollo sostenible.
El Día de los Derechos Humanos merece, pues, una atención muy especial para quienes nos hemos implicado en la construcción de un futuro sostenible. Por ese motivo, desde el inicio de la Década de la Educación por un futuro sostenible, hemos aprovechado la fecha del 10 de diciembre para reivindicar, a través de nuestros boletines, una Fiesta de la Humanidad por la Universalización de los Derechos Humanos. Una fiesta real, no un mero "día oficial", que ya existe.
Hemos justificado esta reivindicación recordando que las tradiciones religiosas y los acontecimientos políticos -como la independencia de un país o la aprobación de una constitución- han determinado festividades para grupos humanos específicos, pero que no existe ninguna fiesta mundial que sea expresión de la unidad de la especie humana. Necesitamos una Fiesta de la Humanidad, una fiesta que apueste por la universalización de todos los Derechos Humanos, sin discriminaciones de ningún tipo, como idea clave para orientar el presente y futuro de la humanidad. Una fiesta que exprese la voluntad de un futuro sostenible, promoviendo la riqueza que representa tanto la diversidad biológica como la cultural y favoreciendo su disfrute.
El 10 de diciembre de 2006 comenzamos a recoger apoyos a una petición al Director General de UNESCO y al Secretario General de NACIONES UNIDAS para que promuevan esta Fiesta de la Humanidad. Las adhesiones se multiplicaron en pocos días, mostrando que el proyecto era muy bien recibido en el conjunto de la ciudadanía de los países iberoamericanos.
Este año podemos celebrar el 10 de diciembre notificando un importante paso adelante en el proceso para el establecimiento de la Fiesta de la Humanidad: La OEI, a través de su Secretario General, Álvaro Marchesi, ha hecho suya esta iniciativa y la trasladará a los distintos foros educativos, científicos y culturales para recabar el apoyo de los países de la Región. Estamos convencidos de que el esfuerzo merece la pena porque la institución de esta Fiesta de la Humanidad puede marcar un hito en la historia de la construcción de un futuro sostenible.
¡Ojalá muy pronto el 10 de diciembre -o la fecha que la comunidad internacional considere más conveniente- podamos celebrar en todo el planeta la Fiesta de la Humanidad y la plena universalización de los Derechos Humanos!
¡Trabajemos y brindemos por esa fiesta universal que hemos de convertir en realidad!
Educadores por la sostenibilidad http://www.oei.es/decada/
lunes, 22 de octubre de 2007
1. Es evidente que el actual modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico ilimitado es inviable e incompatible con la sustentabilidad del planeta, por lo que es obligación de la sociedad en general y sus gobiernos, definir un nuevo modelo de desarrollo donde primen los valores que garanticen el desarrollo integral del ser humano y su relación armónica con la naturaleza.
2. La emergencia climática por la que atraviesa el planeta demanda la inmediata acción de los gobiernos y la sociedad civil a fin de elaborar políticas y estrategias de cambio climático con prioridad en la adaptación que consideren las características propias y particulares de distintas ciudades, regiones y territorios. Para este efecto sugerimos que el foro de Ministros de Medio Ambiente de Latinoamérica y el Caribe establezca un mecanismo de consultas permanentes con el apoyo técnico entre otros de los organismos de Naciones Unidas y de cooperación regionales.
3. El que contamina debe pagar, todos somos responsables pero unos más que otros. Los países desarrollados económicamente y responsables de la mayor cantidad de emisiones tienen el deber moral y ético de cumplir a cabalidad con sus compromisos internacionales de reducción de emisiones de gases efecto invernadero y establecer mecanismos financieros y de transferencia tecnológica para garantizar la implementación de estrategias de adaptación y mitigación que contribuyan a la protección de los recursos naturales y al desarrollo armónico y sostenible de sus sociedades.
4. Los glaciares andinos presentan un proceso acelerado de retracción, creando graves consecuencias por la falta de agua para el uso humano, agrícola y energético. Estos territorios deben ser declarados en emergencia y aplicar de inmediato las medidas que demanda la comunidad científica.
5. Los ecosistemas terrestres y marinos se caracterizan por su rica biodiversidad y constituyen reservorios importantes de carbono. Los páramos, bosques altoandinos, amazónicos y bosques secos, así como arrecifes de coral, son de los ecosistemas más vulnerables en América Latina actualmente. Es necesario fortalecer la investigación científica y diseñar sistemas para el seguimiento de los efectos del cambio climático y tomar medidas que aseguren la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, así como de los servicios ambientales que los ecosistemas proveen.
6. Millones de ciudadanos de América latina sufrirán a consecuencia de los desastres causados por el cambio climático que aumentan cada año. Para la toma de decisiones, es indispensable fortalecer los sistemas de observación climática y de formación de profesionales en esta área. Así mismo se recomienda que la política existente de prevención de desastres se articule con las estrategias de cambio climático de manera que ofrezca soluciones integrales para la prevención del riesgo y el manejo de los desastres.
7. Las lluvias serán más fuertes, frecuentes e impredecibles. Las sequías más extremas, esto aumentará los costos de suministros para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía. Se deben desarrollar estrategias para manejar de forma integral el uso del agua desde la fuente, consumo, disposición final y reutilización.
8. Respaldamos plenamente la propuesta del gobierno de Ecuador, llamada ITT, que tiene como fin lograr que la comunidad internacional contribuya financieramente por los recursos que no recibirá el gobierno por dejar de explotar el petróleo en el Parque Nacional de Yasuní y conservar de esta manera un patrimonio natural de invalorable riqueza biológica. Este caso debe servir de ejemplo para que los países desarrollados otorguen recursos no reembolsables en cantidades suficientes a los beneficios que la conservación de bosques y la biodiversidad ofrecen a la estabilidad del clima y a la humanidad. Con este incentivo, los países de América Latina y el Caribe deben comprometerse de forma decidida a reducir en forma significativa sus tasas de deforestación. Un buen ejemplo es el plan nacional de familias de guardabosques de Colombia.
9. Las empresas privadas y públicas son actores fundamentales para enfrentar el calentamiento global por lo que es indispensable promover las iniciativas de responsabilidad social y ambiental de ese sector.
10. Los representantes del sector salud reunidos en Clima Latino alertan sobre el aumento de muchas enfermedades y el peligro de desarrollo de epidemias como las de transmisión por mosquitos; por lo que se convoca a la Organización Panamericana de la Salud y al Convenio Hipólito Unanue, entre otras instituciones de la región, al permanente monitoreo y coordinación con las autoridades de salud para prevenir esta grave situación.
11. El aumento del nivel del mar amenaza, según criterios científicos, a cientos de millones de personas que serán desplazadas, creando la migración más grande en la historia de la humanidad con catastróficas consecuencias humanas, económicas, sociales y ambientales. Muchas de las poblaciones afectadas serán latinoamericanas por lo que los municipios y regiones costeras deben desarrollar de inmediato estrategias y unidades medioambientales.
12. La educación, en todos los niveles, debe constituirse en la principal herramienta para concienciar a los ciudadanos sobre el problema del calentamiento global y promover un cambio de conducta a fin de lograr un desarrollo integral de los seres humanos en armonía con la naturaleza.
13. Las comunidades indígenas son poseedoras de una gran riqueza proveniente de su sabiduría ancestral, la misma que debe ser valorizada, protegida y auspiciada por los gobiernos nacionales y organismos internacionales. Su voz debe ser escuchada y sus propuestas incluidas en las estrategias locales, nacionales y regionales de adaptación y mitigación al cambio climático.
14. Los cultivos se desplazarán, la productividad disminuirá y aparecerán nuevas plagas, comprometiendo de esta manera la seguridad alimentaria. Por ello se requiere planificar los sistemas agrícolas con base en herramientas de ordenamiento territorial, monitoreo y uso apropiado de tecnologías modernas y tradicionales para garantizar la producción y soberanía alimentaria. Las políticas agrarias deben incluir la vulnerabilidad del territorio y asegurar la producción agropecuaria.
15. Al igual que las ciudades de Guayaquil y Quito, muchos gobiernos municipales de América Latina y el Caribe, han iniciado un compromiso para monitorear su huella ecológica y desarrollar nuevos sistemas de transporte limpio, control de emisiones y calidad del agua, reforestación, etc. Estos ejemplos deben ser promovidos e implementados en todos los municipios de la región.
16. Los proyectos Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) constituyen una oportunidad para proteger el medio ambiente y una contribución para disminuir el daño a la atmósfera. Es necesario fortalecer la capacidad de los gobiernos y el sector empresarial para la formulación de estos proyectos, que además debe considerarse para la conservación de las áreas naturales. También los recursos provenientes del MDL deberían orientarse en el desarrollo social y la conservación de áreas naturales.
17. Los biocombustibles se han convertido en productos estratégicos a nivel mundial. Sus impactos pueden variar positiva o negativamente dependiendo del tipo de cultivo, la tecnología y las particularidades de cada país. Es necesario trabajar indicadores de sostenibilidad económica, social y ambiental, así como sistemas de certificación y promover el diálogo intersectorial público-privado.
18. Los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad. Deben establecer secciones y programas especiales dedicados al cambio climático y revisar todas aquellas políticas y mensajes que promuevan el consumismo, causante directo del crecimiento económico irracional e ilimitado. Es indispensable orientar a las audiencias hacia la construcción de una sociedad más justa, responsable y respetuosa del medio ambiente.
19. Todos los países y fuentes de financiamiento internacional deben dar prioridad al financiamiento y promoción de fuentes de energía alternativa. Se debe exigir a la comunidad internacional la transferencia tecnológica gratuita en este campo.
20. Los participantes en Clima Latino saludan la presencia de destacados líderes espirituales de diversas latitudes; así como de los shamanes, amautas y líderes indígenas que se han hecho presentes con su mensaje de paz y desarrollo espiritual para proponer un profundo cambio en la actitud de los seres humanos a fin de entender que la Tierra no pertenece a los hombres sino que los hombres pertenecen a la Tierra.
21. Consideramos de urgente necesidad que, los gobiernos latinoamericanos, la Comunidad Andina, las Naciones Unidas y todas las instituciones participantes en este evento, constituyan una comisión para que Clima Latino se lleve a cabo en diferentes países de la región.
Más información sobre la reunión
martes, 16 de octubre de 2007
 CTS comienza con el presente número una nueva etapa en lo que se refiere a su modo de publicación: a partir de ahora, la edición tradicional en papel estará acompañada por una nueva versión en formato digital, disponible en Internet. Quienes hacemos la revista hemos tomado esta decisión con la convicción de que la problemática abordada por los estudios sobre ciencia, tecnología y sociedad en el ámbito iberoamericano merece un canal de difusión amplio y abierto hacia las audiencias que circulan en la red. En adelante, los contenidos actuales y el archivo completo de CTS estarán disponibles libremente en el sitio http://www.revistacts.net. La modalidad de acceso abierto permitirá cumplir con uno de los objetivos enunciados desde el número inaugural de la revista, el de que la discusión sobre complejas interrelaciones entre ciencia, tecnología y sociedad incorporen a un público amplio en Iberoamérica y el de brindar a los académicos y el público interesado en este campo un foro de debate plural. CTS pretende así, paralelamente, hacer su contribución para que la producción académica de los autores de la región entre a formar parte de una verdadera sociedad del conocimiento de carácter global. El de la sociedad del conocimiento es justamente el tema al que se dedica el dossier de este número. Se trata de una cuestión que admite una gran diversidad de enfoques, y es con ese espíritu que se ha encarado la recopilación de los artículos que se incluyen en la sección, a fin de dar cuenta de una multiplicidad de tendencias presentes en torno a la problemática. Por ello se ha elegido para el dossier la denominación en plural, “sociedades del conocimiento”, ya que se trata de una forma integradora, capaz de albergar no sólo los diversos enfoques, sino también las múltiples dimensiones -socioculturales, políticas, económicas, científicas y tecnológicas, entre otras- de las de transformaciones en curso. Los artículos que se incluyen en el dossier pueden ser agrupados en tres ejes relativos a la problemática de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC): el de la producción científica y tecnológica sobre TIC, el de la articulación entre TIC, territorio y sociedad y el de los desarrollos teóricos y metodológicos destinados a construir indicadores de la sociedad del conocimiento en América Latina. Las contribuciones que se presentan corresponden a Xavier Polanco, Ester Schiavo, Gabriel Dupuy, Susana Finquelievich y, por último, Doris Olaya y Fernando Peirano.
La sección artículos está integrada por tres trabajos. En el primero de ellos, Mónica Delgado y Jordi Vallverdú analizan cómo los valores considerados no epistémicos pueden pasar a ser epistémicos en el marco de las controversias científicas en torno a la investigación con células madre. A continuación, Sandra Lucía Ramírez Sánchez desarrolla una crítica constructivismo social, para luego analizar la relación entre el conocimiento y la emergencia de nuevas identidades, tomando en cuenta el papel que para ello juegan las representaciones tecnológicas. La sección de artículos se cierra con la contribución de Cecilia Hidalgo, Claudia Natenzon y Guillermo Podestá, quienes a partir de un estudio de caso analizan la formación de equipos interdisciplinarios como modo de organización de la investigación científica y tecnológica; los autores consideran, asimismo, qué factores favorecen o dificultan la creación interdisciplinaria de conocimiento y la participación de actores sociales extraacadémicos en estos procesos. En el foro CTS, por su parte, Ana María Vara aborda la emergencia de conflictos de interés en los procesos de producción y comunicación de información sobre temas de ciencia y tecnología en general, centrando su atención en lo que ocurre para el caso del periodismo científico.
Finalmente, no es posible cerrar este editorial sin recordar a Carlos Martínez Vidal, miembro del Consejo Editorial de CTS que falleció el pasado mes de julio, a la edad de 75 años. Por varias décadas, Carlos fue un referente de la política tecnológica en Argentina. Formado como ingeniero, obtuvo posteriormente su doctorado en el Max Planck Institut de Alemania; asimismo, era doctor honoris causa por la Universidad de Buenos Aires, reconocimiento que le fuera otorgado por sus numerosos méritos. La historia personal de Carlos estuvo íntimamente ligada a la vida institucional y política de la ciencia y la tecnología argentinas. Entre sus aportes más destacados se encuentra su desempeño como investigador, gestor y docente en los comienzos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, en la década de los cincuenta. Allí actuó como colaborador de Jorge Sábato, con quien estableció una relación estrecha y fecunda. Entre los años cincuenta y setenta, ambos formaron parte del conjunto de intelectuales latinoamericanos comprometidos con la búsqueda de la autonomía tecnológica, el desarrollo local y endógeno de la tecnología y el diseño de políticas tecnológicas capaces de insertarse en la dinámica económica y social de los países de la región. El cúmulo de reflexiones surgidas en torno a estas experiencias es lo que se conoce actualmente como pensamiento latinoamericano en ciencia, tecnología y desarrollo. Desde entonces, y hasta años recientes, las ideas de Carlos han sido ineludibles a la hora de pensar la política tecnológica en Argentina y en toda América Latina. Su partida constituye una enorme pérdida, pero su trayectoria y compromiso ético y social permanecen como un valioso legado para las generaciones futuras. Recordaremos a este amigo con admiración y cariño.
Los Directores
Acceder a número 9
sábado, 13 de octubre de 2007
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) Y Albert Arnold (Al) Gore Jr. Han recibido el Premio Nobel de la Paz 2007
En su argumentación, el Comité Nobel ha destacado los esfuerzos de los galardonados por construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el los seres humanos y por fijar las bases de las medidas que son necesarias para contrarrestar esos cambios. En palabras del Presidente del comité Nobel noruego: "La acción es necesaria ahora, antes de que el cambio climático quede totalmente fuera de control de los seres humanos". Este premio viene a subrayar la estrecha vinculación entre Paz y Sostenibilidad, puesta de relieve en los Derechos humanos de tercera generación o de Solidaridad (ver el tema de Acción clave Derechos humanos). Un premio que constituye a la vez un mensaje de estímulo a toda la Comunidad internacional, a pocas semanas de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que tendrá lugar en Bali, para comenzar a diseñar el protocolo que debe reemplazar al de Kyoto.
Para educadores por la sostenibilidad, como para todos los que han hecho suyo el llamamiento de Naciones Unidas para contribuir a la construcción de un futuro sostenible, el premio constituye un motivo de alegría y, sobre todo, un impulso para renovar nuestros esfuerzos. Como ha señalado Rajendra Pachauri, presidente del IPCC, cabe esperar que el premio "provoque una mayor toma de conciencia y un sentimiento de urgencia". ¡Contribuyamos a ello!
Educadores por la sostenibilidad http://www.oei.es/decada/
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)
Y Albert Arnold (Al) Gore Jr.
Han recibido el Premio Nobel de la Paz 2007
sábado, 08 de septiembre de 2007
Hace dos años iniciamos la publicación de una serie de textos desarrollados en torno a la Década de la Educación por la Sostenibilidad. Desde entonces no sólo han existido señales más alarmantes sino que se ha ido logrado una implicación de cerca de ocho mil educadores iberoamericanos en el desarrollo de prácticas educativas transversales que llevan el tema sostenibilidad al aula.
La puesta en marcha de un curso para profesores centroamericanos de la Red Centroamericana de Educación en Valores (Red CAEV) , red promovida y financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia de España, ha obligado a una actualización de los temas de acción clave sobre los que pivota la acción de cooperación de la OEI.
Iniciamos, hoy 8 de septiembre Día Internacional de la Alfabetización, la actualización de los temas que ya fueron publicados, con el de Sostenibilidad como revolución cutural, al mismo tiempo que invitamos a educadores, científicos a adherirse personalmente y a promover la adhesión de sus centros y asociaciones al Compromiso de la Educación por la Sostenibilidad.
La sostenibilidad como revolución cultural
El concepto de sostenibilidad surge por vía negativa, como resultado de los análisis de la situación del mundo, que puede describirse como una “emergencia planetaria” (Bybee, 1991), como una situación insostenible que amenaza gravemente el futuro de la humanidad. Un futuro amenazado es, precisamente, el título del primer capítulo de Nuestro futuro común, el informe de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, conocido como Informe Brundtland (CMMAD, 1988), a la que debemos uno de los primeros intentos de introducir el concepto de sostenibilidad o sustentabilidad: "El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".
Una primera crítica de las muchas que ha recibido la definición de la CMMAD es que el concepto de desarrollo sostenible apenas sería la expresión de una idea de sentido común (sostenible vendría de sostener, cuyo primer significado, de su raíz latina “sustinere”, es "sustentar, mantener firme una cosa") de la que aparecen indicios en numerosas civilizaciones que han intuido la necesidad de preservar los recursos para las generaciones futuras.
Es preciso, sin embargo, rechazar contundentemente esta crítica y dejar bien claro que se trata de un concepto absolutamente nuevo, que supone haber comprendido que el mundo no es tan ancho e ilimitado como habíamos creído. Hay un breve texto de Victoria Chitepo, Ministra de Recursos Naturales y Turismo de Zimbabwe, en Nuestro futuro común (el informe de la CMMAD) que expresa esto muy claramente: "Se creía que el cielo es tan inmenso y claro que nada podría cambiar su color, nuestros ríos tan grandes y sus aguas tan caudalosas que ninguna actividad humana podría cambiar su calidad, y que había tal abundancia de árboles y de bosques naturales que nunca terminaríamos con ellos. Después de todo vuelven a crecer. Hoy en día sabemos más. El ritmo alarmante a que se está despojando la superficie de la Tierra indica que muy pronto ya no tendremos árboles que talar para el desarrollo humano". Y ese conocimiento es nuevo: la idea de insostenibilidad del actual desarrollo es reciente y ha constituido una sorpresa para la mayoría. Y es nueva en otro sentido aún más profundo: se ha comprendido que la sostenibilidad exige planteamientos holísticos, globales; exige tomar en consideración la totalidad de problemas interconectados a los que la humanidad ha de hacer frente y que sólo es posible a escala planetaria, porque los problemas son planetarios: no tiene sentido aspirar a una ciudad o un país sostenibles (aunque sí lo tiene trabajar para que un país, una ciudad, una acción individual, contribuyan a la sostenibilidad). Esto es algo que no debe escamotearse con referencias a algún texto sagrado más o menos críptico o a comportamientos de pueblos muy aislados para quienes el mundo consistía en el escaso espacio que habitaban.
Una idea reciente que avanza con mucha dificultad, porque los signos de degradación han sido hasta recientemente poco visibles y porque en ciertas partes del mundo los seres humanos hemos visto mejorados notablemente nuestro nivel y calidad de vida en muy pocas décadas.
La supeditación de la naturaleza a las necesidades y deseos de los seres humanos ha sido vista siempre como signo distintivo de sociedades avanzadas, explica Mayor Zaragoza (2000) en Un mundo nuevo. Ni siquiera se planteaba como supeditación: la naturaleza era prácticamente ilimitada y se podía centrar la atención en nuestras necesidades sin preocuparse por las consecuencias ambientales y para nuestro propio futuro. El problema ni siquiera se planteaba. Después han venido las señales de alarma de los científicos, los estudios internacionales… pero todo eso no ha calado en la población, ni siquiera en los responsables políticos, en los educadores, en quienes planifican y dirigen el desarrollo industrial o la producción agrícola…
Mayor Zaragoza señala a este respecto que "la preocupación, surgida recientemente, por la preservación de nuestro planeta es indicio de una auténtica revolución de las mentalidades: aparecida en apenas una o dos generaciones, esta metamorfosis cultural, científica y social rompe con una larga tradición de indiferencia, por no decir de hostilidad".
Ahora bien, no se trata de ver al desarrollo y al medio ambiente como contradictorios (el primero "agrediendo" al segundo y éste "limitando" al primero) sino de reconocer que están estrechamente vinculados, que la economía y el medio ambiente no pueden tratarse por separado. Después de la revolución copernicana que vino a unificar Cielo y Tierra, después de la Teoría de la Evolución, que estableció el puente entre la especie humana y el resto de los seres vivos… ahora estaríamos asistiendo a la integración ambiente-desarrollo (Vilches y Gil, 2003). Podríamos decir que, sustituyendo a un modelo económico apoyado en el crecimiento a ultranza, el paradigma de economía ecológica que se vislumbra plantea la sostenibilidad de un desarrollo sin crecimiento, ajustando la economía a las exigencias de la ecología y del bienestar social global (Ver crecimiento económico y sostenibilidad).
Son muchos, sin embargo, los que rechazan esa asociación y señalan que el binomio “desarrollo sostenible” constituye una contradicción, una manipulación de los “desarrollistas”, de los partidarios del crecimiento económico, que pretenden hacer creer en su compatibilidad con la sostenibilidad ecológica (Naredo, 1998; García, 2004).
La idea de un desarrollo sostenible, sin embargo, no tiene nada que ver con ese desarrollismo y significa, como señala Maria Novo (2006), "situarse en otra óptica; contemplar las relaciones de la humanidad con la naturaleza desde enfoques distintos". Se trata de un concepto que parte de la suposición de que puede haber desarrollo, mejora cualitativa o despliegue de potencialidades, sin crecimiento, es decir, sin incremento cuantitativo de la escala física, sin incorporación de mayor cantidad de energía ni de materiales. Con otras palabras: es el crecimiento lo que no puede continuar indefinidamente en un mundo finito, pero sí es posible el desarrollo. Posible y necesario, porque las actuales formas de vida no pueden continuar, deben experimentar cambios cualitativos profundos, tanto para aquéllos (la mayoría) que viven en la precariedad como para el 20% que vive más o menos confortablemente. Y esos cambios cualitativos suponen un desarrollo (no un crecimiento) que será preciso diseñar y orientar adecuadamente.
Precisamente, otra de las críticas que suele hacerse a la definición de la CMMAD es que, si bien se preocupa por las generaciones futuras, no dice nada acerca de las tremendas diferencias que se dan en la actualidad entre quienes viven en un mundo de opulencia y quienes lo hacen en la mayor de las miserias. Es cierto que la expresión “… satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades" puede parecer ambigua al respecto. Pero en la misma página en que se da dicha definición podemos leer: “Aun el restringido concepto de sostenibilidad física implica la preocupación por la igualdad social entre las generaciones, preocupación que debe lógicamente extenderse a la igualdad dentro de cada generación”. E inmediatamente se agrega: “El desarrollo sostenible requiere la satisfacción de las necesidades básicas de todos y extiende a todos la oportunidad de satisfacer sus aspiraciones a una vida mejor”. No hay, pues, olvido de la solidaridad intrageneracional (Ver reducción de la pobreza).
Algunos cuestionan la idea misma de sostenibilidad en un universo regido por el segundo principio de la termodinámica, que marca el inevitable crecimiento de la entropía hacia la muerte térmica del universo. Nada es sostenible ad in eternum, por supuesto… y el Sol se apagará algún día… Pero cuando se advierte contra los actuales procesos de degradación a los que estamos contribuyendo, no hablamos de miles de millones de años sino, desgraciadamente, de unas pocas décadas. Preconizar un desarrollo sostenible es pensar en nuestra generación y en las futuras, en una perspectiva temporal humana de cientos o, a lo sumo, miles de años. Ir más allá sería pura ciencia ficción. Como dice Ramón Folch (1998), “El desarrollo sostenible no es ninguna teoría, y mucho menos una verdad revelada (…), sino la expresión de un deseo razonable, de una necesidad imperiosa: la de avanzar progresando, no la de moverse derrapando”. Hablamos de sostenibilidad “dentro de un orden”, o sea en un período de tiempo lo suficientemente largo como para que sostenerse equivalga a durar aceptablemente y lo bastante acotado como para no perderse en disquisiciones.
Cabe señalar que todas esas críticas al concepto de desarrollo sostenible no representan un serio peligro; más bien, utilizan argumentos que refuerzan la orientación propuesta por la CMMAD y el “Plan de Acción” de Naciones Unidas (Agenda 21) y salen al paso de sus desvirtuaciones. El autentico peligro reside en la acción de quienes siguen actuando como si el medio pudiera soportarlo todo… que son, hoy por hoy, la inmensa mayoría de los ciudadanos y responsables políticos. No se explican de otra forma las reticencias para, por ejemplo, aplicar acuerdos tan modestos como el de Kioto para evitar el incremento del efecto invernadero. Ello hace necesario |